El aborto y el comienzo de la vida humana

El aborto y el comienzo de la vida humana

 

                “La Biología molecular ha demostrado inequívocamente que el proceso ontogenético de la vida consiste en la manifestación del programa impreso en el DNA (genes). Este programa contiene los rasgos, de toda índole, que en su despliegue posterior cualificarán a cada persona. No tiene rasgos “morfológicos” humanos, pero tiene el conjunto de instrucciones para producirlos”.

(Federico Mayor Zaragoza, Catedrático de Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid, Director del Instituto de Ciencias de Hombre, Presidente científico del Centro de Biología Molecular del CSIC y Director de la UNESCO)

 

            “La vida del nuevo ser humano comienza con la fusión de los pronúcleos masculino y femenino, es decir, con la fecundación del óvulo. El óvulo fecundado tiene ya toda la dotación cromosómica necesaria, es decir, total capacidad para alcanzar su pleno desarrollo. Se puede decir que en ese momento el óvulo fecundado no es una posibilidad de vida humana, sino una vida humana llena de posibilidades. Él mismo dirige su propio desarrollo. Es un ser independiente y autónomo, que únicamente necesita ser alimentado y el ambiente adecuado que la madre le presta”.

(Justo Aznar Lucea, Doctor en Medicina, Médico especialista en Hematología y Biopatología clínica, Jefe del Departamento de Biopatología clínica y Coordinador de la Universidad de Investigación Bioquímica del Hospital La Fe de Valencia)

           

            “La conclusión de los hechos demostrados en la experimentación animal se puede generalizar al organismo humano y con todo rigor científico podemos afirmar que la vida de una persona comienza en la fecundación del óvulo. Desde la fertilización está viviendo una persona humana, y hay que saber que desde ese momento es un ser humano en cualquiera de las fases del desarrollo que consideremos, lo mismo en el estadio de primera división celular, que en las primeras semanas de crecimiento del embrión o en las fases más avanzadas del feto o el recién nacido. Es verdad, también que entre las diversas épocas del desarrollo de un mismo organismo hay profundas diferencias bien apreciables hasta en la morfología externa que manifiestan la evolución progresiva necesariamente impuesta por el código que queda señalado en el momento de la fecundación, pero sin cambio ninguno esencial en ningún momento, una vez desencadenado el proceso inicial”

            (Juan Jiménez Vargas, Catedrático de Fisiología Animal. Universidad de Barcelona).

           

            “No hay diferencias entre los científicos. Todos estamos de acuerdo en que, desde el principio de la vida, hay un ser humano; si hubiera un huevo de ballena fecundado, diríamos que es un ser de la especie ballena. Con los hombres ocurre igual. La discusión entre los científicos se plantea acerca de si se respeta o no, se protege o no, un ser humano muy pequeño, igual que se respeta otro de mayor tamaño. Pero estas diferencias no son de carácter científico, sino para decidir si nosotros respetamos al ser humano cuando mide unos milímetros, igual que cuando pesa dos o tres kilos. La ciencia no tiene que medir, lo sabe con certeza y, a raíz de eso, unos dirán que se le puede matar si es pequeño, y otros no, pero esto último ya no es ciencia. La ciencia dice que, en todo caso, es el mismo ser humano con más o menos edad, más o menos desarrollado”.

            (Jérôme Lejeune, Catedrático de Genética Fundamental en la Universidad de la Sorbona, Fundador de la Citogenética clínica.).

 

            “Para la Biología moderna, el principio de la vida coincide con la fecundación. Esto es algo que nadie ha podido cuestionar. Era y es algo que se da por sabido, por resuelto, por indiscutible”        

            (Doctores Zamorano, Velayos y Reinoso)

                       

            “El embrión humano es un ser vivo y un ser humano tiene una personalidad humana desde el principio de la vida; abortar es un homicidio desde el punto de vista biológico y jurídico”.

            (Dr. José Botella Llusiá, Catedrático de Obstetricia y Ginecología y Presidente de la Real Academia de Medicina).

 

            “No soy un hombre religioso; de hecho no he estado en un templo desde los 13 años. Pero sí quiero decirles que hemos de detener este proceso ineficaz y destructivo, cuyo único resultado es una mayor disolución de la familia. Debemos reafirmar el amor entre nosotros, especialmente para el ser más pequeño e indefenso. Ahora veo el aborto como un mal, indefendible éticamente, a la luz de nuestros actuales conocimientos sobre el niño aún no nacido”

            (Dr. Bernard Nathanson, médico del Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología; Fundador de la National Reproductive and Abortion Rights Action League, la mayor clínica abortista de EE.UU).

 

            “Hoy día los datos de la genética y de la biología humana son incontrovertibles: en el momento de la fertilización los dos gametos de los padres (óvulo y espermatozoide) forman una nueva entidad biológica, el cigoto, que lleva consigo un nuevo proyecto-programa individualizado, una nueva vida individual. Este nuevo ser, con sus 23 pares de cromosomas, posee una información genética -el llamado genotipo- capaz de autoorganizarse, independientemente de los mecanismos maternos. En efecto, desde el primer momento, las moléculas de ADN dan origen a la diferenciación de las proteínas constitutivas de las diversas células que posteriormente formarán los distintos tejidos y órganos “

            (Fernando Monge, Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

           

            “Sobre la cinta de un magnetofón es posible inscribir, por minúsculas modificaciones locales magnéticas, una serie de señales que correspondan, por ejemplo, a la ejecución de una sinfonía. Tal cinta, instalada en un aparato en marcha, reproducirá la sinfonía, aunque ni el magnetofón ni la cinta contengan instrumentos o partituras. Algo así ocurre con la vida. La banda de registro es increíblemente tenue, pues está representada por la molécula de ADN, cuya miniaturización confunde al entendimiento. La célula primordial es comparable al magnetofón cargado con su cinta magnética. Tan pronto el mecanismo se pone en marcha, la obra humana es vivida estrictamente conforme a su propio programa. El hecho de que el organismo humano haya de desarrollarse durante sus nueve primeros meses en el seno de la madre no modifica en nada esta constatación. El comienzo del ser humano se remonta exactamente a la fecundación, y toda la existencia desde las primeras divisiones a la extrema vejez, no es más que la ampliación del tema primitivo”

            “Aceptar el hecho de que con la fecundación comienza la vida del ser humano no es ya materia opinable. La condición humana de un nuevo ser, desde su concepción hasta el final de sus días, no es ya una afirmación metafísica: es una sencilla evidencia experimental”.

            (Jérôme Lejeune, Catedrático de Genética Fundamental en la Universidad de la Sorbona, Fundador de la Citogenética clínica).

 

            “Ahora, cuando una clase de humanos ha perdido su derecho inalienable a la vida, se les ha puesto un precio y puede matárseles si son una carga social, todas nuestras vidas están amenazadas. Sólo si se modifica esta decisión, estaremos a salvo (…) Ahora es el momento oportuno. Estamos en una encrucijada de la civilización. Si hoy damos a una madre el derecho total y legal de matar a su hijo -todavía por nacer- si supone una carga social para ella, mañana tendremos lógicamente que dar el mismo derecho al hijo, para matar a su madre, que ha llegado a ser una carga social para él”.

            (Dr. J.C. Willke: Manual sobre el aborto, EUNSA, Pamplona, p.161).

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