LA MIFEPRISTONE (RU-486): LA PÍLDORA ABORTIVA.

LA MIFEPRISTONE (RU-486): LA PÍLDORA ABORTIVA.

Dr. Luis Jolín. Residencia Seguridad Social Montecelo. Pontevedra.

 

 

A. INTRODUCCIÓN

 

            El ovario de la mujer, además de contener los óvulos, produce dos tipos de hormonas: estrógenos y gestágenos.

            Las hormonas son moléculas producidas por determinados órganos que pasan a la sangre circulante, para distribuirse en los diversos tejidos con el fin de ejercer una función.

            La progesterona es el gestágeno mejor conocido, y su función específica es el mantenimiento de la gestación, a través de acciones múltiples e interrelacionadas: induce una secreción en las Trompas de Falopio que favorece la nutrición del huevo en su fase de transporte, prepara la mucosa y relaja la musculatura del útero para acoger al óvulo fecundado, promueve una secreción cervical espesa que dificulta la penetración de nuevos espermatozoides…

            Esta hormona se sintetiza en el denominado cuerpo luteo, que es una estructura del ovario que se forma al desprenderse un óvulo. Si este no es fecundado el cuerpo luteo involuciona, pero si el espermatozoide fecunda el óvulo, el cuerpo luteo evoluciona y se transforma en el cuerpo luteo gravídico, encargado de producir la progesterona para mantener la gestación (1).

            Para ejercer su acción específica en los tejidos, las hormonas necesitan que las células sobre las que actúan posean unos receptores. Podemos comparar los receptores a una cerradura y las hormonas a una llave, de forma que para actuar las hormonas necesiten abrir la cerradura. Pero es posible conseguir una llave falsa que bloquee la cerradura e impida a las hormonas cumplir su misión. A este efecto de bloqueo se le denomina antagonismo selectivo.

            Si logramos modificar la molécula de progesterona de forma que sea capaz de fijarse de forma selectiva a los recpetores, pero sin que pueda ejercer sus efectos propios de mantener la gestación, habremos obtenido un antagonista selectivo de la progesterona.

 

B. ENSAYOS CLÍNICOS

 

            Se han logrado sintetizar tres grupos de sustancias (RU-486, ZK-98734 y ZK-98299) con efectos antagonistas a la acción de la progesterona y que, administrados sobre el cuarto día después de la fertilización, impiden la anidación y, a partir del octavo día, la adecuada implantación del embrión sobre la mucosa uterina.

            La molécula mejor conocida es la RU-486 (las iniciales R.U. son las del laboratorio comercial Roussel-Uclaf y la numeración corresponde a la clasificación de los productos). La RU-486 también es denominada como Mifepristone.

            El producto fue sintetizado en 1980 (2) por el equipo del Dr. Baulieu, que realizó los primeros ensayos clínicos en el Hospital de Bicetre (París). Los resultados fueron expuestos en 1982 y demuestran que la RU-486 puede interrumpir la gestación en el primer mes (3).

            La administración conjunta del Mifepristone y Prostaglandinas PGE2 (sustancia que produce una fuerte contracción uterina y que ya se empleaba para inducir la expulsión), facilita la acción abortiva (4).

            A partir de 1982, se han realizado múltiples ensayos clínicos controlados con el fin de verificar los resultados, estudiar las posibles complicaciones secundarias a su utilización, y establecer la dosis mínima necesaria y su dosificación. Los resultados varían según las pautas de administración: 10% de abortos con dosis entre 200 y 400 mg./24 h. durante cuatro días (5); 73% en un régimen de 100 mg./24 h. en siete días (6); 90% con una dosis única de 600 mg.(7); 94% si se administran 25 mg. cada seis horas durante cuatro días (8). Los efectos secundarios comunicados son poco relevantes: retención del embrión en el útero (en algunos ensayos hasta una media de siete días), discreta anemia que no precisó transfusiones, nauseas y vómitos (7).

            En marzo de 1990 ha aparecido publicado en The New England Journal of Medicine el primer trabajo sobre una larga serie de pacientes realizado en 73 centros hospitalarios franceses el año 1988. Se incluyeron en el protocolo a 2.040 mujeres de una edad media de 29 años, que querían abortar dentro de los supuestos legales. El tiempo medio de gestación fue de mes y medio (hasta 49 días de amenorrea). La dosis de Mifepristone administrada por vía oral, en una toma, se estableció en 600 mg. Entre 36 y 48 horas después de la ingesta de la droga se añadieron prostaglandinas de dos tipos diferentes, en cantidades y vías según grupos preestablecidos.

            El 96% de las mujeres abortaron. El 20 (2%) continuó su gestación hasta que esta se interrumpió por medios quirúrgicos. Otras 18 mujeres (1%) retuvieron el embrión muerto y precisaron aspiración endometrial o legrado. Por último el 2% de las mujeres presentaron expulsión incompleta. La duración  media de la retención en el útero fue en todos los casos de ocho días.

            Los efectos secundarios se presentaron en un bajo porcentaje; casi el 2% aquejaron náuseas o vómitos, el 1,5% dolor abdominal o cefalea que pocas veces precisó la administración de analgésicos mayores, y menos del 1% hemorragia, rash, fiebre, endometritis o salpingitis(9).

            Por lo que respecta a las posibles malformaciones que pueda provocar este producto, en la práctica no han podido demostrarse, por la sencilla razón de que todas las mujeres que toman la píldora RU-486 abortan por  aspiración endouterina si el producto fracasa, aunque se ha observado que el Mefipristone produce deformidades craneales en ratones (10), y que las prostaglandinas son teratógenas en animales y humanos (11 y 12).

            En España se ha realizado un único ensayo clínico en el Hospital General de Valencia durante los años 1986 y 1987, sobre 94 mujeres en el primer tercio del embarazo, mujeres que habían solicitado abortar acogiéndose a uno de los tres supuestos legales. Se administró una dosis única de 600 mg. En el 76% de los casos se produjo expulsión completa, en el 12% se interrumpió el embarazo pero la expulsión fue incompleta o no la hubo, y en el otro 12% el embrión continuó su desarrollo hasta que se realizó aspiración y legrado con anestesia general (13). Los efectos secundarios fueron leves: vómitos, astenia y dolor abdominal tipo cólico. Los Hospitales Severo Ochoa (Leganés, Madrid) y del Mar (Barcelona), han solicitado permiso al Ministerio de Sanidad para efectuar ensayos con Mifepristone.

            Otra indicación de la RU-486 es en los casos de muerte fetal intraútero cuando el feto es retenido: la administración de una dosis de 200 mg/24 h durante dos días produce la expulsión del feto antes de 48 horas en el 80% de los casos (4). Están en estudio otras posibles utilizaciones de esta droga: tratamiento del síndrome de Cushing (parece ser que el Mifepristone tiene también capacidad antagonista para los receptores de glucocorticoides), y en todos aquellos procesos en los que interese un bloqueo de los receptores de progesterona, y que puede aplicarse, por ejemplo, en el tratamiento de Meningiomas (tumores del sistema nervioso central a los que se han descubierto receptores hormono-dependientes). Singular importancia tiene la hipotética utilización en el tratamiento del cáncer de mama (9).

 

C. COMERCIALIZACIÓN

 

            Aunque se ignoran los resultados, China fue el primer país que autorizó este fármaco, para mantener su férrea política antinatalista. En Francia se permitió desde septiembre de 1988 bajo un severo protocolo en el que se incluyen varias revisiones, en cerca de los 800 centros acreditados; se calcula que 35.000 francesas la han utilizado con un porcentaje del 96% de abortos; no se han comunicado otros efectos secundarios distintos a los ya reseñados.

            Desde que se comenzó a hablar de la comercialización de la RU-486, los movimientos a favor de la vida iniciaron una fuerte campaña en contra, en la que destaca el movimiento Right to live, el cual en junio de 1989 dirigió una carta al embajador de Francia en EEUU afirmando que si Roussel-Uclaf o cualquier otra compañía farmacéutica intentaba comercializar el Mifepristone, su organización consideraría muy seriamente la posibilidad de uinirse a otros grupos defensores de la vida con el fin de provocar el boicot internacional a los productos de esa casa comercial.

            En octubre de 1989 el laboratorio francés retiró el producto del mercado con el consiguiente escándalo de los lobbies abortistas. Posteriormente el Ministerio de Sanidad de Francia consideró que la RU-486 es un progreso científico, técnico y humanitario y que debe ponerse al servicio de las mujeres, puesto que se acoge a la cobertura jurídica de la ley Veil que legalizó el aborto en Francia, y al ser considerado este producto como de interés para la salud pública, el gobierno ordenó su comercialización señalando las condiciones de su empleo (15).

            La comercialización de la RU-486 se realiza bajo el nombre registrado de Mifegine por los laboratorios Roussel-Uclaf, al precio de 263 francos (aproximadamente 5.000 ptas). El 50% de las acciones de esta empresa pertenecen a la firma Hoechst con sede en Alemania, y el 27 % al gobierno francés.

            En EEUU, la FDA (Food and Drug Admministration: organismo gubernamental que da licencia para poder comercializar los medicamentos), no autoriza el Mifepristone hasta que cumpla los estrictos, largos y costosos requerimientos legales que establece para cualquier medicamento. Además, las prostaglandinas que se utilizan en Europa para potenciar el efecto abortivo de la RU-486 no son aprobados por esta entidad. Sin embargo, la FDA está estudiando actualmente la modificación de estos criterios para las drogas anticonceptivas, con el fin de simplificar los trámites segín las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (16).

            En España, el Director del Hospital General de Valencia está elaborando en la actualidad un manifiesto, en colaboración con la Federación Nacional de Centros de Planificación Familiar, para instar al Ministerio de Sanidad y Consumo a que declare la RU-486 como medicamento de utilidad pública (13).

 

D. RESUMEN TECNICO

 

            La RU-486 o Mifepristone es un antagonista selectivo de la progesterona (hormona necesaria para mantener la gestación), que administrada en los primeros estadios del embarazo tiene efecto abortivo.

            Características:

1) Puede ser administrado por vía oral a dosis única.

2) Ejerce una acción abortiva en el 95% de los casos.

3) Se utiliza en el primer trimestre del emabarazo.

4) Es susceptible de ser autoadministrada ambulatoriamente.

5) Bajo coste.

6) Evita las complicaciones de las técnicas quirúrgicas abortivas clásicas.

7) Carece de efectos secundarios importantes.

8) Puede ser útil en los casos de feto muerto retenido en el útero y en el tratamiento de tumores hormonodependientes.

 

E. REFLEXIÓN ETICA

 

            No se puede considerar la RU-486 desde la óptica unilateral de un importante descubrimiento científico. La sociedad tiene el derecho y el deber de plantearse una reflexión metacientífica: ¿va a contribuir la RU-486 al progreso de la humanidad?

            El Mifepristone tiene como objeto impedir el curso natural de la gestación de los seres humanos, lo cual conlleva graves implicaciones éticas que no se pueden obviar.

            La demostrada “eficacia” e “inocuidad” de la RU-486 son circunstancias que no alteran el claro juicio ético sobre el aborto, ya formulado en el Juramento Hipocrático. Por el contrario, la “limpieza” y posible autoadministración de este abortivo son un acicate para defender el derecho a la vida, sin la motivación sentimentalista que provoca la cruenta intervención quirúrgica clásica.

            La finalidad en la utilización del Mifepristone supone, a mi entender, un reto a la sociedad para comprender y profundizar las dramáticas situaciones y motivaciones que generan el deseo de interrumpiur el embarazo, y así poder buscar y crear soluciones alternativas; enfoque mucho más humano que el “progreso” que supone cumplimentar una receta para poder  abortar en casa.

            La grave responsabilidad ética no se reduce a la mujer que opta libremente por interrumpir su gestación y desecha el luchar por la vida humana que alberga; afecta también a la sociedad, culpable al promover una cultura insolidaria en la que prima la autorrealización personal según criterios de placer y poder.

            Singular responsabilidad ética recae sobre el facultativo que prescribe esta droga como abortivo, incapaz de asumir principios éticos objetivos y de ayudar a buscar soluciones alternativas, degradando la profesión médica a un comercio en el que también se venden vidas.

            Asumir la aceptación de la RU-486 como abortivo supone acatar unas pautas de comportamiento humanamente regresivas en una civilización que intenta progresar en la “cosa sagrada” (Séneca) que es cada hombre.

            El loable derecho de la sociedad al progreso de la técnica exige cada vez de forma más imperiosa el deber de su correcta utilización para el bien de la humanidad, y la historia enseña que los adversarios del progreso hacia una sociedad más digna, son aquellos que tratan a los seres como objetos en vez de sujetos.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

(1) GONZÁLEZ MERLO J, Ginecología, Ed. Salvat, Barcelona 1988:21-23.

(2) TEUTSCH G, Analogues of RU-486 for the maping of the progestin receptor: syntetic and structural aspects. In: BAULIEU E, SEGAL S, eds., The antiprogestin steroid RU-486 and human fertility control. New York, Plenum Press, 1985: 27-47.

(3) HERRMANN W, WYSS R, RIONDEL A, PHILIBERT D, TEUTSCH G, SAKIZ E, BAULIEU E, Effect d’un stéroide antiprogestérone chez la femme: interruption du cycle menstruel et de la grossesse au début. C R Seances Acad Sci (III) 1982; 294:933-8.

(4) BAULIEU E, SEGAL S, eds., The antiprogestin steroid RU-486 and human fertility control. New York, Plenum Press, 1985:155-67.

(5) SHOUPE D, MISHELL D, BRENNER P, SPITZ I. Pregnancy termination with a high and a medium dosage regimen of RU-486. Contracepcion 1986; 33:455-61.

(6) MISHELL D, SHOUPE D, BRENNER P ET AL. Termination of early gestation with the anti-progestin steroid RU-486: Medium versus low dose. Contracepcion 1987 35: 307-21.

(7) GRIMES D, MISHELL D, SHOUPE D, LACARRA M. Early abortion with a single dose of the antiprogestin RU-486. Am J Obstet Gynecol 1988; 158; 1307-12.

(8) BYGDEMAN M, SWAHN M. Progesterone receptor blokage. Effect on uterine contractility and early pregancy. Contracepcion 1985; 32:45-51.

(9) SILVESTRE L, DUBOIS C, RENAULT M, REZVANI Y, BAULIEU E, ULMAN A. Voluntary interruption of pregnancy with Mifepristone (RU-486) and a prostagladin analogue. N Engl J Med 1990; 322:645-8.

(10) JOST A. Reproduction animale-nouvelles données sur le besoin hormonal de la lapine gestante: grossesses partielles et anomalies foetales après traitement par un antagoniste hormonal à dose subabortive. C A Aca Sci (III) 1986; 281-4.

(11) PERSAUD T,ed. Teratological testing. Vol 2. Advances in the study of birth defects. Baltimore, University Park Press,1979: 161-77.

(12) COLLINS F, MAHONEY M. Hydrocephalus and abnormal digits after failed first-trimester prostaglandin abortion attempt. J Peditr 1983; 102:620-1

(13) GARCÍA DEL BURGO P, RU-486: una alternativa al aborto quirúrgico. Sístole 1990; 15:15-16.

(14) CABROL D, BOUVIER D’YVOIRE M, MERMET E, CEDARD L, SUREAU C, BAULIEU E. Induction of labor with mefipristone after intrauterine fetal death. Lancet 1985; 2:1019.

(15) FERRER E. Las aventuras y desventuras de una molécula inhabitual: el RU-486. JANO 1988; 84323-24.

(16) SEGAL S. Mifepristone (RU-486).N Engl J Med 1990; 322:691-2.

 

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