Estatuto del embrión humano

El estatuto del embrión humano.

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Nadie niega que en la discusión actual en torno a la licitud de las
prácticas abortivas que se realizan en las primeras semanas del desarrollo
embrionario, (fecundación “in vitro”, micromanipulación de embriones,
uso de anticonceptivos como la píldora RU-486 o los dispositivos
intrauterinos), es de vital importancia contestar a la siguiente pregunta:
desde la fecundación del óvulo, ¿nos encontramos ante una persona
humana?.
Cierto es, que en la práctica habitual abortista, esta pregunta – como
hemos indicado- es obviada, pues la argumentación a favor del aborto
hace justificable éste, aun teniendo la certeza que se destruye una vida
humana. En este caso, se apela a la existencia de un conflicto de derechos
subjetivos entre la madre y el feto, en el que priman los primeros sobre los
segundos. Pero, aún en este caso, en el fondo lo que ocurre no es un
conflicto de derechos, sino la creación de un derecho inexistente por parte
de la mujer que genera una injusticia hacia un ser humano inocente.
Parece pues que contestar a la pregunta anterior es de interés, pues
determina, que al situarnos frente al embrión humano, estemos ante una
cosa o ante un sujeto personal, que exige por su naturaleza, tanto a la
mujer como al medico y al investigador, una determinada conducta ética
de respeto frente a él.
Esto hace que la discusión en torno a este tema sea acalorada y este
llena de intereses, pues nadie puede ocultar que una respuesta positiva o
negativa determina una serie de límites al actuar humano y a la
investigación científica. Así, decía Franco Foscho, presidente de la
Comisión Sanitaria de la Asamblea de Estrasburgo durante “los trabajos
de la comisión de ciencia y tecnología, que junto con la mía y la jurídica
colaboraron en esos estudios, hubo fuertes presiones de grupos
industriales que prepararon textos y enmiendas con tres objetivos
fundamentalmente: la plena disponibilidad de embriones y fetos
humanos, sin especificar si vivos o muertos, para usos industriales y
comerciales con la única limitación del consentimiento de la madre; la
producción de embriones excedentes en los casos de fertilización “in vitro”
para poderlos después criar y utilizar con fines industriales; y finalmente,
intentar prohibir cualquier investigación sobre el presunto tráfico de
embriones, que es lo único que no han conseguido en absoluto”4.
Hablando en términos generales, la respuesta afirmativa o negativa a la
pregunta que hemos formulado al principio, se basa en resolver cómo
están relacionadas entre sí en el embrión, tres realidades que en el hombre
adulto están mutuamente implicadas entre sí formando un todo unitario.
Estas realidades son la de “individuo de la especie humana”, “ser humano”
y “persona humana”.
Los diversos autores que niegan la personalidad al embrión lo hacen
disociando esta triple realidad en el ser humano en desarrollo: unos
negarán que estamos ante un individuo de la especie humana hasta un
4Anson, F., Se fabrican hombres, Madrid, Editorial Rialp, 1988, 234pp. p182.
cierto momento del desarrollo, otros afirmarán que estamos ante un ser
humano pero no humanizado, y por lo tanto no ante una persona. Estas
rupturas en la triple implicación de las tres realidades antedichas y que se
producen o bien en el plano biológico, o en el antropológico, tienen como
consecuencia que el estatuto ético del embrión cambie, desde un respeto
incondicionado a él, hasta ser considerado un mero objeto.
En este apartado intentare describir los argumentos de los que
contestan negativamente a la pregunta planteada al principio, basándose
en la negación del primer termino de la triple implicación :la no existencia
de un nuevo individuo de la especie humana durante un cierto tramo del
desarrollo embrionario. Para no alargar este estudio no abordare la
postura de aquellos autores que, aun admitiendo la existencia de un
individuo de la especie humana desde el momento de la fecundación no lo
consideran persona por motivos de tipo filosófico. Pero sí defenderé -y con
esto pienso que rebatiré a esta postura- la ligazón estrecha e indisoluble
que existe en la realidad entre ser individuo de la especie humana y existir
plenamente como persona.5
Como acabo de indicar, existen ciertos autores que pretenden deducir
de los datos de la biología actual la no existencia hasta un cierto momento
después de la fecundación de un individuo de la especie humana, lo que
implica que no haya una persona – según ellos- en un determinado
periodo de tiempo del desarrollo embrionario, y por lo tanto, la
posibilidad de hacer lícitas la experimentación y la muerte de embriones.
Los argumentos de estos autores son varios y a modo de síntesis se
podrían resumir en:
a) Los que consideran que la vida es un continuo. Para estos autores la
fecundación no sería el comienzo de la vida humana. La fertilización es un
paso esencial, pero es sólo uno más dentro de una larga serie de fases en la
formación del individuo. Este punto de vista es de corte panvitalista y
diluye la individualidad en la especie y en la vida en general, y se opone a
la realidad evidente de que el inicio de un individuo tiene biológicamente
un momento determinado.
b) Autores que afirman que existe un individuo nuevo de la especie
humana a partir de algún evento biológico que acaece en el embrión y que
hace pasar a éste de un estado preembrionario (preembrión) a un estado
biológico que lleva implícito el estado de ser humano y persona. Varios
son estos momentos que los autores asignan:1) a partir de la formación de
5A partir de la fecundación se produce un desarrollo continuo en el individuo, pero no existe un
cambio que permita afirmar que primero no exista un nuevo ser humano y después si. A pesar de
estas evidencias, algunos autores, como es el caso de Peter Singer, cuyo pensamiento ha sido dado
a conocer por el alemán Norbert Hoerster, afirman que durante los primeros meses de vida el
hombre es parte del organismo materno, transformándose súbitamente en un individuo en el
momento del nacimiento. La idea aunque descabellada ha servido como base al conocido slogan
“soy dueña de mi cuerpo”.
la estría primitiva, día 15 ó 16 del desarrollo embrionario; 2) cuando sea
incapaz el embrión de dividirse y formar gemelos, o fusionarse con otros
para formar uno nuevo (quimeras). Este momento estaría ligado al final
del proceso de la anidación, esto es habría un ser humano a partir del
decimocuarto día. Para apoyar más esta tesis, sus defensores aportan el
dato de la alta tasa de embriones que se pierden en la naturaleza antes de
anidar. Según ellos, no se adquiriría la condición de ser humano hasta
haber superado esta especie de prueba biológica; 3) solo hay individuo
biológicamente hablando de la especie humana, cuando aparece la vida
cerebral, (según ellos, desde la octava semana de gestación hasta la muerte
cerebral). Sin la presencia de un cerebro humano funcional no se podría
constituir un ser humano; 4) por último, otras posturas hacen depender la
individualidad biológica de la capacidad de auntonomía que tenga el
embrión respecto de la madre. No estaríamos ante un ser humano en
sentido estricto hasta que éste no fuera independiente.
Todos estos planteamientos, al situar en un evento biológico
determinado el inicio de la vida humana, (siendo este posterior a la
fecundación), traen como consecuencia que antes de dicho evento no
estemos ante un ser humano sino ante un conglomerado de células o, a lo
más, ante un tejido. De esta forma, el estatuto biológico de estos seres
implica que, desde un punto de vista antropológico, se les considere como
seres no humanos individualizados y por lo tanto se les niegue su carácter
personal, desposeyéndolos de derechos y pasando a tener una valoración
ética de cosa o, como mucho, de un ser potencial de hombre. Podríamos
concluir que en todas estas posturas la humanización queda retardada
puesto que parece que biológicamente no estamos ante un nuevo
individuo de la especie humana según los datos de la biología actual en el
momento de la fecundación.
¿Pero realmente esto es así?. A nuestro juicio, estas argumentaciones
adolecen de errores que afectan a sus mismos fundamentos. La imagen
que pretenden darnos estos autores es restrictiva puesto que sólo se fija en
fenómenos poco habituales en la naturaleza o en algunos producidos en el
laboratorio. El embrión desde la fecundación no es amasijo de células, o
una pelota de células, ni un tejido sin realidad propia. “El individuo recién
concebido tiene una realidad biológica propia y bien determinada: es un
individuo totalmente humano en desarrollo, que autónomamente,
momento por momento, sin ninguna discontinuidad constituye su propia
forma realizando con una actividad intrínseca, un diseño proyectado y
programado en su genotipo”6. De esta forma “el ser humano que nacerá a
los nueve meses está causativa y genéticamente presente de modo
individual ya al inicio”7, lo que supone que la anidación no añade nada
6Serra, A., La realtà biologica del neo-concepito, La Civiltà Cattolica 126: 9-23.1975.
7Sgreccia, E., Bioetica, Milan, Edit. Vita y Pensiero, 1986. 183-188 pp.
esencial -no hay cambio cualitativo en el ser de ese nuevo hombre- sino
que continua siendo el mismo.
Intentaré desarrollar un poco más estas ideas mostrando que hay
suficientes datos que las avalan, y hare -al mismo tiempo- una somera
crítica a los argumentos biológicos antes apuntados y que negaban un
estatuto biologico individual al embrión en sus primeras semanas de
desarrollo.
Resulta evidente para la biología actual que nuestro cuerpo ha
comenzado a existir en el momento de la fusión de los gametos. Esta
observación fenomenológica posee tal evidencia que, de hecho, se
encuentra en la base teórico-práctica de los investigadores que realizan la
fecundación “in vitro” y niegan al embrión un estatuto biológico de
individuo de la especie humana. Para la biología actual, la aceptación de
que después de la fecundación tenemos un individuo nuevo de la especie
humana no es una cuestión de gusto o de opinión, ni una hipótesis
metafísica, sino una evidencia experimental apoyada en primer lugar en
las características del cigoto. Cuando se produce la fecundación, hace
aparición un nuevo sistema biológico que no es la simple suma de los dos
subsistemas de los gametos; estos pierden su individuación y autonomía y
empieza a operar una nueva unidad8. Estamos ante lo que los biólogos
llamamos “embrión de una célula” o “embrión preimplantatorio”. Esta
unidad cuenta con un centro biológico o estructura coordinadora,
constituida por el nuevo genoma, que identifica como biológicamente
humano al embrión unicelular, y especifica su individualidad9. El aparato
genético representa, desde un punto de vista biológico, el centro de
unificación de todos los procesos y funciones vitales que se desarrollan en
el nuevo ser10, perteneciendo éstas al todo estructurado: fenotipo cigoto.
A través de esas instrucciones el nuevo ser autogobernará su futuro, y en
ese sentido (intencional) lo posee, pues ese futuro está precontenido en
parte en la dotación genética. Como dije anteriormente el “salto cualitativo
esencial, se produce cuando dos sustancias, entre las que existe una mera
relación externa (los gametos) pasan a formar una única sustancia. Si es
cierto que se puede y que se debe decir que los gametos son un ser
humano en potencia, esto es, tienen capacidad de convertirse en un ser
humano si su fusión tiene lugar, afirmar esto mismo del cigoto sería un
8Anonimo, Identidad y estatuto del embrión humano,Medicina y Morale, Supl al nº 4: 39-49.1989.
9Monge, F., Persona humana y procreación artificial, Madrid, Ediciones Palabra, 1988, 196pp.
10El genetista J. Lejeune ha explicado la reproducción humana del siguiente modo: “los hijos están
unidos permanentemente a sus padres mediante un vínculo material, la larga molécula de ADN, en
la que está inscrita, en un lenguaje en miniatura invariable, toda la información genética. En la
cabeza de un espermatozoide hay un metro de ADN dividido en 23 fragmentos. Tan pronto como
los cromosomas del padre aportados por el espermatozoide se unen con los 23 de la madre,
aportados por el óvulo, queda reunida toda la información necesaria y suficiente para determinar la
constitución genética del nuevo ser humano”.
error biológico y lógico”11. En conclusión, es indiscutible que de la
integración de los dos conjuntos de informaciones genéticas distintas entre
si y complementarias, emerge un nuevo programa y un nuevo proyecto
que quedan perfectamente delineados e inscritos de modo estable en el
genoma del cigoto. Es precisamente esta nueva constitución genética, la
que individualiza clara y definitivamente al cigoto, pues es distinta de
cada una de la de los padres y de cualquier individuo de la especie
humana. Este genoma en acción constituye al embrión en un individuo
con existencia propia e independiente y con características peculiares que
lo distinguen de cualquier otro12.
Junto a estos argumentos referidos al cigoto, las propiedades del
desarrollo embriológico humano aportan nuevos datos para considerar al
embrión como un sujeto de la especie humana. En efecto, los datos
actuales indican que a partir del embrión unicelular y siguiendo una
secuencia de cambios graduales, el cigoto va, autónomamente, realizando
su ciclo vital con una rigurosa unidad en su totalidad. Aumenta en el
número de células, se producen los fenómenos de polarización y
compactación, y, concomitante con ellos, aparecen las primeras
diferenciaciones de tejidos, los primeros mensajes dirigidos al endometrio
de la madre etc. Todo ello está rígidamente controlado por la información
genética propia del nuevo sujeto que actúa como una totalidad en
constante autoorganización e interacción con el ambiente, con unidad de
acción a través de todos los cambios graduales y progresivos que van
apareciendo en el embrión13. En síntesis, podemos contemplar desde la
11Anonimo, Identidad y estatuto del embrión humano,Medicina y Morale, Supl al nº 4: 39-49.1989.p43.
12Monge, F., Persona humana y procreación artificial, Madrid, Ediciones Palabra, 1988, 196pp.p137.
13″ Siguiendo a Moore, 1987 los embriones son sistemas vivos que exhiben las propiedades de la
vida. Dado que de la reproducción sexual resultan organismos multicelulares desde una especial
célula denominada zigoto, se tienen que desarrollar mecanismos complejos para que esta célula se
convierta en el adulto multicelular, con la diversidad de células y sus correspondientes
diferenciaciones. Todo ello ocurre a través de un proceso de aumento del número, organización y
diferenciación de células. Al igual que cualquier organismo individual los embriones son sistemas
integrados en los que el todo tiene un profundo control de sus partes. Aunque haya dos modelos
extremos de desarrollo como son el de tipo mosaico o regulativo, siempre el todo controla a las
partes y éstas, habitualmente, no se separan del todo sino que contribuyen a la unidad. Es mas, se
da la circunstancia, que hay especies que muestran un fuerte carácter mosaico en el desarrollo y
luego presentan un marcado carácter regulativo cuando son adultos, llegando incluso el organismo
a regenerar las partes que le han sido amputadas como ocurre con las planarias. Por contraste, y sin
tener claro aun la biología el por qué, hay otros organismos como los mamíferos por ejemplo, que
tienen un carácter regulativo durante algunos momentos del desarrollo, para lentamente ir a un
estado de mosaico y llegar a adultos sin capacidad de regenerar el todo desde la parte. En ninguna
de estas situaciones la biología ha negado que nos encontremos ante una individualidad biológica
de tipo orgánico, por lo que igualmente un embrión no es ningún en estadio de su desarrollo una
simple yuxtaposición de células, un conglomerado o una “pelota de células” en lenguaje coloquial.
Tampoco es una simple unidad de orden o relación en lenguaje filosófico. Ni una colonia de
células en sentido zoológico. La misma patología como es el caso de las molas hidatiformes, o los
procesos regulativos, por los cuales una parte es capaz de regenerar el resto, o un conjunto de
células reagrupadas se transforman en un nuevo todo, hablan a las claras que lo importante es el
primera división del cigoto que el desarrollo embrionario transcurre con
las siguientes propiedades:
a) Coordinación: en todo el proceso se da una sucesión de actividades
moleculares y celulares dirigidas por el genoma tanto en el mismo
embrión como en el ambiente que le rodea, lo que lleva a que el embrión
posea una de las características de todo ser vivo: la capacidad de
automovimiento en una dirección. El embrión en su ciclo vital espaciotemporal
se determinara desde dentro e interaccionando con el ambiente
en un perfecto autogobierno biológico. En resumen, el embrión no es un
conglomerado de células sino que hay aquí una unidad formal y unos
fines que surgen de esa unidad. Estos fines están desde el principio, pues
si no estuvieran “no existiría ninguna posibilidad de plenitud, y aquel ser
no sería en absoluto lo que es ni antes ni después”14. Por lo tanto, la forma
externa, no determina la especie. Pertenecer “a la especie humana, no
depende de que el ser vivo en cuestión tenga la forma externa de un
hombre adulto”15.
b)Continuidad: el nuevo ciclo vital prosigue sin solución de continuidad.
El siguiente paso depende del anterior. Estamos ante un proceso contínuo
del sistema en el que, cumplidas las condiciones internas y externas, se
desarrolla gradualmente, actualizando sus inmensas potencialidades
según una ley ontogénetica y un plan unificador intrínseco. Si en algún
momento esta unidad del proceso se interrumpiese, se produciría la
muerte del individuo. De esta forma el embrión en estas fases está lleno de
potencialidades que se irán desarrollando en su evolución, pero no es un
ser humano potencial. La ontogénesis es un proceso continuo, donde no
hay niveles que separen etapas de menor o mayor vitalidad. El mismo
informe Warnok (parágrafo 11, n.19 del informe) lo certifica: “ningún
estadio particular del proceso de desarrollo es más importante que otro;
todos forman parte de un proceso continuo…De modo que
biológicamente, no existe en el desarrollo del embrión ninguna fase
particular antes de la cual el embrión in vitro podría dejar de ser
mantenido en vida”
c) Autonomía: el embrión es independiente en su desarrollo, no es un
apéndice de la madre, es más, hasta que no se fija en la pared del útero
materno esta situado fuera de la madre desde un punto de vista
todo que controla el desarrollo en un sentido, en contraposición al funcionamiento descontrolado
típico de los tumores. El hecho es que en la naturaleza el descontrol se produce por fallos del
desarrollo, con perdida de la unidad. En cambio el fenómeno regulativo no es patológico, es una
adaptación al medio, una propiedad que mantiene el embrión con capacidad de reproducirse
asexualmente, y que manifiesta la tendencia a la perpetuación de la especie ante circunstancias que
alteren el embrión y liberen parte de sus células o como un mecanismo de supervivencia para
reparar los desperfectos y completar el todo desde la parte y continuar el desarrollo”. En Bioética
Fundamental . L.M. Pastor Cuestiones Biomédicas Fundamentales. Edit. B.A.C. 1996 .
14Anonimo, Identidad y estatuto del embrión humano,Medicina y Morale, Supl al nº 4: 39-49.1989.p45.
15Gunning, R., ¿Ha sido el hombre no humano alguna vez?, Aceprensa 138: 449-552.1990. p550.
topológico16. La madre es necesaria para proporcionar medios para el
desarrollo, pero esto no niega la autonomía del embrión. Hechos como los
embriones extrauterinos o la fecundación in vitro dan a entender que el
embrión posee una autonomía biológica desde los albores de su existencia.
La dependencia con la madre es extrínseca, pero el embrión tiene
autonomía intrínseca como lo demuestra la capacidad del blastocisto
transferido a un órgano de un animal del sexo masculino, de desarrollarse
en pequeños embriones. La madre no tiene influencia absoluta sobre el
control interno del mismo y en su diferenciación.
En conclusión podemos decir que la biología actual confirma con más
conocimiento de causa que, en el desarrollo embrionario hay una unidad y
una continuidad sin quiebras, tanto a nivel morfológico como molecular,
en todas sus fases. El embrión no es un tejido o un conglomerado de
células (una cosa), ni tampoco es una parte del organismo materno, sino
un organismo vivo en miniatura desde la fecundación, con partes
heterogéneas, que se relaciona con el medio de una manera activa y pasiva
a la vez y que presenta una unidad que se va desplegando según
directrices intrínsecas procedentes de él mismo y en continua relación con
el medio. Es verdadero embrión humano con vida propia y capacidad de
automovimiento en una dirección determinada, la cual dirige y controla17.
En este despliegue que es la ontogénesis “el hombre se va formando a
través de una serie de fases, en las que la siguiente no elimina la anterior,
sino que la presupone; se sitúa sobre ella asimilándola.Y todo ello según la
particular forma de autoposesión constituida a través del genotipo del
cigoto. Si lo “pasivamente poseído” en forma genética es un ser humano,
cuyo desarrollo no ha terminado ciertamente ¿puede negarse la
humanidad al poseedor activo?”18. Por lo tanto, desde el momento de la
fecundación asistimos a la presencia de un nuevo individuo de la especie
humana en el cual desde que se inicia su ciclo vital, “no hay un momento
en el que el no nacido exista como individuo pero aun no pertenezca a la
especie humana”19.¿Qué decir entonces de los argumentos que niegan
esta sentencia?. Contestaré por apartados.
a) No hay biológicamente una fase del desarrollo del embrión a partir
de la cual y no antes se pueda afirmar que se ha pasado de unas células a
un individuo nuevo de la especie humana. En este caso la “ciencia goza de
primacía sobre la imaginación, sobre el modo de sentir y sobre la
disponibilidad social para reconocer ciertos hechos. La ontogénesis es un
proceso continuo, donde no hay niveles que separen etapas de menor a
16Lejeune, J., Manipulazione genetica, Synesis 213: 186-187.1984.
17Pastor, L.M., La biología de las primeras etapas del desarrollo embrionario. Implicaciones éticas. En V
Congreso Nacional de Reales Academias, Murcia, 1989, p. 229.
18Rodriguez, L. y Lopez, R., La fecundación “in vitro”, Ediciones Palabra, 1986, 184 pp. p96.
19Gunning, R., ¿Ha sido el hombre no humano alguna vez?, Aceprensa 138: 449-552.1990.p449.
mayor vitalidad o humanidad”20.Por lo tanto carecen de fundamento y es
arbitrario datar el inicio de la vida biológica de un ser humano en un día
determinado. Plantearse la cuestión de si un ser humano lo es a partir de
los 7,8, ó 14 días después de la fecundación es una arbitrariedad, una
forma tiránica de otorgar por decreto según conveniencia, el estatuto de
persona según apreciaciones subjetivas. El concepto de preembrión (poco
utilizado en la literatura científica) es opuesto a los datos de la biología y
es un elemento de discriminación artificial, dentro de una misma realidad.
Es por lo tanto incorrecto utilizar este término, pues no existe ninguna
razón válida que soporte el uso de esta palabra y concepto: el periodo
embrionario dura en el ser humano desde la fecundación hasta la novena
semana, como puede consultarse en cualquier libro de embriología
humana. En consecuencia “no hace falta instaurar una subdivisión llamada
pre-embrión porque nada es anterior al embrión; en el estadio que precede
al embrión solo hay un espermatozoide y un óvulo; cuando el óvulo es
fecundado por el espermatozoide esta entidad deviene en cigoto; y cuando
el cigoto se divide deviene en embrión”21 Ante estas conclusiones de la
Biología caen “muchos falsos conceptos y mixtificaciones…deducidas de
incompletas observaciones socioantropológicas o de extrapolaciones
pseudopsicológicas o pseudometafísicas22.
b) Si por la intervención de factores todavía no precisados, una parte de
él – una célula o grupo de células- se divide o se separa, o se fusionan con
otras y se forma un nuevo sistema biológico con una nueva unidad en su
totalidad, el hecho de que resulten nuevos individuos no demuestra en
absoluto que en el embrión original estuviera ausente esa misma unidad
en la totalidad que constituye el individuo23. Ningún biólogo niega la
20Rodriguez, L. y López, R., La fecundación “in vitro”, Ediciones Palabra, 1986, 184 pp. p97.
21Cruz, J., Morir de frio, vivir de frio, Nuestro Tiempo, Marzo, 1992. 107-115. p112.
22Rodriguez, L. y López, R., La fecundación “in vitro”, Ediciones Palabra, 1986, 184 pp. p97-98.
23Un embrión, pues, no es un tejido, sino un organismo que se constituye desde el principio en
tejidos, que son partes de él, pero que no se identifican con él. La heterogeneidad es patrimonio de
los seres vivos, la célula es un sistema vivo porque el automovimiento se realiza de partes a partes
sin menoscabar la unidad. Con los datos que hemos aportado pienso que en la actualidad es mas
claro que desde el zigoto diploide se empieza un desarrollo autónomo y de carácter dialógico. El
embrión preimplantatorio no es un ser inerte, su movimiento se rige por una finalidad intrínseca y
por una fuerte comunicación bioquímica con la madre. Tiene también una de las propiedades de un
ser vivo organizado: la relación, que conlleva identidad, sin ella es imposible el dialogo. El
embriones es una realidad distinta a la madre. En síntesis, se reproduce, se relaciona, tiene su
propio metabolismo su propias diferencias morfológicas y repara su integridad corporal. En este
contexto me gustaría advertir al lector que hoy por hoy todos los científicos participan de estos
hechos .El propio lenguaje lo declara. Después de varios años de introducir el termino de
preembrion para poder experimentar con ellos, la realidad es aplastante. En una búsqueda
bibliográfica del Index Medicus de Enero a Julio de 1995 el termino preembryos o preembryo
aparece solo en seis artículos, el termino embryos o embryo en mas de 2000 artículos. El concepto
de preembrión (poco utilizado en la literatura científica) es opuesto a los datos de la biología y es
un elemento de discriminación artificial, dentro de una misma realidad. Es por lo tanto incorrecto
utilizarlo, pues no existe ninguna razón válida que soporte el uso de esta palabra y concepto: el
individualidad biológica en la reproducción asexuada en sus diversas
manifestaciones, desde la división mitótica de una célula hasta cuando se
secciona un animal como algunos tipos de gusanos y obtenemos varios
individuos nuevos por generación24.Y no lo negaría, porque desde un
punto de vista filosófico y también de sentido común, los conceptos de
individualidad e indivisibilidad no son interconvertibles. “Ser indiviso en
si no es lo mismo que ser indivisible. Nadie negará que un determinado
bacilo coli es un representante individual de su especie por el hecho de
que tal bacilo pueda dividirse en dos bacilos en el plazo de una
hora”25.Un ser vivo puede por lo tanto ser individual, pero divisible. Su
individualidad actual, no resulta afectada por la posibilidad de una
división en un momento posterior26.
c) El desarrollo cerebral tampoco marca el comienzo de la existencia del
ser humano, si esto fuera así podríamos defender la eutanasia de los niños
de pocos meses, aduciendo que en esos momentos la capacidad funcional
del cerebro esta lejos de su plenitud. Además, la no presencia de actividad
nerviosa puede servir para indicar la muerte de un individuo, por
ausencia de relación con el medio. Pero en el embrión en desarrollo se “da
una intensísima vida de relación entre células, tejidos, y órganos,
mantenido por un continuo, intenso, ordenado y coordinado aumento de
células nerviosas. Desde que aparece el tubo neural, se forman las
vesículas cerebrales, y empiezan a organizarse los nervios cerebrales y
empiezan las primeras manifestaciones de la corteza cerebral. Nos
encontramos no ante una fase terminal de un proceso dinámico vital
donde se inicia la desintegración del individuo. Por el contrario, estamos
en presencia de un proceso dinámico unitario y unificante de todas las
partes que van apareciendo paulatinamente: es el sujeto humano en
desarrollo que por la ley ontogénetica exige una diferenciación gradual y,
por lo tanto, también gradual formación de las estructuras cerebrales. Es
una gradualidad que no supone saltos de cualidad, sino solo
enriquecimiento de expresión de las potencialidades ya inscritas en el
cigoto”27. Déjese a un embrión seguir su desarrollo y tendremos un
niño\niña lleno de vida; continúe observándose al muerto y nos
encontraremos ante un cadáver putrefacto.
¿Qué conclusiones antropológicas y éticas pueden extraerse de la
conclusión de que en la fecundación ordinariamente tiene su inicio la vida
periodo embrionario dura en el ser humano desde la fecundación hasta la novena semana, como
puede consultarse en cualquier libro de embriología humana. En Bioética Fundamental: L.M.
Pastor .Cuestiones Biomédicas Fundamentales. Edit. B.A.C. 1996.
24Serra, A., La realtà biologica del neo-concepito, La Civiltà Cattolica 126: 9-23.1975.
25Gunning, R., ¿Ha sido el hombre no humano alguna vez?, Aceprensa 138: 449-552.1990.p551.
26Gunning, R., ¿Ha sido el hombre no humano alguna vez?, Aceprensa 138: 449-552.1990.p552.
27Serra, A., Comincia un essere umano, en Elio Sgreccia, Il dono della vita, Milan, edit. Vita y
Pensiero, 1987, pp 103-104.
humana individual?. Si la ciencia biológica atestigua con certeza, y sin
exceder el ámbito de sus competencias, que el embrión es, desde el primer
instante de la concepción, un individuo de la especie humana distinto y
autónomo “queda plenamente justificado el empleo del concepto
antropológico y filosófico de persona con relación al embrión de la especie
humana, ya que la filosofía designa con aquel concepto al individuo
humano. El ser hombre no posee otra modalidad de existencia real que la
de persona”28.¿Cómo un individuo humano podría no ser persona
humana?. Dicho de modo afirmativo: es un hombre el que esta en camino
de serlo. Es verdad que el embrión sufre un proceso de humanización
pero lo sufre porque todos los pasos son humanos. O lo es desde el
principio o no será humano, pues sólo se humaniza lo que es susceptible
de humanización, es decir, el hombre. El hombre lo es siempre aun
cuando no se manifiesten todas sus cualidades. Si no atendiéramos a esto,
se llegaría a extremos como el de exigir que todas las cualidades posibles
de un ser humano estuvieran en acto en los individuos humanos, para que
estos fueran considerados como humanos. Esto sería reducir la dignidad
humana a una decisión arbitraria, utilizando el sistema más viejo para
practicar las formas más odiosas de discriminación.
Se dijo anteriormente que el embrión no es un hombre en potencia o
solo potencialidad, lo es ya en acto: un individuo humano que desarrolla
su propio programa interno, que se actualiza a sí mismo cuando existen
las condiciones necesarias, pues posee un principio unificador propio. “El
hecho de que desde un punto de vista psicológico o social, la persona
humana realice su personalidad en un largo proceso de relaciones y de
aportaciones culturales no excluye, sino que al contrario exige, que, desde
un punto de vista ontológico, el individuo humano posea ya desde el
inicio de la vida embrional aquello que le permita realizar su
personalidad….En este sentido no se ve como pueda subsistir un
individuo humano que no sea, por lo mismo, también persona, o lo que es
lo mismo, el inicio de la vida individual es al mismo tiempo, para el
hombre, inicio de su vida personal”29.
Qué implicaciones tiene todo esto en el terreno ético; ¿cuál es, entonces,
el estatuto ético del embrión?. Intentaré resumir mis puntos de vista sobre
esta cuestión en una serie de proposiciones.
a) “La vida del embrión humano, al igual que la del hombre ya nacido,
debe ser considerada inviolable y no instrumentalizable para un fin
exterior a él, ni siquiera para la investigación experimental científica o
médica, ni para proporcionar células o tejidos destinados a uso
28Rodriguez, L. y López, R., La fecundación “in vitro”, Ediciones Palabra, 1986, 184 pp. p102.
29Anónimo, Identidad y estatuto del embrión humano,Medicina y Morale, Supl al nº 4: 39-49.1989.p46.
farmacológico o de transplante, ni para la producción (clonación y
quimeras) de otros seres humanos” 30.
b) El comportamiento respecto al embrión humano será ético sólo en la
medida en que se considere y trate al embrión humano como una persona
humana, como cualquier otra, a partir del momento de la fecundación. No
estamos ante un “ser humano potencial sino ante una persona llena de
potencialidades que deben de desarrollarse”.
c) El fruto de la generación humana desde el primer momento de su
existencia, es decir, desde la constitución del cigoto, exige el respeto
incondicionado que es éticamente exigible para el ser humano en toda su
integridad. El ser humano debe ser respetado y tratado como persona
desde el instante de su concepción y a partir de ese momento se le deben
de reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho
inviolable de todo ser humano inocente a la vida.
d) Si a pesar de la solidez de los argumentos expuestos alguno tuviera
duda sobre la individualidad del embrión humano, cabe afirmar desde un
planteamiento ético que esa duda no es suficiente apoyo para desarrollar
conductas de manipulación o de destrucción de la integridad del embrión.
La ética no solo exige que no se realice un acto contrario a sus principios
sino tampoco el que sea probablemente opuesto. En este caso actuar con la
duda de que el fruto de la concepción sea o no una persona humana,
comporta exponerse al riesgo de suprimir un ser humano. Esto es
objetivamente grave pues supone atreverse a afrontar el riego de un
homicidio. Basta la posibilidad de que exista una persona para que
arrebatarle la vida sea aceptar el riesgo de matar a un hombre, no
solamente en expectativa, sino ya concebido.
A modo de síntesis concluyo:” 1)Con la fecundación del óvulo comienza
una vida humana.2)Esta vida es individual y personal.3)Establecer la
fecha de los 14 días como cualquier otra, para dar valor personal al
embrión humano, es completamente arbitrario desde el punto de vista
biológico.4) Las teorías que niegan la personalidad del embrión se basan o
en un desconocimiento de irrefutables datos científicos o en concepciones
antropológicas que no reconocen el valor de la persona por si
misma”31.Como dice Guardini “ser persona no es un dato de naturaleza
psicológica, sino existencial: fundamentalmente no depende ni de la edad,
ni de la condición psicológica, ni de los dotes naturales del sujeto…La
personalidad puede permanecer bajo el umbral de la conciencia, como
durante el sueño, pero permanece y a ella hay que referirse. La
personalidad puede no estar desarrollada todavía, como en la niñez, sin
embargo exige el respeto moral desde el principio. Incluso es posible que
la personalidad no se manifieste en general en los actos, por faltarle los
30Anónimo, Identidad y estatuto del embrión humano,Medicina y Morale, Supl al nº 4: 39-49.1989.p46.
31MONGE, F., Persona humana y procreación artificial, Madrid, Ediciones Palabra, 1988, 196pp.p125.
necesarios presupuestos fisico-psíquicos, como sucede en los enfermos
mentales….Por ultimo, la personalidad puede estar todavía escondida,
como en el embrión, pero ella está dada desde el inicio en él y tiene sus
derechos. Es esta personalidad la que da a los hombre su dignidad. Es ella
la que los distingue de las cosas y los hace ser sujetos…Se trata una cosa
como si fuese cosa cuando se la posee, se la usa y después se destruye, o
en términos humanos se la mata. La prohibición de matar al ser humano
expresa en la forma más aguda la prohibición de tratarlo como si fuera
una cosa”32.
10.2.2. Diversas posturas ante el aborto directo voluntario.33
En este apartado trataremos de fijar la atención en aquellos aspectos
mas relevantes relativos a la cuestión del aborto, esbozando las posturas
generalmente adoptadas en torno al asunto; al mismo tiempo haremos
hincapié en la necesidad de tomar postura por parte de los profesionales
de la enfermería, puesto que su actividad se encuentra intrínsecamente
relacionada con la vida humana tanto en su comienzo y primer desarrollo,
como en su conservación y extinción. Sin perder de vista lo especifico del
trabajo del diplomado en enfermería- un servicio a la atención y cuidado
de la vida humana- y situados precisamente en ese ángulo de visión,
centraremos el esfuerzo en reflexionar sobre la dimensión ética del aborto,
tratando de no entrar en la medida de lo posible en las referencias
medicas, sociológicas etc. A mi juicio, es preciso de principio instalarse en
32Guardini en:Rodriguez, L. y López, R., La fecundación “in vitro”, Ediciones Palabra, 1986, 184 pp
33″En España en 1993 hubo 45.500 abortos y desde la aprobación de la ley despenalizadora del
aborto bajo tres supuestos se han realizado más de 200.000. En concreto en 1993 el 97% fueron
realizados por peligro de la salud psíquica de la madre y solo un 1,6% por peligro de la física, 0,1%
por violación y 1,6 por malformaciones en el feto. Solo el 11,7% de las que abortan esta en paro, y el
51,7% de la mujeres que abortan no tienen ningún hijo. Son solteras un 54,9% y tienen estudios
secundarios un 60,3%. La tasa de abortos respecto a nacidos vivos es del 11,5% y el 97,6% de los
abortos en España se realizan en clínicas privadas. En Estados Unidos en 1992 se notificó la práctica
de 1.359.145 abortos. El 89% fue durante las primeras 12 semanas y 99% se realizaron mediante
legrado o succión. La tasa de abortos en este mismo año (numero de abortos legales por cada 1000
mujeres de 15 a 44 años es de 23. BOLETÍN OFICINA SANITARIA PANAMERICANA 118 (1995) 244. Este
mismo planteamiento ajeno a la ética medica se respira en algunas argumentaciones para
introducir el aborto como el ultimo medio de control de la natalidad, aspecto este que ha sido
rechazado por las dos ultimas conferencias de Población y Desarrollo. Ver: Gottlier, B.R. Abortion
1995. NEW ENGLAND JOURNAL MEDICINE. 332 (1995) 532-533. Además parece claro que una elevada
mortalidad materna no depende de la posibilidad de abortar legalmente o no, sino del conjunto de
factores sanitarios, educativos y de desarrollo de un país. En Europa el país con más baja
mortalidad materna es Irlanda donde el aborto no es legal”. En Bioética Fundamental: L.M. Pastor
.Cuestiones Biomédicas Fundamentales. Edit. B.A.C. 1996. En Francia el numero de abortos anuales
no baja de 175000 en los ultimos años (25 abortos por 100 nacidos). Henry Leridon demografo
Frances se cuestiona en un articulo de L´Express (24.II.94) la idea de que la contracepción erradica
el aborto. Según él la contracepción ha llegado a su tope y es fustrante ver que la tasa se abortos es
estable. La razón se encuentra en que hoy muchas parejas no admiten ninguna variación respecto al
objetivo fijado en cuanto al numero y fecha de los hijos. De ahi “la paradoja fustrante: cuanto mas se
afianza la practica anticonceptiva, mas necesario sigue siendo el recurso al aborto”. Esta afirmación
esta en la línea de los que piensan que hay una ligazón moral entre la mentalidad anticonceptiva y
el recurso al aborto.
una perspectiva de examen racional de la cuestión, para tratar de evitar
que la dimensión emotivo-sentimental, desvíe el juicio de la cuestión
central a la que intentamos referirlo. En ética, hay que atenerse a valorar
las conductas haciendo abstracción de las dificultades fácticas que la
persona encuentre para adecuarse a sus conclusiones.
Como es obvio, el dilema ético central entorno a la licitud o no del
aborto radica en determinar hasta que punto el respeto a la vida que es
debido a todo hombre inocente, y que éste posee por el mero hecho de
serlo, es exigible también en esta fase del desarrollo del ser humano. ¿Rige
en este caso el principio ético o también denominado absoluto ético “no
mataras al inocente”?. Antes de continuar desearía que no desconectaran
de este razonamiento, planteándose, en tono irónico la siguiente pregunta
interior: ¿pero existen todavía absolutos éticos?, y el juicio consiguiente:
esto esta desfasado. Se pueden sugerir multitud de acciones éticas que son
aceptadas, hoy en día, en nuestra sociedad occidental como
intrínsecamente inéticas, y en las cuales no se admite excepción alguna:
esclavitud, xenofobia, discriminación de la mujer, violación, apropiación
de fondos económicos, violencia indiscriminada etc. Aún mas, la sociedad
reacciona frente a estas actitudes con inusitada firmeza, porque se trata de
“injusticias,” actos que violan flagrantemente derechos de la persona, algo
que le es debido. En nuestro caso “no mataras al inocente” se relaciona con
el derecho inherente a todo ser humano inocente, a no ser despojado de su
vida. Hacerlo es cometer un atentado a sus derechos y a su dignidad, y en
consecuencia realizar un acto injusto.
Planteada la cuestión, es hora, de que pasemos a las respuestas éticas
que se concitan en nuestra sociedad occidental. Haciendo una labor de
síntesis podríamos hablar de tres planteamientos éticos. Los dos primeros
unidos en ocasiones en el plano práctico en los activistas a favor del
aborto. Estas posturas, claro esta, tiene luego una influencia directa en el
marco legal que asume un país, para regular el delito de aborto.
Así, tenemos en primer lugar la postura ética de los que podemos
denominar partidarios de la “excepción” en determinadas indicaciones o
circunstancias. Para ellos el principio de la inviolabilidad de la vida
humana inocente es puesto entre paréntesis ante diversas dificultades
surgidas en el transcurso del embarazo. La causa de estas excepciones es
lo que se podría denominar un conflicto de derechos entre los del feto y
los de la mujer. Este planteamiento es el que primero han esgrimido los
partidarios de la despenalización del aborto en la sociedad occidental, y
por ende en nuestro país. Además, las indicaciones esgrimidas están
dejando de apoyarse de modo progresivo en un derecho fundamental de
la mujer, y fundamentándose cada vez mas en indicaciones muy
subjetivas que son las que aparecen con mas claridad en la segunda
postura que luego comentaremos. ¿Cuales son esas indicaciones que
avalan la excepción?. Se podrían resumir en las siguientes:
a) Terapéutica: cuando peligra la vida física o psíquica de la madre. Se
apoya en el propio derecho a la vida, que entra en conflicto con el de feto:
salvar la propia vida física o psíquica, abortando, es decir produciendo en
ultima instancia la desaparición del feto causante del peligro.
b) Humanitaria: se aplica al caso en que el embarazo es causado por una
violación. La vida de ese feto supone un conflicto con el derecho al propio
honor, a la maternidad responsable y por lo tanto libre. Además las
consecuencias económicas o psíquicas, que se derivan de ello no deben ser
asumidas por la obligada madre. Por lo que la supresión del feto queda
justificada en esta situación, pues sólo de esa forma la mujer protege sus
derechos.
c) Eugenésico: Aunque es muy discutible que exista un derecho a ello,
en este supuesto, se arguye que la mujer elimina al feto defectuoso, en
virtud de un derecho al bienestar, ya que este feto será un adulto que
acarreara numerosas cargas para la mujer – económicas, anímicas, de
convivencia etc, – las cuales no tiene porque asumir, en función del
derecho reseñado. Una versión más drástica de la cuestión es la de apoyar
la licitud en un “derecho al hijo sano,” que se supone como parte esencial
del bienestar de la maternidad. Otra versión es la de la falsa compasión,
por la que la madre decide en beneficio del hijo, privándole de una vida
no digna de ser vivida según su juicio, en función de la minusvalía que va
tener. Se trata de una decisión subjetiva que se apoya en un concepto no
claramente limitado como es el de calidad de vida.
d) Psicosocial: esta indicación se sitúa en las proximidades de la otra
opción partidaria de la licitud del aborto que se comentara seguidamente.
En este caso, los derechos que entran en conflicto con los del feto, se
encuentran en una esfera muy subjetiva de determinación: derecho a una
determinada situación económica adecuada, a la satisfacción de unos
deseos concretos que tendrán que ser aplazados y que son obstaculizados
por el embarazo, o derecho a no tener que soportar cambios anímicos que
son valorados negativamente. Como se puede deducir en estas
situaciones, la opción libre de la mujer se estaría adecuando mas que a
bienes o valores éticos, a determinados deseos lícitos, que se aspira a
conseguir, aún a pesar de la presencia actual del feto.
La segunda postura ética frente al aborto es la que podemos denominar
pro-elección de la mujer (pro-choice). Esta aparece ligada principalmente a
los movimientos feministas de liberación de la mujer de las décadas 60 y
70, constituyendo uno de los elementos reivindicativos. Según estos, la
sexualidad de la mujer habría estado mediatizada y esclavizada por una
cultura secularmente machista, siendo la maternidad el elemento de
alienación utilizado por el hombre para hacer efectiva su actitud de
dominio. La maternidad por el contrario debería ser relegada y separada
de la sexualidad para que la mujer alcanzara unas cotas de liberación
sexual semejantes a las del hombre. La sexualidad se entiende así desde
una perspectiva dialéctica, como enfrentamiento ante el hombre que es el
que se lleva la mejor tajada. La mujer debe aspirar a la misma situación de
individualismo sexual por lo que la maternidad pasa a ser juzgada como
un error de la naturaleza, un handicap cuya aparente necesidad debe ser
superada con la anticoncepción y el aborto en último termino. Este
feminismo, de décadas hace tiempo pasadas, veía la procreación como una
actividad tosca, del cuerpo, y no como una acción esencial de la persona.El
aborto es entonces una prueba del control humano sobre el cuerpo animal,
una exigencia de liberación y realización personal. Como dijera Betty
Friedmann “una mujer no puede encontrar su identidad a través de los
otros, del marido o de los hijos”. Tópicos como “mi cuerpo es mío” o
“nosotras parimos nosotras decidimos”, están en esta línea individualista.
En ella, el aborto es sólo un asunto de la mujer sobre el que ella decide
según sus deseos, conveniencias o valores personales. De esta forma, los
partidarios de la vida del feto son antifeministas porque intentan sojuzgar
a la mujer, y por lo tanto someterla a una injusticia. Se llega así a una
necesaria conclusión: existe un derecho fundamental de la mujer al aborto.
Nadie puede negárselo como parte de su salud reproductiva. Las leyes
deben limitar sólo el aborto, cuando este sea peligroso físicamente para
ella. Estamos ante un sistema de plazos34.
La tercera postura, es la conocida por todos como pro-vida o pro-life,
aunque al igual que en los caso anteriores es mantenida por diversas
corrientes de bioeticistas. Esta postura ética se articula en torno a distintos
presupuestos. Haciendo un resumen de ellos por apartados tenemos: a) La
relación sexual no es una cuestión de dos meras individuales que se
fusionan buscando cada una la maximización de su propio placer. Es algo
de los dos, y la maternidad que potencialmente acompaña esa relación, es
tanto responsabilidad del hombre como de la mujer. En esta postura se
34 El trasfondo racional de los partidarios del aborto y sobre el cual basan su argumentación, es el
principio de la autonomía y la libertad personal, mientras que los no abortistas sostienen la
prioridad del derecho a la vida del nasciturus, frente a la autonomía y libertad de la mujer. Los
partidarios del aborto, y en concordancia con el principio de libertad, no suelen hablar del
nasciturus, y en cambio defienden sus posturas o planteando un conflicto de bienes con el no
nacido, donde prevalecen los derechos de la madre, o más directamente y sin ambages, como hoy
se está haciendo, como un derecho de la mujer. Al ser un derecho, la acción del aborto es un acto
dignísimo, y oponerse o condenar a una mujer que lo pretenda o realice es coaccionar su libertad y
violentar una acción personalísima, algo en suma intolerable. Es más, la limitación cronológica para
hacer el aborto en una ley de plazos no viene dada por si en algun momento el feto es una persona,
sino por los problemas que esa cosa o esa parte del cuerpo que se lleva o está en el útero, podría
provocar en la salud de la mujer que decide abortar. Se puede concluir que lo esencial en el
planteamiento actual de los abortistas es la voluntad de la mujer; los demás argumentos barajados
por los abortistas son cuestiones que se mantienen tangencialmente o provisionalmente hasta llegar
a este planteamiento radical.
denuncia que una actitud negativa frente a la maternidad, es
esencialmente opuesta a la dignidad de la mujer, y lleva a la larga a que
ella sea víctima del egoísmo masculino, en el sentido que el hombre que
ha contribuido a la concepción de la nueva vida, no quiere luego hacerse
cargo de ella y echa la responsabilidad sobre la mujer, como si ella fuese la
única “culpable”. Es precisamente cuando la mujer tiene mayor necesidad
de la ayuda del hombre, cuando este se comportaría como un cínico
egoísta, capaz de aprovecharse del afecto y de la ternura, pero refractario a
todo sentido de responsabilidad por el propio acto. Según esto, no sería el
aborto la solución, pues este aumentaría cada vez mas la soledad de la
mujer y la irresponsabilidad del varón. La opción por lo tanto, no debería
ser pro-elección, sino pro- la mujer. El aborto es por lo tanto algo
contradictorio con la maternidad. Esta es un bien social incalculable, pero
sobre todo es un bien moral no susceptible de tasación, puesto que la
maternidad es la primera conducta de acogida y amor que recibe todo ser
humano cuando llega a este mundo, todo lo contrario a la violencia. Varón
y mujer están implicados en ella aunque corresponda a la mujer un papel
mas activo en ella, mas gratificante, mas doloroso también; y también por
todo eso, ella es la que paga el mas alto precio en el aborto, con la
supresión del feto concebido. Frente a la posición de individualismo que
supone sobrecargar la responsabilidad de la mujer, es preciso apostar por
la solidaridad como el mejor apoyo para resolver las situaciones de
conflicto entre los derechos de la mujer y los del hijo, que están en la base
de las excepciones que justifican para algunos el aborto bajo determinadas
indicaciones. b) Apoyándose también en el hecho de que todos reconocen
que el aborto es una decisión traumática dentro de un trauma personal, la
postura pro-vida argumenta desde un principio ético que tambien debe
ser aplicado en esta situación. Este principio se enunciaría de la siguiente
manera: “los conflictos de derechos nunca se pueden resolver con
injusticias”. No es licito hacer una injusticia para conseguir que hagan
justicia con uno mismo, pues no sólo hago un daño al otro sino que
tambien me deterioro yo mismo en cuanto que dejo de ser justo. Los casos
limites deben resolverse o – se intentaran resolver en mayor o menor
medida- a través de acciones licitas. Así, la decisión de tratar la
enfermedad de una mujer embarazada sin recurrir a la destrucción de un
ser humano no nacido procede de una actitud respetuosa de ambos y de la
propia pericia profesional. Hoy en día ningún medico verdaderamente
competente estima que el aborto se presente como un tratamiento de
elección de ninguna enfermedad física o psíquica. Este nunca es mas
adecuado a otras alternativas terapéuticas. En coherencia con estas
postura se estima que hay que negarse a eliminar a los deficientes, pues
este comportamiento es extraño a la acción terapéutica o a la actitud de
cuidado y servicio a la vida humana peculiar del profesional de
enfermería. Estamos ante una acción eugenésica que impone la tiranía de
determinados criterios de normalidad frente a la dignidad de todo
hombre. El ser humano no la pierde, ni tampoco su derecho a la existencia
por el hecho de estar disminuido o ser débil. Por último, desde esta
perspectiva después de un acto salvaje de violación, el aborto no remedia
nada, pues en el hecho sucedido el feto es inocente35. Por lo tanto, para
salvarguardar los derechos de la mujer, lo que hay que atajar son las
consecuencias injustas de ese acto primero, pero no cabe anularlas con
otro acto injusto, lo que equivaldría a un contrasentido. Las dificultades
que se siguen para la madre han de ser aliviadas y remediadas, con otras
medidas personales y sociales. c) Por último, el argumento central de este
posicionamiento es la realidad biológica de que el feto es un ser humano
inocente y débil en una de sus fases de desarrollo. No es una parte de la
mujer: es verdad que esta alojado en ella, pero es un alguien. Por lo tanto
no caben excepciones a su derecho a la vida, como no caben para otras
realidades fundamentales de la persona: discriminación, esclavitud etc. Es
falso por lo tanto que pueda existir un derecho al aborto, pues esto sería
romper una barrera importantísima en las relaciones entre lo humanos: la
que prohibe que alguien pueda disponer de la vida inocente de otra
persona y determinar cuando un hombre tiene derecho a la existencia36.
35El término terapéutico aplicado al aborto da lugar a confusión. Terapéutico es lo que cura y el
aborto no cura nada, es uno de tantos eufemismos acuñados en relación a estos temas, como el
denominar al aborto “interrupción del embarazo”.Siguiendo esta línea podríamos denominar al
homicidio como “interrupción de la respiración”. Actualmente los avances científicos aplicados al
campo de la medicina proporcionan medios para resolver los casos críticos y el dilema de escoger
entre la vida de la madre a costa de eliminar la del hijo resulta prácticamente inexistente. El aborto
eugenésico, es decir el que se permite en los casos de disminución psíquica o física del feto, consiste
en eliminar a aquellos seres humanos a los que no se considera dignos de vivir, al no reunir una
serie de requisitos que les permitiesen desenvolverse con normalidad en el futuro. Estos
argumentos están basados en criterios utilitaristas y económicos, olvidando que la dignidad de la
persona no está en función del desarrollo físico o psíquico que pueda alcanzar. El denominado
aborto “ético”, cuya causa de justificación se basa en la violación de la mujer, es injusto, pues
condena a muerte a un ser que no ofrece duda de que es inocente y está totalmente indefenso por el
delito cometido por otra persona.
36Los contrarios al aborto, que no son sólo católicos, sino personas que al igual que los abortistas
pretenden convencer a la colectividad por vía racional de que sus planteamientos son beneficiosos
para la sociedad, al contrario que los abortistas consideran que el feto es un “alguien”, un “otro” que
tiene derechos, y el primero de ellos el de ser respetado en su vida e integridad, pues de los
contrario, nunca podrá ejercer su libertad y su autonomía. Para estas personas, el aborto es una
injusticia. Pues si la libertad de uno termina donde comienza la ajena, la mujer abusa de su libertad
porque no tiene en cuenta la del feto. De esta forma, al igual que la sociedad democrática se ha
distinguido por la defensa de los derechos de los mas débiles, protegiéndolos para que éstos
puedan ejercer su libertad y autonomía cuando estén maduros, sanos o en situación económica
favorable, y ha penado a los que violentamente han oprimido a menores o deficientes mentales,
debería hacerlo contra los que impiden que los no nacidos inocentes y débiles puedan vivir. No
hacerlo por parte del estado es una cohonestación con esos comportamientos que atentan la
dignidad humana, y el bien y la salud de la sociedad. Si el robo no fuera perseguido a nadie se le
incitaría a robar, pero a todas luces esa sociedad estaría tolerando un mal que produciría otros
mayores, y en el caso que nos ocupa la vida humana es mas importante que los bienes materiales.
No se trata por tanto de una cuestión de creencias o dogmas, o la aplicación de un determinado
Resumiendo “no mataras al inocente” no admite excepción, y el feto es uno
de esos seres humanos inocentes cuya existencia debemos salvaguardar.
Esta afirmación se encuadra dentro de un substrato etico elemental,
accesible a cualquier persona, sea creyente o no lo sea, tenga
conocimientos de biología o carezca de ellos, y es el respeto a las personas,
el carácter inviolable de la dignidad del ser humano, siendo tal dignidad el
origen de todo derecho. El derecho a la vida, el primero y base de los
demás derechos fundamentales, no depende por lo tanto de estadísticas o
de consensos sociales. Si no se protege dicho derecho fracasaría el propio
estado de derecho, cuyo fundamento es la protección de los derechos
humanos. Además, aun en el caso de encontrarse ante la duda debería
decantarse el estado en favor de la vida. Como dice R. Spaemann, si
alguien disparara en el bosque a un objeto móvil, dudando de si se trata o
no de un hombre, seria castigado cuando menos por homicidio
involuntario37.
credo de unas minorías a la mayoría, sino en el convencimiento racional de que la penalización del
aborto es un bien para toda la sociedad en su conjunto. Esta postura es defendida por muchos
ciudadanos en la sociedad occidental que pretenden por un lado que la mujer no cometa algo que
es injusto y que le dañaría como persona, y por otro afirmar que no sólo es el derecho a la vida del
nasciturus quien está en juego, sino también su autonomía y su libertad. Se trata de respetar al no
nacido apoyándose en el derecho a la vida que tiene toda persona y también en la autonomía y
libertad que tiene todo ser humano a decidir su destino.
37 Existe también un planteamiento, por un lado ,de índole religiosa que considera la ilicitud del
aborto. En el caso concreto de los cristianos la dignidad de la persona humana tiene su sentido
profundo en el hecho de que los hombres somos hijos de Dios. Siendo Dios el creador del hombre
y el que lo conserva en su ser, las leyes civiles han de supeditarse a la ley natural, que es la ley
impresa por Dios en toda la naturaleza y en el propio hombre, constituyendo la regla y medida de
los actos humanos. El hombre deforma su propia naturaleza si destruye y legaliza la destrucción de
otros seres humanos. La oposición a este planteamiento viene dada por aquellos que propugnan
que no se puede imponer a una sociedad entera una moral particular. Por lo que se puede constatar
en nuestra sociedad, cuando la Iglesia difunde su mensaje sobre la ilicitud del aborto lo suele hacer
no apelando a los contenidos revelados. Su discurso suele estar dentro del substrato básico común
a todos los seres humanos, acudiendo solo a las argumentaciones teológicas para hacer ver a los
Católicos todavía más la ilicitud de esta práctica. Además, el mensaje se hace sin violencia y nunca
con una actitud de fuerza sino mas bien de convencer y atraer a los otros hacia una postura que no
es patrimonio de un grupo sino de toda la humanidad. Por otro lado, el aborto no es únicamente un
problema religioso, es antes que eso una cuestión humana que a todos nos afecta. Todos en la
sociedad somos o debemos ser solidarios con los atentados contra la dignidad humana que ocurren
junto a nosotros: droga, delincuencia, racismo, miseria de los pobres, paro o prostitución, aún
cuando los protagonistas de tales atentados no seamos nosotros. Por eso, cuando la Iglesia, entre
otras instituciones, expresa su oposición al aborto, no pretende imponer un credo religioso, sino
denunciar una injusticia flagrante, que se comete con seres humanos que están indefensos ante la
grave agresión que padecen. Esta denuncia lleva también implícito un mensaje para la sociedad:
reflexionar sobre el peligro que correríamos si hiciésemos depender la dignidad humana y los
derechos de la persona del arbitrio de la mayoría o del consenso. La misma Iglesia Católica rechaza
el aborto con argumentos, como hemos dicho no sobrenaturales, y denuncia con claridad esta
injusticia contra el hombre, como en otros tiempos fue la esclavitud y hoy puede ser la xenofobia.
La Iglesia no se posiciona a favor de ningún partido político, sino con los más pobres y necesitados,
pues su opción preferencial son éstos.
10. 3. Algunos aspectos sobre la actual legislación del aborto en
España.38
10.3.1 Introducción.
Una cuestión ligada a la eticidad del aborto es la cuestión de si es el
aborto una conducta que deba ser penalizada por la ley. Para los
partidarios mas radicales “pro choice” solo se deben regular los aspectos
médicos que están implicados en la realización de los mismos y que
reduzcan tanto la morbilidad como las complicaciones y secuelas que se
puedan producir en la salud de las abortistas. Se intentaría de esta manera
proteger a las mujeres. El sistema de plazos según algunos se inspiraría en
poner un limite para el aborto libre hasta una fecha a partir de la cual
podría haber peligro para la madre. Aunque también puede ser
considerado dentro de un sistema que admite algún derecho del feto
desde una fecha concreta. Para la postura de plazos la despenalización
bajo algún supuesto sería un mal menor, con la idea de ir avanzando hasta
incorporar también el aborto libre dentro de un plazo generalmente hasta
las 12 semanas embarazo. Es evidente, que aún en esta situación el aborto
podría esta penado bajo algunas situaciones, sobre todo en aquellas que se
indujera contra la voluntad de la mujer.
Para los partidarios de la eticidad del aborto bajo algunos supuestos,
debe existir una correspondiente despenalización (no legalización) que
exima de responsabilidades penales a las mujeres que se acojan a ellos,
pero manteniendo el aborto como un delito, pues el estado considera el
feto como un bien que “en si”, no por otros, debe ser custodiado. Por
ultimo, se encuentran los que consideramos que el estado debe garantizar
siempre el derecho del feto a la vida y la violación de este debe ser considerada
como delito39. Dentro de esta opción, cabe en nuestra opinión dos
extremos con muchos matices intermedios, desde la de penalizar tanto a la
mujeres como a los coparticipes del aborto, como la de aquellos – sostenida
38Puede consultarse dentro de esta obra el capitulo 34 dedicado a la legislación Bioética en
España.Este apartado se ha elaborado con la colaboración de Mª Antonia Fernández Lamelas.
39Esta postura considera que hay un mínimo ético normativo en las sociedades democráticas
constituido por los derechos humanos. Estos deben ser reconocidos y respetados por la sociedad
civil y el estado. Son anteriores a estas instituciones y por lo tanto la posesión de ellos no son una
concesión de estas instancias, pertenecen a la naturaleza humana y son inmanentes a ella. Su no
reconocimiento por el estado es una discriminación injusta y una violación de la igualdad de todos
ante la ley. Es mas, es contradictorio una democracia que pueda disponer de la vida de sus
miembros, siendo el derecho a la vida el fundamento para la existencia y desarrollo de los demás
derechos. Realizar tal acto es una forma de deslegitimación moral del estado de derecho, una acción
que lo mina y lo expone a otras actuaciones que pueden destruirlo desde dentro. Es hora de pensar
que no sólo hay una manera de legislar tolerante y respetuosa con lo valores democráticos, como
algunos afirman, tachando a los demás de querer imponer sus creencias o dogmas religiosos. Esta
actitud es dogmática y además pretende monopolizar el campo de lo humano, de lo laico, cuando
existen otros planteamientos no religiosos tan válidos como los de ellos. Las personas que se
oponen al aborto lo hacen porque consideran que tal acción es un acto inhumano, contrario a la
dignidad humana, y lo hacen desde una postura científica y con argumentos de razón y no de Fe.
actualmente por muchos- que piensan que debe penarse a los autores, y
aplicar a las mujeres eximentes que existan en la legislación con la
intención de que ninguna mujer sea encarcelada por este delito. Dentro de
estas posturas queda siempre claro que el derecho no legaliza, ni
despenaliza esta conducta, sino atendiendo a múltiples circunstancias
atenúa sus penas ante la que considera la parte menos responsable, y
siempre después del feto mas dañada por esta conducta40. A juicio de
algunos importantes penalistas, como el profesor Rodriguez-Devesa, el
establecimiento de una ley del aborto en España siguiendo este esquema
resultaba cuando menos innecesaria, ya que para los supuestos, rarísimos
actualmente, en los que pudiese existir colisión entre la vida de la madre y
el hijo, podría alegarse la causa eximente de la responsabilidad
denominada estado de necesidad, que recoge el artículo 8.7º del código
penal.
10.3.2 Contenido de la legislación actual española.
Como ya hemos indicado en las leyes de algunos países se parte de la
base de que el ser humano concebido y no nacido no merece ninguna
protección legal, hasta que no ha alcanzado un determinado grado de
desarrollo; según este criterio el aborto es legal si se lleva a cabo dentro de
ese período de gestación; este es el sistema conocido como Plazos. En otros
ordenamientos jurídicos, como es el caso del español, se establece un
sistema de despenalización parcial, denominado de indicaciones. El aborto
está penalizado por la ley, salvo si concurren ciertas circunstancias tasadas
en la misma, entones abortar deliberadamente no constituye delito. La ley
orgánica 9/1985 de 3 de Julio de despenalización parcial del aborto indica
cuales son las condiciones establecidas para la que la práctica del aborto
no sea penalizado. Estas son:
a) Relativas a la mujer: Es necesario el consentimiento expreso (por
escrito) de la mujer embarazada. En el caso de una incapacidad para dar el
consentimiento puede ser suplido por los representantes legales de la
embarazada.
b) Relativas al personal que practique el aborto: deberán intervenir un
médico especialista en ginecología y obstetricia, personal de enfermería,
auxiliar sanitario y asistente social.
c) Relativas al establecimiento sanitario: Puede ser público o privado
con acreditación, debiendo reunir las condiciones establecidas en la ley.
Los supuestos despenalizados son: a) Indicación terapéutica (artículo 417
bis del código penal) : “Que sea necesario para evitar un grave peligro
para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada y así conste en
40Los casos limites estarían contemplados desde esta perspectiva. En estos casos la aplicación
concreta apreciada por el juez de no responsabilidad penal no es lo mismo que declarar ciertos
abortos como no punibles. Se sigue trasmitiendo el mensaje a la sociedad de que el aborto es un
delito al mismo tiempo que existe una comprensión frente al delincuente.
un dictamen emitido con anterioridad a la intervención por un médico de
la especialidad correspondiente, distinto de aquel por quien o bajo cuya
dirección se practique el aborto. En caso de urgencia por riesgo vital para
la gestante, podría prescindirse del dictamen y consentimiento expreso”.
b) Indicación ética (artículo 417 bis nº 2 del código penal): “Que el embarazo
sea consecuencia de un hecho constitutivo de delito de violación del
articulo 429 del código penal, siempre que el aborto se practique dentro de
las doce primeras semanas de gestación y que el mencionado hecho
hubiera sido denunciado”. Sólo es necesaria la voluntad de la mujer y sin
mas requisitos que la previa denuncia, no siendo necesario que los hechos
que lo justifican se hayan demostrado en un procedimiento penal. c)
Indicación eugenésica (articulo 417 bis nº 3 del código penal) : “Que se
presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas,
siempre que el aborto se practique dentro de las 22 primeras semanas de
gestación y que el dictamen expreso con anterioridad a la práctica del
aborto, sea emitido por dos especialistas del centro sanitario público o
privado, acreditado al efecto y distintos de aquel por quien o bajo cuya
dirección se practique el aborto”. Existe además una cláusula de
impunidad limitada para la embarazada por la cual (art. 417 bis II) “en los
casos previstos en el número anterior, no será punible la conducta de la
embarazada aún cuando la práctica del aborto no se realice en un centro o
establecimiento público o privado o no se hayan emitido los dictámenes
médicos exigidos”.
10.3.3 La reforma de la despenalización del aborto y la doctrina del tribunal
constitucional sobre el derecho a la vida.
A menudo salta a la opinión pública la propuesta desde distintas
instancias gubernamentales o sociales de la necesidad de proceder a una
ampliación de los supuestos en que el aborto no ha de ser delito en
España. Entre las posibilidades que se han barajado tenemos las
siguientes:
– Una de ellas es introducir nuevas indicaciones que operarían como
causas absolutorias frente al aborto, al igual que sucede en la actualidad
con las tres introducidas en el artículo 417 bis del código penal.
– La segunda posibilidad es la de quienes preconizan que debe
introducirse en el ordenamiento juridico español el llamado sistema de
plazos, que como sabemos, consiste en la despenalización total de las
prácticas abortivas siempre que se realicen en las primeras semanas de
gestación.
Si el Parlamento adopta la decisión del cambio de la ley, deberá tener en
cuenta la sentencia del Tribunal Constitucional, de 11 de abril de 1985,
cuya doctrina sobre el derecho a la vida y a la protección constitucional
del nasciturus desde el momento de la gestación, constituye parte del
llamado bloque de la constitucionalidad que, conforme al artículo 164 de
la propia Constitución, vincula a todos los poderes públicos. El recurso de
inconstitucionalidad, tuvo que decidir sobre el comienzo de la existencia
de la vida humana y sobre la protección que la Constitución atribuye a esa
vida humana desde el momento que exista. Recogemos algunas de las
consideraciones efectuadas por dicho tribunal sobre la trascendencia del
reconocimiento del derecho a la vida en la Constitución: “Dicho derecho a
la vida, reconocido y garantizado en su doble significación física y moral
por el artículo 15 de la Constitución, es la proyección de un valor superior
del ordenamiento jurídico constitucional, la vida humana constituye el
derecho fundamental, esencial y troncal en cuanto es el supuesto
ontológico sin el que los restantes derechos no tendrían existencia posible”.
Asimismo pone de relieve que a los efectos de nuestro ordenamiento
jurídico existe una vida humana distinta de la de los progenitores desde el
mismo momento de la concepción, tal hecho biológico humano requiere
una especial protección. El Tribunal Constitucional estableció la
legitimidad de que el legislador opte libremente, entre bienes que pueden
entrar en conflicto por la generación de una nueva vida humana,
protegiendo o desprotegiendo mas a unos que a otros, y por esta razón dió
luz verde a la ley del aborto actualmente vigente, que admite, que dado el
caso de colisión entre los derechos de la vida de la madre y del hijo, no
prime absolutamente la vida de este último.
Si se pretende la ampliación de los supuestos de no punibilidad en la
ley española del aborto, cabrían tres opciones: a) Una sentencia del
Tribunal Constitucional ajena a criterios jurídicos aceptables que
presuntamente pudiera legitimar el sistema de la ley de plazos. b) Crear
nuevas e hipotéticas indicaciones. c) Reformar de manera regresiva la
Constitución, limitando los derechos fundamentales. Es necesario
plantearse seriamente, en los términos que lo hace la sentencia, la
necesidad de arbitrar desde el Estado los medios necesarios para que los
graves problemas de tipo personal, social o económico que suelen ser el
origen de la decisión de abortar, puedan encontrar soluciones menos
traumáticas que el aborto.

Estatuto del embrión humano
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