Cultura de la vida en la sociedad contemporánea, Alejandro Navas García

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Se me pide que aporte una perspectiva sociológica en relación con la cultura de la vida en nuestra sociedad. Además de agradecer la oportunidad de participar en un diálogo interdisciplinar como el propiciado por estas Jornadas, me parecía oportuno comenzar recordando de forma elemental los rasgos más característicos del quehacer sociológico, para que luego se entienda mejor lo que puede hacer esta forma de estudiar la realidad social aplicada al fenómeno de la vida.

La sociología se interesa por lo que ocurre cuando los seres humanos viven juntos, en sociedad. Partiendo de la suposición de que en ocasiones el todo es más que la suma de sus partes, se considera que la convivencia social da lugar a fenómenos y procesos que no tienen una explicación suficiente a partir de la mera personalidad de los individuos que intervienen en ellos. Pero como esa vida social es sumamente compleja, lo primero que debe hacer el sociólogo que se acerca a ella con ánimo de estudiarla es delimitar, acotar con la mayor precisión posible el ámbito de lo que pretende analizar. Una vez determinado el fenómeno que nos interesa, se buscará comprenderlo, captar su sentido, pues los actores humanos suelen dar un significado a su conducta, incluida la que les pone en relación con los demás miembros de la sociedad. Llegar a comprender esos fenómenos no es poco, pero además, el sociólogo también busca explicar, es decir, encontrar las causas o factores que han influido en los fenómenos estudiados. Si esa explicación causal es lo suficientemente capaz, se puede articular en forma de hipótesis susceptible tal vez de convertirse después en teoría de alcance general. Y si hay suerte, incluso es posible que esa teoría tenga alguna capacidad predictiva y nos permita intuir lo que puede suceder en el futuro, aunque hay que adelantar que este ideal rara vez se alcanza. Como decía el político inglés, las predicciones son muy difíciles, de modo particular las que se refieren al futuro.

La sociología, como disciplina que pretende ser científica, subraya su carácter empírico, pues apoya su tarea en la observación y en la experimentación. Es claro que en las llamadas ciencias sociales resulta muy difícil experimentar para comprobar la validez de las hipótesis formuladas, por lo que hay que recurrir sobre todo a la observación de la vida misma en ese gran laboratorio que es la propia sociedad. Pero esto tampoco es siempre posible, tanto por la amplitud y complejidad de los fenómenos estudiados como por la dificultad de acceder a los protagonistas de la acción social, así que la principal fuente de los datos que maneja el sociólogo procede de la interrogación de los propios actores. Esa interrogación puede ser directa, adoptando diversas formas que cabe englobar básicamente en dos grandes tipos: cuantitativa �encuestas que preguntan por variables concretas y que luego se cuantifican� y cualitativa �entrevista en profundidad, grupo de discusión�, o indirecta, que acude, no ya a los mismos actores, sino a lo que otros han dicho o escrito sobre ellos. Esta segunda manera de acceder a los datos pone de relieve que la sociología es una disciplina de síntesis, que aprovecha las aportaciones de las más diversas ciencias o campos de estudio: historia, literatura, economía, derecho, etc.

Aplicando �bien que de modo rudimentario� esta metodología, me propongo formular algunas reflexiones suscitadas por la observación de nuestra realidad social. Para complementar esa visión, pediré la palabra a algunos testigos cualificados, que considero representativos del clima de opinión dominante.

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