¿Por qué el aborto, por qué la eutanasia?, Alberto de la Hera

¿Por qué el aborto, por qué la eutanasia?

Alberto de la Hera. Catedrático de Derecho de la Universidad Complutense y vicepresidente de la “International Religious Liberty Association”.

elestadodederecho.com, 09/07/2008

 

 Porque la izquierda se ha quedado sin programa. Esos no eran los temas capitales sobre los que pivotaban las doctrinas de los fundadores del socialismo. Su programa era otro.


Pero fue un programa que se ha quedado vacío de contenido. La mitad de sus tesis han sido abandonadas por la propia izquierda, y la otra mitad las ha asumido todo el mundo. Un par de ejemplos bastarán: el socialismo ya no defiende la lucha de clases, ni la propiedad estatal de los medios de producción; la seguridad social, o la participación de los trabajadores en los beneficios de la empresa, han dejado de ser reivindicaciones socialistas para ser postulados universalmente compartidos. Al mismo tiempo, la izquierda ha aceptado muchos puntos del programa de la derecha: la economía de mercado puede ser un ejemplo señero. El resultado es que a la izquierda, entre renuncias suyas, aceptación generalizada de algunos puntos de sus programas, y recepción por ella misma de no pocos principios que no formaban parte de su inicial ideario, el programa propio y específico que la caracterizaba se le ha evaporado entre las manos.


Dado lo cual, y visto que se trata de un fenómeno universal, el socialismo ha tenido que optar por una de estas cuatro vías:


a) la primera, desaparecer. Un ejemplo. En los Estados Unidos no hay un partido socialista que compita por la victoria electoral.


b) la segunda, aguarse. Un ejemplo, el laborismo inglés o la socialdemocracia alemana, que ni siquiera utilizan el nombre de socialistas.


c) la tercera, empecinarse en perseverar como tal. Lo cual sólo ocurre en unas cuantas dictaduras trasnochadas que se han quedado con lo peor del socialismo en su versión Lenin o Mao.


d) buscar un cambio de programa lo más izquierdista que pueda ser, pero que ya nada tenga que ver con el viejo programa socialista. Un ejemplo, para nuestro dolor: España, hoy. Sobre todo, después del recién clausurado Congreso del PSOE.

Este Congreso tenía que definir el Programa del Partido. Y, carente de toda posibilidad de hacerlo en la desvanecida clave de la política de la izquierda de siempre, ha decidido cambiar de chip e instaurar un programa nuevo: la construcción de una sociedad amoral, sin principios éticos, sin creencias, sin base doctrinal, empujada a la satisfacción de los apetitos animales, mientras los que gobiernan la manejan como se maneja a todo rebaño inerme que sólo busque la comodidad material.


Una nueva antropología, una nueva concepción de la sociedad. Los niños estorban: aborto. Los viejos y los enfermos estorban: eutanasia. La religión, que predica principios morales, estorba: laicismo. Los matrimonios al suelo y la familia al estercolero: se trata de células sociales poderosas que podrían oponer resistencia. La enseñanza, a pasar curso con todos los suspensos que se quiera: la calidad y el saber son peligrosos, porque suponen crear personas dotadas de capacidad crítica y analítica; la ignorancia es en cambio muy manejable.


Y así todo. Una nueva sociedad, fácil de vender, ya que el producto ofrecido es tangible, material y de consumo inmediato: elimine usted de su vida todo lo que le requiera sacrificio, lo que exija pensar; ya nosotros pensamos por usted; usted disfrute simplemente de este vacío tan adornado.


Y la gente pica, claro. Si no picáramos en lo fácil, si el ser humano no tendiera a la ley del mínimo esfuerzo y el máximo goce ¿por qué habrían tenido que esforzarse Sócrates, Platón, Aristóteles, Séneca, San Agustín, Buda, Confucio, Moisés, Jesús, Mahoma, Las Casas, Vitoria, Jefferson, Kant -y mezclo nombres y tiempos para hacer ver que el hecho trasciende todos los límites- por ofrecer a la humanidad ideales de vida más nobles y más altos, una ética, una dignidad, una conciencia? Vendían lo que tenía difícil compra, por lo mismo que pedían superación de las pasiones y libertad para la inteligencia y el espíritu.


Justo lo que, con una memoria histórica que sólo se acuerda de lo peor, quieren eliminar de nuestras vidas y borrar de la sociedad española los pobres ignorantes que en el Congreso del PSOE aplaudían al aborto. ¿Y si les hubiera tocado a ellos?



 

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