El impacto económico del aborto, Josep Miró i Ardèvol.

 

 

 

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Existe un consenso generalizado en la ciencia económica sobre el decisivo papel que juega la dotación de capital humano en el crecimiento económico.

El capital humano junto con el capital social, con el que está estrechamente relacionado, y el capital público, constituyen las “

 

tres K”

, para utilizar el concepto del profesor López–Casasnovas1, que determinan el bienestar y la prosperidad de un país.

El capital humano se define en términos de la OCDE, como “

 

los conocimientos, habilidades, competencias y atributos incorporados en los individuos que facilitan la creación del bienestar personal, social y económico

“. En definitiva, es el agregado individualizado de la educación y la enseñanza, las dos “E” de las que depende el éxito económico de una sociedad.

El capital social, por su parte, es una dotación colectiva, nunca individualizable -aunque vinculada al capital humano- que se fundamenta en la confianza, la cooperación y la ayuda mutua, la cohesión social, la participación y la existencia de redes interpersonales, entre las cuales la del parentesco ocupa un lugar destacado.

Por último, el capital público es el que hace posible las infraestructuras de todo tipo, de comunicaciones, educativas, socio sanitarias.

La importancia cada vez más decisiva del capital humano está relacionada con su papel sobre la productividad y la innovación. El capital humano es hoy la causa decisiva de la mejora de la

 

productividad total de los factores (ptf), interviniendo de forma decisiva en la tasa de progreso técnico

(tpt).

 

 

1

Guillem Lopez-Casasnovas,

Les Tres K a l’EURAM Capital humà, capital públic i capital social.

 

Nota d’Economia núm.86, 2006. Generalitat de Catalunya.1

El papel de este factor, tan determinante, es bien conocido desde Gary Becker (1964), premio Nobel de Economía, y su obra ya clásica, “

 

El Capital Humano

2. El hilo conductor de esta teoría es que el capital humano constituye el resultado de un proceso de inversión de forma parecida a como sucede con el capital físico: se producen unos costes iniciales con la expectativa de unos beneficios futuros. En la medida en que estas expectativas se hagan efectivas y resulten lo más elevadas posibles, se podrán aumentar los costes iniciales para producir capital humano mejor formado, naturalmente dentro de unos límites. Si una familia puede sufragar los estudios de dos hijos hasta los veinte años, carece de sentido económico tener un solo hijo para que puedan estudiar sin trabajar hasta los cuarenta años.

La mejora del capital humano determina un círculo virtuoso, que en una economía globalizada cobra todavía mayor importancia, porque la pérdida de determinadas ventajas competitivas ante países emergentes que ofrecen mejores costes, puede ser contrapesada por un mejor

 

stock

de capital humano. La capacidad exportadora de Alemania, Suecia, Finlandia, Japón, se basa precisamente en este tipo de capital.

Este

 

stock

de capital humano puede expresarse para un momento dado (n), con una notación de este tipo:

Donde:

 

Sn es el stock; Hn el número de personas que pertenecen a ese stock; y Fn

su nivel de formación.

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