Uno de cada cinco embarazos acaba en aborto voluntario en clínicas privadas

Uno de cada cinco embarazos acaba

en aborto voluntario en clínicas privadas

 

Durante 1992 Sanidad registró en León 3.199 nacimientos y 699 demandas para interrumpir la gestación

 

No se ha declarado ningún caso de violación ni de madres adolescentes de menos de 15 años

 

En 668 de 694 casos se ha alegado riesgos para la «salud mental de la madre» y en sólo 22 para el feto

       La objeción de conciencia de los médicos deja el negocio en manos de unos pocos

       «Tuvimos el peor caso en Asturias con una niña de 12 años violada por su tío»

       «Nos han puesto palillos en la cerradura, pero nada más»

        

Antonio Núñez león  

 

Más del 20% de los embarazos tratados por la medicina pública o los centros de planificación familiar de la provincia de León acaban en abortos voluntarios en clínicas privadas, según las últimas estadísticas del Ministerio de Sanidad, referidas al año 2002, de acuerdo con las cuales frente a 3.199 nacimientos hubo no menos de 694 abortos provocados, sin contar los que se producen de manera espontánea (otro 5%, según los ginecólogos). León es la segunda provincia de la autonomía en número de interrupciones voluntarias del embarazo, sólo superada por Valladolid, con 793 casos durante el mismo año, y muy por encima del resto: el doble que Burgos y Salamanca y entre cuatro y cinco veces más que la media de todas las otras. A nivel nacional León ocupa el puesto número 25, un lugar intermedio y proporcional a su población sobre un total de 77.125 abortos cada año en el conjunto de España.

Paradójicamente lo abultado del número de abortos y su porcentaje en relación con el total de embarazos en una sociedad ya de por sí escasamente proclive a las familias numerosas no guarda ninguna relación con los supuestos que parecerían más lógicos en normativas de este tipo: en el año 2002 no hubo ni un sólo caso de adolescentes embarazadas y menores de quince años que precisaran este tipo de asistencia, en tanto que las de menos de 19 años sumaron un total de 71 casos, apenas un 10% del total. Por el contrario, las estadísticas se disparan entre los 20 y 25 años de edad de la mujer (205 casos), hasta los 29 (138 embarazos interrumpidos de forma artificial) y, sobre todo, a partir de los 30 años, con 260 casos en el ejercicio 2002, algo que puede achacarse a cualquier cosa menos a la desinformación de la mujer por razones de edad y siglo.

Casi nadie repite


Según las estadísticas oficiales, más de la mitad de las mujeres se someten a este tipo de operaciones sin haber tenido antes hijos, en tanto que otro 20% cuentan ya con uno y un porcentaje similar con dos. También paradójicamente las que tiene ya tres o más prefieren no interrumpir su embarazo, lo que contradice, una a su vez, la teoría de quienes ven en necesidades económicas familiares una de las claves de las demandas de abortos.


Igualmente tampoco resulta demasiado convincente, de acuerdo con las estadísticas oficiales, la idoneidad de este método para liberar a la mujer de cargas que repriman su sexualidad, anticonceptivos aparte: el 80% de las que interrumpen sus embarazos lo hacen por primera vez, pero apenas otro 10% repiten una segunda y son muy raras las que pasan más veces por la clínica. A falta de explicación oficial en las publicaciones de Sanidad, los ginecólogos apuntan que cualquier aborto es un trauma para la madre frustrada y que la escasa reincidencia en este tipo de operaciones clínicas puede deberse tanto a la escasa juventud de las pacientes primerizas como a la de la propia normativa, que data de hace sólo once años y apenas ha dado tiempo a que la práctica se generalice, o a ambas cosas a la vez.


El cuadro estadístico sobre abortos en la provincia de León se corresponde casi milimétricamente con la media del conjunto del país sin más variaciones que las referidas al porcentaje de población y con pequeñas oscilaciones a la baja en los núcleos rurales de población más envejecida.

 

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