Síndrome post aborto

Notas clínicas
Categorización diagnóstica
del síndrome postaborto

 

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Actualmente todavía se observa cierta resistencia a reconocer
como entidad nosológica diferenciada a un cuadro
psicopatológico conocido como síndrome postaborto (SPA)
descrito en mujeres que se han provocado un aborto. Con el
objetivo de asignar categoría diagnóstica al síndrome postaborto se investiga
hasta qué punto una muestra de pacientes con dicho diagnóstico
cumple los criterios diagnósticos de las clasificaciones
internacionales. En los 10 casos de síndrome postaborto estudiados se
cumplen los criterios diagnósticos de trastorno de estrés
postraumático (TEPT). Además, las pacientes con síndrome postaborto presentan
algunos síntomas de especial interés cualitativo, como
reiterados y persistentes sueños y pesadillas relacionados
con el aborto, intensos sentimientos de culpa y la
«necesidad de reparar». El síndrome postaborto debe considerarse un tipo
más de TEPT, aunque con características propias muy relevantes
a la hora de la comprensión vivencial del paciente y
de la intervención psicoterápica.
Palabras clave:
Síndrome postaborto. Categoría diagnóstica. Estrés postraumático.

 

1 Servicio Navarro de Salud Mental
2 Clínica Universitaria y Facultad de Medicina
de la Universidad de Navarra

Pamplona (Navarra)
Correspondencia:
Carmen Gómez Lavín
Sangüesa, 6, 2.º
31003 Pamplona (Navarra)
Correo electrónico: Carmen.lavin@terra.es
C. Gómez Lavín1
R. Zapata García2

00 Actas Esp Psiquiatr 2005;33(0):00-00 00
also has some specific characteristics that could help to
understand the patient’s life experience and to establish
a psychotherapeutic intervention.
Key words:
Post-abortion syndrome. Diagnosis category. Post-traumatic stress
INTRODUCCIÓN
Uno de los problemas sociosanitarios de mayor actualidad
hoy día es el constituido por el aborto provocado, también
conocido como aborto intencionado o «voluntario». Se
trata de un complejo tema que añade a su vertiente estrictamente
médica, otras de carácter jurídico, moral, sociológico,
religioso y demográfico.
A pesar de que pocos asuntos médicos tienen tan fuertes
implicaciones sociales, políticas y culturales como el aborto,
existen dificultades para valorar adecuadamente sus
efectos psicomédicos y psicopatológicos1,2, entre otras cosas
porque no es fácil la elaboración estadística de los datos
(apenas existen valoraciones médicas sistemáticas de las pacientes
tras el aborto) y porque, generalmente, las mujeres
que han abortado no suelen ser propicias a seguir relacionándose
con el médico que les realizó el aborto ni a querer
hablar de ello3,4. Con todo, después de años de subestimar, o
incluso negar, los efectos psicopatológicos del aborto5-7, la
sociedad científica, ante la evidencia de una variedad de
trastornos, comienza ahora a admitir la existencia de secuelas
tras abortos voluntarios8-10.
En un reciente estudio11 sobre las respuestas psicológicas
de las mujeres después del primer trimestre del aborto se señala
que «sólo» seis mujeres, el 1% de la muestra de 442 pacientes,
refería haber sufrido trastorno postraumático. Si
aplicamos dicho porcentaje a los 77.125 abortos provocados
declarados en nuestro país en el año 2002 o a los 533 declarados
en Navarra ese mismo año12 tenemos que al menos
771,25 mujeres pueden sufrir cada año este grave trastorno
en España y 5,3 en nuestra comunidad (sin contar las formas
de inicio diferido que podrían aparecer uno o varios
años después).

Actas Esp Psiquiatr 2004;32(1):00-00
Diagnostic categorization
of post-abortion syndrome
Some psychopathological characteristics are frequently
observed in women who have voluntarily aborted.
However, some resistance currently remains to their
recognition as a differentiated nosological category,
known as Post-Abortion Syndrome (PAS). We tried to
assign a diagnostic category to women with PAS by determining
the extent by which they fulfilled the diagnostic
criteria of international classifications. Criteria for
Post-Traumatic Stress Disorder (PTSD) were met in the
ten PAS cases studied. In addition, patients also showed
other non-specific symptoms such as repeated and persistent
dreams and nightmares related with the abortion,
intense feelings of guilt and the «need to repair». PAS
should be considered as an additional type of PTSD. It

Actualmente se acepta, en general, que toda mujer que
aborta, incluso en abortos debidos a causas naturales, puede
quedar más o menos profundamente afectada13-18, y que en
el aborto provocado es frecuente, como respuesta natural
de defensa ante el acontecimiento estresante, una reacción
de ansiedad y depresión19-22 que suele acompañarse de un
sentimiento de culpa23,24 y del correspondiente proceso de
duelo25-27. Por supuesto que todo ello (los sentimientos de
culpa y el proceso del duelo) va a estar modulado por influencias
culturales, por las características de personalidad y
por la problemática previa de la persona20,28-31. Es en este
contexto en donde se ha descrito, en mujeres que se han
provocado un aborto, un cuadro psicopatológico caracterizado
por una serie de síntomas depresivos y ansiosos, sentimientos
de culpa, pesar y autodevaluación, reacciones de
hiperactividad autonómica, alteraciones conductuales, etc.,
y tendencia a la cronificación, conocido como síndrome
postaborto (SPA)2,27 y considerado por diversos autores como
un trastorno postraumático10,11,18,32.
Sin embargo, todavía se observa6,11,33,34 cierta resistencia
a aceptar la existencia del síndrome postaborto (SPA) como
una entidad diferenciada de los habituales síntomas depresivos
y problemas psicológicos que suelen presentarse después
de un aborto o incluso de un parto. En este sentido
tanto la falta de estudios epidemiológicos sobre el SPA como
las dificultades para su definitiva aceptación por parte
de la comunidad científica parecen ser debidas, además de a
determinados intereses ideológicos, a la falta de estudios
que aporten una confirmación diagnóstica del síndrome y
que permitan su incorporación, por derecho propio, a las
clasificaciones internacionales de los trastornos mentales,
por las que se rigen actualmente la práctica clínica y la investigación
científica.
Desde un punto de vista teórico, el SPA se encuadra entre
los trastornos originados por un acontecimiento vital importante.
Dicho acontecimiento estresante podría ser experimentado
por la paciente como un «estrés psicosocial identificable,
pero no de tipo catastrófico ni inusitado»35 (en cuyo
caso el SPA se correspondería con un trastorno adaptativo o
de adaptación), o bien como un estresante traumático, excepcional
(físico o psicológico) o catastrófico35,36, en cuyo caso
el síndrome se incluiría entre las reacciones a estrés grave.
Con estos presupuestos y la constatación del progresivo
aumento de abortos provocados en nuestra comunidad12
decidimos comprobar hasta qué punto una muestra de pacientes
con SPA cumplía los criterios diagnósticos de los
trastornos originados por un acontecimiento vital importante
de la CIE-10 y del DSM-IV. Para ello se revisaron las
historias clínicas de las 10 pacientes diagnosticadas de
SPA en nuestra consulta durante los 3 últimos años (2001
a 2003), siguiendo los criterios postulados por la literatura2,9,14,32,
organizados por nosotros de forma operativa
(tabla 1).
C. Gómez Lavín, et al. Categorización diagnóstica del síndrome postaborto
00 Actas Esp Psiquiatr 2005;33(0):00-00 00
Tabla 1 Criterios diagnósticos del síndrome postaborto (SPA)
Para el diagnóstico de síndrome postaborto el paciente debe cumplir los criterios A y B
A) El paciente presenta uno o varios síntomas de los apartados 1 y 2 y uno o varios síntomas de, al menos, uno de los otros
apartados: 3, 4 ó 5
1. Síntomas depresivos (depresión, tristeza, pena, pesar, llanto frecuente) y ansiosos (ansiedad, angustia, rabia) relacionados
con el aborto realizado
2. Sentimientos de culpa (de vergüenza, de pérdida de autoestima y de autorechazo) e incapacidad para perdonarse por el aborto
realizado (a veces con pensamientos de suicidio); deseos de «expiación» (de borrar la culpa, de purificarse de ella) y necesidad
de reparar (de desagraviar, de satisfacer al ofendido), de remediar el daño o perjuicio cometido (a veces mediante un embarazo
expiatorio de «de reparación»)
3. Pesadillas recurrentes sobre niños perdidos, despedazados, mutilados o muertos; pensamientos recurrentes e intrusivos o
flashbacks sobre el aborto o la criatura abortada; ilusiones y pseudoalucinaciones auditivas (oír el llanto de un niño), fantasía
reiteradas de cómo hubieran sido las cosas si no se hubiera abortado
4. Evitación y/o rechazo de estímulos o situaciones que recuerden el aborto, sus circunstancias o consecuencias (noticias de
embarazos o abortos; reconocimientos médicos o ambientes clínicos, la visión de recién nacidos o de niños pequeños, de ropas
o silletas de niño, de chupetes, etc.); empeoramento típico de los síntomas en las fechas en que tuvo lugar el aborto o en que el
niño debería haber nacido (reacciones de aniversario)
5. Alteraciones conductuales relacionadas con emociones provocadas por el aborto: trastornos sexuales (inhibición o rechazo
sexual, frigidez, promiscuidad); anorexia u otros trastornos alimentarios; abuso de drogas o alcohol; aislamiento social y falta
de interés y atención para las tareas y obligaciones habituales; enfados repentinos y arrebatos de cólera; aceptación de
relaciones interpersonales abusivas; gestos o intentos autolíticos
B) Los síntomas han tenido su inicio después de la realización del aborto y aunque pueden existir otros acontecimientos vitales
concomitantes (sensibilizantes, desencadenantes, agravantes, etc., se presume que ninguno de ellos forma parte del origen del trastorno
CARACTERÍSTICAS DE LAS PACIENTES
Las características sociodemográficas de las 10 pacientes
y los tiempos del síndrome postaborto se recogen en las tablas
2 y 3, respectivamente. A continuación se resumen las
historias clínicas de las pacientes y, finalmente, en la tabla 4
se muestra la frecuencia con que las pacientes con SPA
cumplen los criterios diagnósticos DSM-IV y CIE10 para el
TEPT y presentan otros síntomas significativos.
Resúmenes de las historias
1. I. M. C. Treinta años. Hace 3 años, con un embarazo
de más de 3 meses, forzada por el novio, se hizo un aborto
en una clínica privada de Zaragoza. Viene a consulta con
un cuadro caracterizado por insomnio, gran angustia, lloros
y, sobre todo, un gran sentimiento de culpa y una obsesión
constante que gira alrededor de la idea: «he matado a mi
hijo», «me siento mala», «¿cómo sería la carita de mi hijo?»
Sueña muchas veces con ese episodio y se despierta sobresaltada.
Ha llegado a denunciar a su ex novio por haberla
obligado a abortar. Evita desde entonces cualquier cosa
que le recuerde al hijo que hubiera tenido: silletas, chupetes,
etc.
2. E. M. P. J. Treinta y siete años. Ha hecho tres abortos.
Los dos primeros abortos los hizo en parte forzada; el último
lo realizó hace 5 meses y fue por decisión propia. Muestra
un gran sentimiento de culpa: «pienso que Dios me ha castigado
». Presenta decaimiento, tristeza, insomnio, inapetencia,
sueños «horribles», dolores de cabeza, ideas de suicidio, etc.
Dice tener una «gran carga de conciencia» desde que realizó
C. Gómez Lavín, et al. Categorización diagnóstica del síndrome postaborto
00 Actas Esp Psiquiatr 2005;33(0):00-00 00
Tabla 2 Características sociodemográficas
de las 10 mujeres del estudio
Sexo
Mujeres 10
Hombres 0
Edad
Edad media 32,4
Rango 29-37 (65)
Estado civil
Solteras 7
Casadas 3
Religión
Católica 10
Practicante 5
No practicante 5
Estudios y formación
Sabe leer y escribir 5
Formación profesional primer grado 1
Formación profesional tercer grado 1
Estudios superiores 2
Procedencia
Navarra 6
España 1
Extranjero 3
Tabla 3 Tiempos del síndrome postaborto
Tiempo de
Tiempo de latencia
Tiempo de
Caso gestación evolución
en meses
del cuadro
del cuadro
1 3-4 Inmediato 3 años
2 2 Inmediato 5 meses
3 2-3 Primer mes 11 años
4 2 De más de 6 meses a 1 año 12 años
5 2 De más de 6 meses a 1 año 3 años
6 ? Primer mes 15 años
7 2 Primer mes 3 años
8 2,5 Inmediato 3 años
9 2,5 Inmediato 2 años
10 4 Inmediato 23 años
Tabla 4 Frecuencia con que las pacientes
con SPA cumplen los criterios
diagnósticos DSM-IV y CIE10
para el TEPT y presentan otros
síntomas significativos (n = 10)
%
Criterios diagnósticos de TEPT
A. Exposición a situación o acontecimiento
estresante excepcionalmente amenazador
o catastrófico 100
B. Reexperimentación persistente del acontecimiento 100
C. Evitación persistente de estímulos asociados
al trauma y embotamiento de la reactividad general 100
D. Síntomas persistentes de aumento de la activación 100
Otros síntomas significativos
Sentimientos de culpa 100
Necesidad de reparar 90
Ensueños y pesadillas 90
Trastornos psicosomáticos (cefaleas, algias, cansancio) 70
Otros trastornos conductuales importantes 70
Dependencias farmacológicas, drogas, alcohol, ludopatía 50
Trastornos de la sexualidad 50
Ideas de suicidio 40
el último y quiere «reparar». Sufre pesadillas repetidas en
relación con el aborto. Problemas de sexualidad. Incremento
en el uso de alcohol y otros tóxicos.
3. R. G. M. Veintinueve años. Quedó embarazada de su
primer novio a los 18 años y decidió abortar por decisión
propia. Aunque después ha tenido varias relaciones, dice
que aquello le marcó y que siente un gran sentimiento de
culpa: «hoy no lo hubiera hecho». Tiene sueños y pesadillas
repetitivos en los que ve «al niño muerto rodeado de sangre
». Presenta también una gran labilidad afectiva, muchos
altibajos del estado de ánimo, dificultades de adaptación a
su pareja y trastornos de su conducta alimentaria (crisis bulímicas
que alternan con restricciones anoréticas).
4. E. C. M. Sesenta y cinco años. Hace 12 años indujo a
su hija a hacerse un aborto y no se lo puede «quitar de la
cabeza». Llora mucho y dice que tiene un gran insomnio y
cuando duerme tiene muchas pesadillas. Cree que Dios la
está castigando por ese problema. No se concentra. Sueña
mucho con niños: «Iba con un niño envuelto, se escapa y lo
pilla un coche». Se despierta sobresaltada. Desde que ocurrió
esto «aborrezco el sexo». Su marido no sabe nada de lo
ocurrido, pues ella piensa que, de haberlo sabido, nunca la
hubiera perdonado.
5. S. P. D. Z. Treinta y tres años. Ha convivido con distintos
hombres, tanto en Colombia como en España. Con el
primero, que «era drogadicto», estuvo desde los 16 años. La
maltrataba constantemente y en una ocasión en que la tiró
por la escalera perdió al hijo del que estaba embarazada hacía
5 meses. Hizo por entonces varios intentos de suicidio.
Después conoció a otro hombre que, tras quedar embarazada,
la presionó para que abortara. El aborto se le practicó en
Bilbao. Desde entonces se encuentra «muy mal», con mucha
angustia y decaimiento. Duerme mal, con continuas pesadillas.
Tiene un gran sentimiento de culpa y llora en todas las
entrevistas. Ha intentado quitarse la vida en varias ocasiones.
Presenta antecedentes psiquiátricos tanto por parte del
padre como de la madre. Familiarmente educada en valores
religiosos, quiere confesarse, aunque teme porque piensa
que Dios no la puede perdonar.
6. A. I. E. Z. Treinta y nueve años. Se ha practicado dos
abortos. El primero fue en Madrid, hace 15 años, forzada
por su pareja y ayudada por sus amigos. Desde entonces tiene
muchos sueños y pesadillas. El segundo aborto fue hace
3 años. Han aumentado los sueños y pesadillas y se pregunta
continuamente cómo sería su hijo. Además presenta frigidez
y un sentimiento muy fuerte de culpabilidad. Aunque
su padre murió sin saber «lo de los abortos», ella le ha escrito
una carta al difunto pidiéndole perdón por lo que hizo.
7. J. G. E. Cuarente y dos años. Hace 1 año y medio
quedó embarazada y a las 20 semanas le dijeron, tras una
amniocentesis, que el feto tenía una alteración congénita
recomendándole abortar. Así lo hizo y desde entonces tiene
una gran tristeza, tendencia al llanto, ansiedad, anhedonia,
insomnio, pesadillas, inapetencia, etc. Aunque quiere pensar
que era lo indicado, le ha quedado una sensación fuerte de
inquietud y ansiedad: «es algo que no olvidaré jamás». Tiene
otro hijo de 4 años y medio.
8. M. C. Treinta y tres años. Aunque tiene cuatro hijos,
al quedar embarazada del quinto y encontrarse «muy sola»
(el marido es marino) decidió abortar. Se practicó el aborto
hace 3 años. El marido nunca lo ha sabido. Desde entonces
llora con facilidad, está muy irritable y no tiene ganas de relacionarse
con nadie. Presenta trastornos en la esfera sexual.
Afirma que el aborto le ha traumatizado mucho y le
pesa y se arrepiente de lo que hizo.
9. S. A. U. Treinta y siete años. Desde que le practicaron
un aborto hace 2 años refiere que está traumatizada y que ha
cambiado su vida. Presionada por un psicólogo y un amigo, se
hizo el aborto y «fue tan traumático que parece que lo estoy
viviendo todos los días». Tiene muchos sueños y pesadillas y
tiene dificultades para concentrarse en los estudios. Presenta,
además, un gran sentimiento de pérdida («te sientes como
mutilada»), gran tristeza, decaimiento y falta de ilusión. Siente
ganas de hacerse daño y está muy irritable con los demás.
Procede de un ambiente muy religioso y se ha confesado varias
veces, pero sigue muy culpabilizada psicológicamente.
10. B. E. A. M. Treinta años. Hace 1 año se hizo practicar
un aborto en Londres. Desde entonces presenta mucha
angustia y un sentimiento muy profundo de culpabilidad,
entremezclado todo ello con el cuadro paranoide que venía
padeciendo desde hacía varios años. Cree que hay mucha
gente que habla de ella y que comenta lo que ocurrió en
Londres, reaccionando frecuentemente con agresividad hacia
todos los que cree que hablan de ella. Fue sometida a terapia
psicoanalítica en 1990, a pesar de lo cual el delirio se
ha hecho más intenso y crónico.
CONCLUSIONES
Seis de las 10 mujeres estudiadas son navarras, con una
edad media de 32,4 años y poca formación. La mayoría son
solteras y todas católicas, aunque sólo la mitad practican.
Para todas ellas el aborto, realizado entre los 2 y los 4 meses
de gestación, ha supuesto un estrés grave, con síntomas que
se iniciaron inmediatamente después del aborto o hasta
transcurridos 6 meses del mismo y que han persistido durante
meses y años (en cuatro casos más de 10 años).
Como se recoge en los resúmenes de las historias, una
paciente tiene antecedentes psiquiátricos familiares y dos
antecedentes psiquiátricos personales (intentos de suicidio y
cuadro paranoide, respectivamente), dos pacientes refieren
abortos provocados «sin complicaciones», anteriores al del
síndrome postaborto, y en un caso la experiencia abortiva
de la paciente consistió en la participación como inductora
en el aborto provocado de su hija.
C. Gómez Lavín, et al. Categorización diagnóstica del síndrome postaborto
00 Actas Esp Psiquiatr 2005;33(0):00-00 00
Los síndromes que padecen las 10 mujeres cumplen criterios
diagnósticos DSM-IV y CIE-10 de TEPT. Esto es lógico, ya
que los criterios diagnósticos de SPA incluyen apartados
obligatorios (1. Síntomas depresivos y ansiosos, y 2. Sentimientos
de culpa) y uno entre los opcionales (5. Alteraciones
conductuales) que no forman parte de los criterios del
TEPT; sin embargo, aunque con una exigencia opcional, los
tres criterios diagnósticos nucleares del TEPT (B. Reexperimentación
persistente del acontecimiento; C. Evitación persistente
de estímulos asociados, y D. Activación persistente)
se encuentran también reflejados de una u otra forma en
los criterios del SPA.
Entre los síntomas frecuentes en las 10 pacientes con
SPA, no recogidos (o menos significados) por el TEPT, destacan,
por su importancia diagnóstica y terapéutica, los reiterados
y persistentes sueños y pesadillas relacionados con el
aborto, los intensos sentimientos de culpa y la «necesidad de
reparar» que presentan prácticamente todas las pacientes
del estudio y que junto con la depresión y/o ansiedad son
considerados como síntomas claves del trastorno. Todos
ellos son, a nuestro parecer, expresión de las especiales características
del aborto, en cuanto acontecimiento traumático,
que sume a la mujer en un conflicto psicológico difícilmente
asimilable: ser el agente responsable del acontecimiento
traumático del que es víctima.
Por otro lado, los sueños y pesadillas, además de expresar
la intensidad del conflicto que sufren las pacientes, constituyen,
en muchas ocasiones, el síntoma que hace pensar,
durante la anamnesis, en la existencia de un posible antecedente
traumático de aborto provocado; antecedente que, a
su vez, ayuda a catalogar el cuadro (hasta entonces posiblemente
considerado inespecífico) como un SPA.
En definitiva, se puede concluir que el SPA es un TEPT,
aunque con ciertos síntomas específicos muy relevantes para
la comprensión vivencial del paciente y la intervención
psicoterápica, y que sería muy útil dotar definitivamente al
SPA de entidad categorial de TEPT mediante su inclusión en
las clasificaciones internacionales. Asimismo, consideramos
necesarios y urgentes estudios empíricos y libres de sesgos
ideológicos que muestren la verdadera incidencia y la prevalencia
real del síndrome postaborto en nuestra población,
de forma que se puedan proveer los recursos necesarios y
establecer los adecuados programas de prevención y cuidados
de las mujeres afectadas y de sus familias.
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