Archivo de la categoría: Testimonios aborto

Historia de un aborto: Fui violada a los 12 años por un familiar

Bueno, mi historia comienza así:aApenas yo tenía 12 años y fui violada sexualmente por mi primo. Todo comenzó después de que él vino de un viaje por problemas familiares, todo iba muy bien hasta que un día el insinuó algo pero yo no dije nada porque pensé que solo era un juego después me fui dando cuenta y cuando quise decir lo que me estaba pasando no pude, porque mis padres nunca tenían tiempo para mí, después pasó lo que me imaginaba y evitaba: él me violó. Después de que el cometiera ese acto yo no le dije nada, solamente salí del cuarto y me fui llorando con ganas de decirle a mis padres pero nunca me escuchaban.

Mi cuerpo y yo fuimos cambiando me sentía diferente no sabía que estaba embarazada después de presentar muchos síntomas parecidos a los del embarazo mi mamá me llevo al médico y ahí me hicieron una ecografía porque pensaban que yo tenía un tumor pero salió que estaba embarazada de 16 semanas, en ese momento pensé lo peor pensé en abortar no quiera a ese ser que no fue concebido con amor. Mi mamá me dijo que qué pasó, por qué no me dijiste nada ella no me, me llevó a otro lugar a hacerme un análisis de embarazo y salía positivo nos pusimos a llorar las dos no lo queríamos aceptar, en ese momento yo le dije «mamá yo no lo quiero, yo quiero abortar» ella al principio me apoyó pero cuando le contamos a mi papá, él se opuso pues que ya había hecho la denuncia y no podía abortar.

En los primeros días no pude dormir solo pensaba en matarme o abortar, pero después me fui dando cuenta que lo que estaba pensando era un acto demasiado criminal y que si lo hubiese hecho no podría vivir tranquila, bueno en esos momentos dejé mis estudios por el embarazo después de dar a luz seguí estudiando.

Actualmente estoy estudiando y muy feliz con mi bebé y sigo estudiando y sé que voy a salir adelante, le doy gracias a Dios por darme este hijo que iluminó mi vida y además quisiera decirles a las muchachas que han pasado por lo mismo o estén pasando por esto no ABORTEN por que no saben lo maravillosos de tener un bebé que cada mañana te diga mamá.

 

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Aborto anencefalia: La historia de Maria de los Angeles

Esta es la historia de mi segunda hija. Nos dimos cuenta que tenía anencefalia cuando yo tenía 24 semanas de embarazo y fue un shock horrible. Mi esposo y yo ya teníamos una hija de 4 años que era completamente sana y nunca imaginamos que fuéramos a tener problemas con nuestro segundo bebé.

Yo ya me había hecho un ultrasonido antes, cuando tenía 10 semanas y el doctor nos había dicho que todo estaba bien y en las citas de control posteriores también me decían que el bebé se estaba desarrollando bien, entonces nunca esperamos escuchar tan malas noticias. De hecho me hice el segundo ultrasonido no solo para verificar que todo iba bien sino para averiguar el sexo del bebé porque me iban a hacer un té de canastilla pronto.

Cuando me estaban haciendo el ultrasonido vi que el doctor estaba preocupado y repetía el examen una y otra vez, incluso apagó el aparato y lo volvió a encender y lo puso a colores. Yo inmediatamente presentí que algo estaba mal y le tomé la mano a mi esposo, que gracias a Dios estaba conmigo en ese momento y le pregunté al doctor que qué pasaba. Fue entonces cuando nos dijo que nuestro bebé tenía una malformación congénita que no era compatible con la vida y que en el momento en que naciera iba a morir casi de inmediato, que lo más que viviría probablemente iban a ser 24 horas. Fue una sensación espantosa de impotencia, de no saber qué había hecho yo mal, por qué me tenía que pasar esto a mí. No pude ir a trabajar en 3 días por lo mal que me sentía, además que después de ese ultrasonido me hicieron como 6 más, todos por diferentes doctores, solo para corroborar que el primer diagnóstico era correcto. Por supuesto que todos los demás dijeron lo mismo. La noticia fue devastadora para toda la familia.

En un principio los doctores hablaron de interrumpir el embarazo, sin embargo al final no lo hicieron, no solo porque en mi país es prohibido sino porque yo tampoco lo hubiera permitido. Era mi bebé y nadie tenía derecho a sacármela. Con los ultrasonidos nos dimos cuenta de que era una niña. Me explicaron que el nacimiento de un bebé anencefálico era más difícil que un parto de un niño normal, porque el bebé al no tener su cabecita completa no hacía la misma presión que uno normal y que esos partos tenían que ser inducidos.

Yo empecé con contracciones la noche del 18 de octubre del 2003, cuando tenía 38 semanas de embarazo. Fui al hospital como a las 10 a.m. del día siguiente y cuando llegué me dijeron que me iban a internar por algunos días para darme medicamentos para inducirme el parto. Sin embargo, ya a la 1:30 p.m. de ese mismo día, 19 de octubre del 2003, mi hija había nacido, por parto vaginal sin complicaciones, igual que mi primera hija. Se llamaría María de los Angeles. Midió 46 cm y pesó 2500 gramos.

Yo nunca había visto un bebé anencefálico, así que sólo podía imaginarme lo que me habían dicho los doctores de como se veían estos bebés.

Después que nació la enfermera envolvió a mi hija en una cobija y se la iba llevar. Yo le dije que me trajera a mi bebé, que quería verla, sobretodo porque yo no sabía si iba a estar viva para cuando el doctor terminara y yo saliera de la sala de partos. Ella no estaba muy segura de dármela, y volvió a ver a mi esposo, quien estaba conmigo. El le dijo que estaba bien, que me diera a la chiquita, que nosotros estábamos preparados para esto. La enfermera la puso sobre mi pecho y yo no sabía cual era el problema, yo la veía normal. Tenía la sábana alrededor de su cabecita pero yo podía ver su pelo y me parecía un bebé sano y normal, así que le pregunté a mi esposo que qué era lo que tenía. El me dijo que tenía como una pelotita en la cabeza. De momento yo no supe muy bien a qué se refería y como estaba tapada tampoco podía ver qué era.

Apenas me dejaron levatarme de la cama, como a las 8 p.m., fui directamente a la unidad neonatal para ver a mi hija. Fue entonces cuando me di cuenta de lo que quiso decir mi esposo con una pelotita. María de los Angeles nació con anencefalia pero también tenía un encefalocele. Lo cual era exactamente como una pelotita que estaba unida a su cabeza. Ella tenía toda su cabecita cubierta con cabello, excepto por el área de donde estaba el encefalocele.

A ella la mantuvieron en el hospital con suero, nada más esperando que dejara de respirar. Como después de 3 días ella seguía con vida, la neonatóloga a cargo ordenó que la trasladaran al Hospital de Niños para que le hicieran algunos exámenes que comprobaran que el diagnóstico que en un principio se dio de acuerdo a los ultrasonidos, era el correcto. Después de otros 3 días en el otro hospital nos confirmaron que nuestra hija había nacido sin cerebro, únicamente lo que ellos llamaban el tallo del cerebro, y que el encefalocele era solo una masa sin tejido cerebral. También nos dijeron que sus signos vitales eran muy malos y que probablemente moriría en 24 ó 48 horas. Luego nos hicieron una pregunta que tanto a mi esposo como a mí nos sorprendió mucho, querían saber si íbamos a llevarnos a la bebé o si la íbamos a dejar ahí hasta que muriera y que ellos nos avisaban cuando pasaba. Según los doctores, esto último era lo que la mayoría de los padres hacían porque era menos doloroso que tener al bebé en la casa y verlo morir. Incluso nos dijeron que la mayoría de los papás no se llevaban el cuerpo una vez que el bebé moría sino que lo dejaban ahí… Nosotros inmediatamente dijimos que nos llevábamos a nuestra chiquita a casa aunque fuera a morir al día siguiente. De ninguna manera la íbamos a dejar más tiempo ahí sola como una niña huérfana. Claro, tuvimos que ir rápido a comprar ropa de bebé porque no estábamos preparados para recibirla en la casa, limpiamos y alistamos la cuna de mi hija mayor y nos trajimos a María de los Angeles a casa.

Yo no podía amamantarla, porque ella no sabía mamar, así que debía sacarme la leche y dársela cada 3 horas a traves de una sonda que tenía colocada en su boquita y llegaba hasta su estómago. Esta sonda debía cambiarla yo casi todos los días y también cuando ella se la sacaba tenía que volverla a poner en su lugar.

También debía lavar su encefalocele con cuidado todos los días cuando la bañaba y envolverlo en gasa, para que no se fuera a infeccionar ni tomara mal olor.

Yo la sacaba y andaba con ella de compras o paseando exactamente igual que si fuera un bebé normal. Solamente le ponía un gorrito en su cabeza y nadie podía pensar que ella tenía algún problema. Estábamos muy felices de que pudiéramos tenerla con nosotros, a pesar del temor de no saber si estaría viva al día siguiente.

Después de un mes un día fui de compras con mi mamá y mis dos hijas a un centro comercial. María empezó a tener problemas para respirar, así que la llevamos al hospital otra vez. Los doctores y las enfermeras estaban sorprendidos de verla viva todavía y además tan linda. Había crecido y ganado peso. En el hospital le pusieron oxígeno y me dijeron que estaba muy mal, que si le desconectaban el oxígeno no iba a sobrevivir. Llamé a mi esposo y él vino rápido al hospital. También llamé a un sacerdote de una iglesia cercana porque yo quería bautizarla antes de que muriera. Después del bautizo le pedimos al doctor que le quitara el oxígeno. Para la sorpresa de todos, mi chiquita empezó a respirar sola de nuevo y entonces nos la llevamos a casa otra vez.

Una semana después volvió a pasar lo mismo. Estábamos en la casa y María de los Angeles empezó a tener problemas para respirar, pero esta vez decidimos no llevarla al hospital… mi esposo dijo que ella tenía el derecho a descansar, que si la llevábamos al hospital ellos le iban a dar oxígeno solo para que ella viviera tal vez un par de días más y se volviera a repetir la historia. También me dijo que nosotros no sabíamos si ella sufría o no y que nosotros no podíamos ir en contra de la voluntad de Dios. El 8 de diciembre del 2003 a las 8:45 p.m. María dejó de respirar mientras yo la sostenía en mis brazos. Vivió 1 mes y 19 días que fueron maravillosos y no dejamos de agradecerle a Dios el habernos permitido tenerla con nosotros este tiempo. Ahora es un angelito que nos cuida.

 

Fuente:  http://www.anencephalie-info.org/sp/maria.php

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Aborto anencefalia: La historia de Sandra Maritza

Mi historia comienza cuando me hice la primera ecografía, mi mamá me acompañó, yo estaba feliz, todos en la familia querían que fuera niñita, yo pensaba que iba a ser varón.

Mientras el doctor estaba haciendo la ecografía, nosotras tratando de descifrar lo que se podía ver, nos reíamos, cuando de pronto el doctor cambió la expresión de su rostro, y revisaba y revisaba, todos en silencio… cuando irrumpió diciendo… ¿estabas tomando algún medicamento antes o después de quedar embarazada? y yo le respondí: NO, luego me miro muy seriamente y me dijo: “mira hijita, así como damos noticias buenas, también debemos dar las malas” ¿Qué pasa? Le pregunte asustada, y me dijo:”tu guagüita viene con problemas, no le ha crecido el cerebro, esto se llama anencefalia” pero… ¿se puede hacer algo? Pregunté, no, me dijo, no hay nada que se pueda hacer, ni tratamiento, ni operación ni nada, viene así y no hay nada que se pueda hacer. Con esa tremenda noticia se nos olvidó hasta preguntarle el sexo. Con mi mamá salimos llorando de la clínica, con mucha tristeza.

La verdad es que con lo que me dijo el doctor no me quedó completamente claro lo que estaba pasando, yo no sabía de qué se trataba este tipo de malformación, pensaba que quizás iba a nacer con algún tipo de retraso mental o algo así. Hasta que entre a Internet a averiguar de que se trataba, y ahí me encontré con esta hermosa pagina, aclare todas mis dudas y lloré muy amargamente por mi bebé.

En este país, Chile, esta prohibido el aborto quirúrgico, así me lo explicó el doctor, porque yo, pensando en evadir esta pena tan grande que se me venía encima, se lo mencioné, pero después me sentí tan mal…sólo de haberlo insinuado.

La manera en que pude seguir adelante, fue gracias a Dios y al enorme apoyo de mi familia.

Leí todo al respecto sobre esta malformación y también vi programas televisivos para estar informada… yo quería saber todo lo que estaba pasando en mi interior y también convencerme a mi misma que no había sido mi culpa que mi niña viniera así.

Así pasaron los meses y llegue a las 41 semanas, un día viernes me dijeron que tenía que hospitalizarme el lunes, así que me fui a la funeraria y al cementerio, para dejar todo preparado, la verdad es que este tramite lo deje hasta el ultimo momento, es muy doloroso preparar el primer entierro de mi vida…y comenzar con mi hija. Dios me dio la fortaleza…

El día lunes me hospitalicé y el martes me pasaron a pre-parto, para comenzar un tratamiento con misotrol, y así hacer madurar el cuello del útero para un parto normal. Comencé con dolores y estuve así hasta el día jueves 5 de julio, mi niña nació a las 21:30 hrs. Pesó 2.450 kg. Y midió 45 cm. Le puse por nombre Sandra Maritza, igual que mi mamá, porque ella me lo pidió. Los dolores del parto fueron horribles, tuve a mi niña sin anestesia ni nada, fue muy doloroso, pero por ella valía la pena.

El doctor me dijo que apenas le cortaran el cordón iba a morir, yo le suplicaba a Dios que me la dejara un ratito, para tenerla en mis brazos, decirle que la amaba y que pronto estaríamos juntas.

Apenas nació se la llevaron de inmediato, la sentí llorar… despacito, la vistieron y me la pasaron para darle un besito, era hermosa…un angelito. Después se la llevaron a neonatología y a mí a recuperación. Yo quería tenerla conmigo, pero me dijeron que esperara hasta el otro día, que tenía que descancansar…

Esa noche recé mucho, le pedía que no se fuera todavía, que me esperara…

Y así fue, al otro día, desperté tempranito, y me dijeron que aun seguía con vida, que fuera a verla.

Estaba en algo parecido a una incubadora, y solo podía tocarla a través de eso…era tan hermosa, un angelito, pero solo dormía…yo quería estar junto a ella todo el tiempo, pero me decían que tenía que descansar, etc. Sentía mucha impotencia tener que ver a mi hija cuando ellos quisieran y solo a través de una incubadora, solo en una ocasión dejaron que la cargara, pero se puso morada, como si se estuviera atorando, me dio mucho susto, no estaba lista para verla morir, no tan pronto…así que la entregue, volvió a recuperar el aliento y yo el mío…

Sentía que ese día era el más feliz de mi vida, pero era tan corto…sentía la necesidad de tomarla y sentirla, me sentía tan vacía sin ella en mi interior… nos separaron…pero tenía que pasar algún día…

Después llegó la noche del día viernes y aun seguía con vida, habían pasado ya más de 24 horas, la última vez que la vi eran las 23:00hrs. Mi Sandrita tenía sus manitos moradas y su respiración agitada, una enfermera me dijo que le hablara, que le dijera que se fuera, que descansara…que a veces eran los papas quienes los retenían tanto tiempo… y le hablé…le dije que la amaba, que era la bebe mas hermosa que haya visto, que se fuera con Dios y los angelitos, que me esperara que nos íbamos a reunir algún día, ya que ahora me tenía que quedar a cuidar a sus hermanitos, sobre todo le dije que muchas gracias por el tiempo de vida que me regaló y que jamás la íbamos a olvidar.

Me dijeron que quizás no pasaba la noche y que si pasaba algo me iban a avisar a mi habitación.

Subieron a avisarme a las 3:15am que había muerto, yo no quise ir, porque quería recordarla viva…no se si fue una buena elección, pero ya esta hecho…

Muchos dicen “tu sabías lo que iba a pasar, debías estar preparada” yo pienso que ninguna mama esta preparada para ver morir a un hijo, ese es el dolor mas grande que se pudieran imaginar, no hay medicamento que calme el dolor del alma, solo el tiempo…

Para mí mi hija no fue algo malo, sino al contrario, una bendición, lo mas hermoso de mi vida, si me dieran a elegir si volver a pasarlo o no, lo volvería a pasar mil veces por ella, porque la amo y la recordaré por el resto de mi vida.

Te amo hija, eres lo más hermoso que me ha pasado…

Tu mamita.

 

Fuente:  http://www.anencephalie-info.org/sp/sandra.php

Aborto anencefalia: La historia de Sandra Maritza
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Aborto anencefalia: La historia de Mary Elisabeth

Estábamos felices al enterarnos que Patricia estaba embarazada de nuevo – habíamos tenido una pérdida en un embarazo anterior. Por entonces, estábamos criando a Joshua, un niño de dos años de fuerte voluntad. Dado que había habido inconvenientes en el parto de Joshua por una toxemia, y también en razón de la pérdida, Patricia estaba bajo estricto control médico. Pronto nos pusimos de acuerdo sobre los nombre del bebé: Christopher Thomas o Mary Elizabeth.

Esperábamos al bebé para el 9 de septiembre de 1998. Alrededor de la semana 18, la médica realizó un AFP, que dio un resultado anormal. Nos explicó que había dos razones para esto: la fecha podría haberse calculado mal, o el bebé padecer un defecto del tubo neural. Nos mandó a hacer un ultrasonido, para verificar la fecha.

El ultrasonido tuvo lugar el 15 de abril de 1998. Fui con Patricia y Joshua, aguardando esos vistazos tempranos de nuestro bebé. Patricia quería conocer el sexo, yo no. Igualmente, no esperábamos que la médica nos informara que el bebé padecía anencefalia. Fue un shock.

Preguntamos a la médica qué hacer. Nos respondió que la mayoría de la gente interrumpe el embarazo, por considerar al bebé inviable. Pero nosotros sabíamos que allí dentro había una vida, y que le debíamos dar cada chance de vivir. Lo discutimos con la médica, accedió, y dispuso un nuevo ultrasonido.

Antes de efectuarlo, empezamos a investigar sobre la anencefalia y los defectos del tubo neural, rezando que el primer ultrasonido estuviera equivocado. Internet sirvió como útil herramienta de investigación. Para el momento del segundo ultrasonido, ya estábamos en tema. Pero no reveló nada nuevo. El cerebro del debé no estaba formado. Aún orábamos por un milagro. Supimos que era una niña. Ahora, podíamos rezar por nuestra Mary Elizabeth.

Tras el segundo ultrasonido, la doctora nos informó nuestras opciones, y le dijimos que llevaríamos el embarazo adelante. Ella nos hizo saber que trataría el embarazo como uno normal, y nos daría el mismo cuidado, para que no nos sintiéramos diferentes.

Pasamos varias noches y fines de semana estudiando sobre la anencefalia, y hallamos grupos de apoyo y contención. Patricia también encontró, por Internet, personas que habían tenido un hijo anencefálico, y comenzó a corresponder con ellas. El sitio con información más útil fue Anencephaly Support Foundation, que contiene información, historias personales, y artículos médicos acerca de los defectos del tubo neural y la anencefalia. También nos ayudó a prepararnos para el día del nacimiento de Mary Elizabeth.

Preparamos una valija con nuestra cámara, rollos, la filmadora, ropitas de bebé, una muñeca, un librito infantil y una Biblia. Patricia empacó otra maleta para ella. Dos veces antes del parto, Patricia empezó a sentirse mal, y por precaución la médica nos envió a la sala de emergencias en observación. Nos familiarizamos con el hospital. Tres semanas antes del término, tras la segunda visita a Emergencias, Patricia debió quedar en reposo. Su madre vino de la vecina Alabama para ayudar en la casa.

En el siguiente control, en consultorio, dos semanas antes del término, cuando el bebé fue monitoreado, se descubrió que estaba en presentación pelviana. Una cesárea fue prevista para la semana siguiente. Dos días antes de ésta, un nuevo monitoreo no mostró cambios. El jueves 3 de septiembre, por la mañana, nos presentamos en el hospital para la cesárea.

Mary Elizabeth nació a las 9:49 a.m., y luchó para respirar. Acostada en un ambiente tibio, con los médicos sobre ella, lanzó un grito y tomó su primera bocanada de aire. El neonatólogo no creía que fuera a sobrevivir por mucho tiempo, así que la alcé y se la entregué a Patricia. Aún estaban terminando de operarla, pero tomó a la niña contra su cara. G. K. Abner, pastor de la iglesia de la madre de Patricia, nos dio una bendición conjunta, y sólo entonces llevamos a Mary Elizabeth a la nursery especial. Tomamos algunas fotos, mientras empezaban a asearla, y la enfermera me dijo que podría regresar en media hora, cuando terminasen.

Regresé a la sala de espera, y hallé a Joshua, a la familia de Patricia, a G. K. Abner, y Fray Gordy. Le hablé a Joshua de su hermanita, y comenzó a llorar. Le mostré una foto Polaroid de ella, y le expliqué que su cabecita estaba quebrada. Fue muy difícil. Volví entonces con Patricia, todavía en el quirófano. Le conté cómo estaban las cosas, y la ayudé a pasar a la sala de recuperación. Llamé a mi mamá y a mi papá y los puse al tanto.

Mientras estábamos en Recuperación, la enfermera especializada nos trajo a Mary Elizabeth. Llevaba una hermosa batita azul, y tenía una venda en su cabecita. Patricia la tomó en brazos, y Fray Gordy la bautizó en una emotiva ceremonia. Tomamos una fotografía familiar. Llevamos nuestras cosas a la habitación, y regresé a la nursery especial, donde permanecí con la bebita casi todo el día. Apenas pudo dejar Recuperación, Patricia se unió a mí.

Mary Elizabeth era normal, salvo por la cima de su cabecita. ¡Hasta tenía cabello! Era muy activa, y tomó nuestros dedos de inmediato. Le gustaba estar en brazos, y abría uno de sus ojitos. Se sobresaltaba con los ruidos fuertes, y a menudo movía la boquita pidiendo el pecho. La enfermera le colocó un tubo, por el que se la alimentaba a intervalos. Firmamos una orden de no resucitar, pero requerimos que fuera mantenida confortable y sin hambre.

Durante el día, Joshua vino a visitarla, y le cantó una canción: “Shhh, bebecito, no digas nada. Mamá va a comprarte un ruiseñor”. Joshua le agregó: “Si ese anillo de diamantes no brillara, ¡Mamá te compraría un trencito!”. La había traído una muñeca, y la puso en su cuna. Allí quedó.

Tuve que irme a las 18:30, por el cambio de turnos, y la dejé en la cunita. La enfermera me recomendó acostarla boca abajo. Así lo hice, y la respiración se le hizo muy fuerte. Me alarmé al principio, pero comprendí que sólo me estaba buscando.

Hicimos un alto para dormir esa noche, pero nos llamaron de regreso a la una de la mañana, cuando los signos vitales comenzaron a caer. Apenas la alzamos, el cuadro mejoró. Nos quedamos varias horas, y luego fuimos a descansar un rato. Volví antes de las 6:30, hora del cambio de turno, y tomé mi desayuno. Patricia y yo pasamos la mañana con la bebita, pero notamos que ya no respondía como al primer día. Sobre las 13:00, sus signos vitales empezaron a oscilar, y la llevamos a una habitación individual, cerca de la nursery.

Pasamos las seis horas siguientes observando su combate por la vida. A veces dejaba de respirar, pero cobraba fuerzas y volvía a tomar aire de nuevo. Lo hizo unas cinco veces, cada una más débil que la anterior. Sobre las 19:30, dejó de respirar, y murió en brazos de Patricia. En todo momento, el capellán del hospital, un cura local, y un diácono de nuestra parroquia estuvieron a nuestro lado.

El diácono Jack se quedó con nosotros después del fallecimiento. La bañamos y la vestimos, mientras esperábamos a los de la funeraria. La despedimos sobre las 22.00, y regresamos a la pieza. Al día siguiente, arreglamos el funeral, y avisamos a otros amigos y parientes no convocados la noche anterior. Patricia fue dada de alta el sábado, y volvimos a casa. Mis padres habían viajado toda la noche, y ya estaban en casa. Entristecidos, oyeron las novedades.

El sábado a la mañana, toqué la guitarra y dirigí el canto en la misa de las ocho. Fue muy difícil, pero de algún modo me las arreglé. Nuestros amigos nos compraron comida. Los demás servicios se celebraron por la tarde. El diácono Jack condujo la liturgia. A la mañana siguiente, asistimos a la misa fúnebre en San Pío X, y al otro día la enterramos en Alabama. Joshua halló un par de piedras durante el servicio en el cementerio, y las puso en el ataúd de su hermanita. Nosotros habíamos colocado un rosario que nos regaló mi madre, una pequeña Biblia blanca, un prendedor con un ángel guardián, que Patricia había usado durante el embarazo, un osito ángel de la tía Denise, un ángel de porcelana de Marie, la tía de Patricia, y una foto de la familia.

Le dimos la muñeca de Mary Elizabeth a Joshua, y la llamó Mary Elizabeth. Eso le hizo mucho bien.

Steve ha hecho un gran trabajo contando los recuerdos de nuestra experiencia con nuestra hermosa Mary Elizabeth. Yo quisiera ahora compartir con ustedes algunos de mis pensamientos y sentimientos.

Siento como una bendición el haber sido la madre de Mary Elizabeth. Siempre supe que mi bebita me necesitaba para protegerla y para ser su voz, desde el momento en que fuera concebida. Estoy muy agradecida de haber podido tenerla en mis brazos, y contemplar su hermosa carita. Las 34 horas que compartimos con ella quedarán para siempre en mi mente como un tiempo muy especial, con una pequeña muy especial. Sé que mi hija ahora está a salvo en el cielo. La extraño terriblemente, y todo lo daría para tenerla ahora aquí conmigo. Tengo consuelo en saber que un día volveré a tomarla entre mis manos en el cielo. Mary Elizabeth me enseñó mucho acerca del amor, siendo humilde y agradecida en todo y por todo.

¡Actualización!

Patricia comenzó a tomar ácido fólico después del nacimiento de Mary Elizabeth, y quedó embarazada en la primavera de 1999. Dio a luz una niña, Anna Rose Karg, el 23 de diciembre de ese año. Anna es saludable y está bien, y no tuvo más defectos que un soplo cardíaco suave, que se cerró espontáneamente a los dos meses de vida.

Steve and Patricia Karg

 

Fuente: http://www.anencephalie-info.org/sp/mary.php

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Aborto España: Aborté tras la fecundacion artificial

«Después de abortar me sentí lo peor del mundo»

Hace diez años, M. llegó a España desde Ecuador. Al poco tiempo, conoció a S., un joven colombiano, y empezaron su noviazgo. «Yo tenía un problema y no podía tener hijos, así que, en enero de 2011, decidimos hacerme una fecundación artificial». M. se quedó embarazada al primer intento y el médico le mandó reposo, porque había complicaciones y el bebé corría peligro. «Cuando dije en el trabajo que estaba embarazada, nadie se alegró, y al decir que cogía la baja, una compañera me dijo que ella había manchado durante su embarazo y no había dejado de trabajar. En todo el embarazo, nadie me dio la enhorabuena. La gente me decía: ¿Lo has pensado bien?» Lo peor estaba por llegar: «Al tercer día, empecé a vomitar muchísimo, no como cualquier embarazada. Todo me hacía vomitar: la luz, la pasta de dientes, el tic-tac del reloj, los portazos… Después, supe que eso es un síndrome muy raro (hiperémesis gravidarum) que tiene tratamiento, pero nadie me lo detectó. La médico me trató con muchísima dureza, como si no me creyera, y decía que era lo normal, aunque perdí 8 kilos en dos meses». Ante esta situación, recibió el peor consejo: «Mi madre me dijo que si estaba así era porque el bebé venía mal, y que lo mejor era sacarme eso de ahí». Una nota importante: «Por cosas que pasaron en mi infancia», la relación entre M. y su madre era de sumisión, casi de miedo, y de total falta de afecto. «Cuando estaba de casi 20 semanas, me hospitalizaron porque estaba deshidratada y no paraba de vomitar. Mi madre me dijo: Queda poco para que puedas sacarte “eso”; vamos a decir a los médicos que estás bien para que te den el alta y podamos ir a la clínica. Yo estaba como ida y miraba por mí de forma egoísta, porque me sentía realmente mal. Mentimos, y al día siguiente me llevó a abortar». Su novio, S., se limitó a dar el dinero, y ni apoyó ni censuró la decisión. Al entrar en el abortorio, «me dieron unos papeles y me dijeron que tenía que volver a las 48 horas, para pensarlo. Pero mi mamá insistió: No, no. Tiene que ser ahora. Así que falsificaron el informe, pusieron que yo había entrado sangrando y me pasaron adentro. Todo fue más frío que cuando me saqué la muela del juicio. Cuando estaba a punto de entrar en el quirófano, fue de las pocas veces en que me dirigí al bebé y le dije: Lo siento, pero no puedo más. Ya en la camilla, quise irme, pero un enfermero empezó a distraerme y a decirme que me calmara. Me dieron una pastilla y me dormí». Dos horas después, M. salió del abortorio con su madre y sin su hijo. «Sólo me dijeron que, si me encontraba mal, tomara paracetamol, y que si sangraba, el seguro me cubría los 15 primeros días». Pero el paracetamol no servía para los males que vinieron después: «Al salir estaba atontada, pero después empecé a sentirme muy mal. Me molestaba ver anuncios de bebés, ver a madres con carritos…, ¡y los veía por todos lados! Sentía que todos me miraban y me juzgaban. S. llegó a casa y le noté muy frío, muy raro. Pensé que quizá se habría enfadado conmigo por abortar, y ahí me pregunté por primera vez: ¿Qué he hecho con mi bebé?» M. empezó a sumirse en una depresión: «En el fondo, sabía que había matado a mi hijo, y me sentía lo peor del mundo, indigna de que nadie me quisiera; me odiaba por haberlo hecho. No me perdonaba ni a mí misma, ni a mi madre, ni a los médicos… Tenía pesadillas, no podía dormir y no podía dejar de llorar. Fui a la médico y me recetó unos fármacos que me mantenían dormida, pero al despertar, el problema seguía ahí». Al mismo tiempo, la relación con S. empeoraba cada vez más: «Él se sentía mal por haberme dado el dinero, y yo, en parte, le culpaba a él, y a la vez me sentía culpada por él. Cuando él se me acercaba para acariciarme, yo no quería ni podía darle un beso o un abrazo, y me sentía como sucia por haber abortado». Entonces, algo brilló en su interior: «Pensé: Tengo que confesarme, porque lo que he hecho sólo puede perdonarlo Dios, aunque llevaba casi 10 años sin ir a la iglesia». A los pocos días, M. y S. fueron a su parroquia y ella se metió en el confesionario, donde la esperaba don Matteo, un sacerdote que «me escuchó con muchísimo cariño, me abrazó con misericordia, y me calmó mientras lloraba. Empezó a hablarme del arrepentimiento, de la gracia, del perdón, del amor de Dios… Y a decirme, de verdad y sin frases hechas, que mi hija (yo siempre creí que era una niña) estaba en el cielo, con Dios». Desde ese momento, don Matteo empezó a acompañar a M. y a S. en un proceso de sanación interior, que ayudó mucho a la pareja: «Venía a casa para ayudarnos a S. y a mí, y me puso en contacto con el Proyecto Raquel, donde me han ayudado muchísimo a superar el síndrome post-aborto, a través de ayuda psicológica y también a través del perdón y del amor de Dios, porque abortar te deja muchísimas heridas, muchísimo rencor, y salen cosas de antes de estar embarazada. Yo antes pensaba que el aborto era un derecho de la mujer, que podíamos decidir. Pero ahora sé que abortar no es dejar de tener un hijo, sino colaborar para perderlo; sé que eso te hunde, y que, aunque mires para otro lado, sólo la gracia del perdón de Dios puede curarte de verdad». Para contactar con el Proyecto Raquel: 663.636.719, y en la web: www.proyecto-raquel.com.
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Aborto anencefalia: La historia de Isabella

El 24 de Febrero del 2010,me di cuenta, por una casualidad que estaba esperando un bebé, yo ni siquiera lo sospechaba ya que soy muy irregular y a veces pasaba muchos meses sin mi periodo, siempre estuve en control por eso pero la única conclusión era que pasaba por estrés. Ese 24 decidí hacerme una prueba casera, yo estaba en mi trabajo, primero salió negativo, justo lo que yo esperaba que saliera, pero al ratito se puso positivo, no le creí porque ya había pasado tiempo pero mi novio me dijo que para salir de la duda me hiciera un examen de sangre. Al día siguiente lo hice y salió positivo, me tomó por sorpresa, Koki mi novio se puso muy feliz, yo me alegré, pero había algo que en el fondo de mi alma no dejaba ilusionarme.

Un día después fui al dr, quería estar segura de que todo estuviera bien para poder decir en mi casa, además mi hermana se casaba al día siguiente y debía esperar que la boda pasara para la dar la noticia, el dr me dijo que no estaba embarazada, que no me ilusionara y que volviera en 15 días para volver a hacerme un ultrasonido y descartar el embarazo, no pude ilusionarme nada, estaba feliz, pero me daba miedo crear falsas esperanzas y que de verdad no hubiera nada, peleaba con Koki porque él estaba muy feliz, hacía planes con los 3 y yo le decía que no, que esperáramos nada más.

A los 15 días volví, el dr me dijo que había un pequeño saquito, pero se veía vacío, era probable que no hubiera embrión y que la vez pasada no se vio nada porque mis cuentas estaban perdidas y mi embarazo era muy reciente, me mandó a tomar ácido fólico y volver en 15 días otra vez a ver si en ese saquito aparecía algo más.

Yo ya quería decir en mi casa, pero no estaba segura, me cuidaba mucho, ni siquiera me agachaba, dejé de bailar danza del vientre todo ese tiempo, no quería que si había un bebé dentro de mi le pasara algo, empecé a alimentarme muy bien, bajé de peso, ni siquiera dejaba que mi novio se metiera en los huecos de la carretera con el carro porque me daba miedo que algo malo le pasara a nuestro bebé.

Volví de nuevo al dr y sorpresa!!!! Ahí estaba nuestro retoñito de amor, lo vimos, mas vivo que nunca, sentía una sensación imposible de describir recorriéndome el cuerpo, Koki se veía tan feliz, el dr nos dijo que todo estaba bien y que a partir de ese momento nos veríamos cada mes para nuestro control prenatal.

Salí de ahí y sentía que caminaba sobre las nubes, sentía tanta felicidad, al día siguiente dimos la noticia, todos estaban tan felices, en mi familia era el primer bebé, primer nieto, primer sobrino, duré muchos años sin hablarle a mi papá y cuando supo de que venía un nuevo miembro a la familia nos compró un coche y desde ahí nos empezamos a hablar, todo era tan perfecto… Sin embargo, desde esa semana empecé a soñar todas las noches con un bebé con síndrome de down, la angustia volvió a mí, sabía que si soñaba eso era porque algo no estaba bien, eso era una señal.

Decidimos buscar a un médico que muchas personas me lo habían recomendado, ya que el equipo de ultrasonidos que él tiene es muy moderno, nos atendieron el 17 de abril, justo el día que yo cumplía mis 24 años, tenía planeado pasar un lindo día con mi familia y con la de koki y que mejor noticia que llevar las fotos de nuestro bebé según yo

El dr me empezó a revisar, todo se veía perfecto, estaba tan grande desde la última vez que lo habíamos visto, no dejaba de moverse, mi corazón latía a mil por hora, mi novio tenía una sonrisa en la cara… hasta que llegó a la cabeza de bebé, me dijo que me fuera a cambiar porque me iba a hacer un transvaginal, ya que le veía algo diferente a bebé y quería estar muy seguro, fui al baño a cambiarme y mientras estuve ahí hablaba con Dios y le decía, tiene síndrome de down? Señor me estabas preparando para eso? Dame fuerza para aceptarlo, pero por favor te pido que mi bebé esté bien.

Volví de nuevo al consultorio, a koki ya se le había apagado la sonrisa, tenía cara de preocupación, el dr nos revisó y nos dijo que bebé no venía bien, que tenía una mal formación en su cabeza que se llamaba acráneo ,yo le pregunté que que debíamos hacer que cómo tratábamos al bebé, que si había que operar y él con ojos de misericordia me volvió a ver y me dijo, mamá no hay nada que hacer, es completamente incompatible con la vida, mientras esté en tu pancita es un niño normal, se va a desarrollar bien, pero cuando nazca no tendrá oportunidad de vivir.

Yo lo escuchaba, le preguntaba, pero no sentía que era a mi la que me estaba pasando, koki no dijo una sola palabra, recuerdo que cuando íbamos de camino al dr, yo me monté al carro y le dije, koki siento que hoy nos van a decir algo malo, creo que nos van a dar una mala noticia y él se enojó conmigo, me dijo que no fuera negativa, que todo iba a estar bien, cuando salimos del consultorio me senté en un sofá mientras nos daban las fotos y koki pagaba ,me acordé de lo que había dicho y empecé a llorar, no era justo, era mi cumpleaños, sentí odio hacia Dios, por qué si lo primero que hice fue pedirte que todo estuviera bien? Por qué a nosotros?

Llegué a mi casa, lloraba desconsolada, en mi casa todos lloraban, era un momento muy triste, koki lloraba contándole a su mamá, fue el peor día de mi vida. Mientras estaba en mi cama llorando, algo dentro de mi me dijo, Diana tenés 2 opciones, quedarte tirada en esta cama llorando por el resto de tu vida o darle la cara a la vida y no dejarte vencer, si es la única oportunidad de vida de tu bebé, por qué no hacerlo feliz?? Y escogí la segunda opción, me levanté, sequé mis lágrimas y salí de mi cama, le dije a koki vamos a hacerlo bien y vamos a buscar otra la opinión de otro doctor.

A los 3 días fui donde un especialista que me afirmó el diagnóstico y me dijo que él a partir de ese momento se quería hacer cargo, que él escogía la vida aún sabiendo que yo tenía otra opción (el otro dr me había dado la posibilidad de ir a otro país si yo lo deseaba a abortar porque en Costa Rica es ilegal) y decidimos quedarnos con él para seguir los controles prenatales, él fue un ángel que Dios puso en nuestro camino, siempre que íbamos, nos decía a Koki y a mi lo que nos admiraba, que éramos un ejemplo para él, nunca me cobró una sola consulta y me ofreció no cobrarme sus honorarios en la cesárea.

Hicimos el esfuerzo por pagar la cesárea en ese hospital, mucha gente buena, que ni siquiera conozco nos ayudó económicamente ya que ese hospital es muy caro, pero Dios nunca me dejó sola, eso siempre me lo demostró.

El embarazo lo disfruté al máximo, aunque la ciencia dice que no escuchan, no sienten, no ven, yo a mi hija la estimulaba y ella respondía, se movía mucho y aunque por dentro llevaba un gran dolor, siempre me mantuve tranquila, bueno en ese aspecto, porque los últimos meses tuve muchos problemas con mi novio, creo que era el estrés del momento.

El 18 de Octubre a las 2:45 de la tarde, con 37 semanas de gestación, nació mi princesa hermosa, pesaba solo 1700g y midió 40 cm, era muy blanquita, sus ojos azules, boquita rojita, su cabello negro, su cabecita no tenía el hueso del cráneo, pero si tenía el cuero cabelludo, era muy poquito lo que ella tenía descubierto y si no hubiera sido porque sus ojitos si estaban muy saltaditos, no se le hubiera notado su condición.

Ella nos regaló una hermosa hora, hizo lo que pudo ya que también tenía una cardiopatía, no le suministraron oxígeno ni nada, ella estuvo muy tranquilita, toda mi familia y mi querida amiga Lily ( representando a este hermoso grupo) estuvieron acompañándome ,mi hija fue bautizada y su nombre es Isabella Martínez Batista, ella se fue en paz, en los brazos de su papito y delante de toda mi familia que la observaban ,me cuentan que solo abrió sus ojitos y los cerró para no abrirlos nunca más, a mi preciosa le cambió su carita de inmediato, ella parecía un verdadero ángel de Dios…

Cuando llegó mi novio a darme la noticia de su fallecimiento, no me sentí mal, al contrario, sentí una gran paz recorriendo mi ser, me sentí orgullosa por haberle dado lo mejor de mi, por haberla amado tanto.

La tuve conmigo 4 horas en la habitación, ahí la cambiamos y le pusimos su vestidito blanco de princesa, en la habitación estaba su cajita en donde iba a ser enterrada ,la acomodamos ahí y le pusimos algunos de sus juguetes para que juegue en el cielo, le tomamos muuuuchas fotografías, la observé bien, vi lo perfecta que era, aún recuerdo su olor, guardé todo lo que usó, su ombliguito lo tengo guardado, cortamos un poquito de su cabello, los pañales, la ropita manchada con su sangre, todo absolutamente todo lo tengo guardado en un baúl ,me sedaron y hay muchas cosas que no recuerdo, pero tengo videos y fotografías que me ayudan a saber que eso ocurrió aunque yo no recuerde haberlo vivido, pero los mejores recuerdos los guardo en mi mente y en mi corazón, corazón que mi hija dejó incompleto porque se llevó un pedazo muy grande con ella a lo alto del cielito, en donde se que está bien, feliz jugando con todos sus amiguitos y amiguitas(haciéndole la vida imposible a Raúl porque debe de estar haciendo travesuras), cuidada por mi amiga Pamela, a la que un humano le arrancó la vida, mi abuelita, mi tía ,por supuesto por Diosito y la Virgencita.

El 19 de Octubre, un día después la enterramos ( antes de eso ella pasó toda la noche en mi casa, velada por todos mis familiares y amigos y hasta gente que nunca conocí llegaron a visitar y a conocerla) y ahora todas las semanas voy con su papá a visitarla a su casita terrenal y a dejarle flores, mis familiares también van por su cuenta, ella está presente en todo lo que hago y donde quiera que yo vaya ella siempre va a estar.

Ella cambió mi vida , mi forma de ver las cosas, ahora trato de ser una mejor persona, voy aprendiendo que vivir en paz es la mejor opción y no hay nada material que pueda llenar nuestra vida de ilusión, ahora las cosas con koki están mejor que nunca, deseamos tener algún día otro bebé, pero siempre mantendremos vivo el recuerdo de nuestra bella angelita.

Tu mamá: Diana

TE AMO ISABELLA, ESPERARÉ CON ANSIAS EL DIA QUE NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR–

 

Fuente:  http://www.anencephalie-info.org/sp/isabella.php

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Aborto anencefalia: La historia de Pedro José

Hoy me siento a escribir tu linda historia. Quizás sea muy dolorosa pero gracias al dulce Señor Jesús, puedo decir que fuiste una hermosa bendición.
Nos enteramos que venias a nuestro encuentro un 19 de Enero.

Desde ya sentíamos que ibas a ser un hijo muy especial.

Ese verano fue muy agotador ya que el calor hizo que mis molestias por el embarazo se intensificaran aun más. Veía con dolor a mis hijos ya que no podía jugar mucho con ellos.

Tus hermanitos estaban felices de tu llegada, Valeria de 6 años, Mabel de 5 y Juan Diego de 3 años.

Hacia el cuarto mes un 22 de mayo de 2003 decidimos hacernos una ecografía para saber tu sexo. Sentíamos tantas ganas de saber si eras mujercita u hombrecito. En ese instante el ecógrafo miraba con extrañeza la pantalla y yo sentía por dentro que algo andaba mal. Buscaba en la imagen alguna falla y solo sentía que tu cabecita era más chica de lo normal.

Gerardo y Yo empezamos a ponernos nerviosos, fue así que vinieron dos ecógrafos más y mandaron a llamar a nuestro doctor a ver las imágenes en el monitor.

Luego de una intensa espera, nuestro doctor nos dijo que nuestro bebé tenía anencefalia y que después del parto iba a morir.

Nuestros rostros se llenaron de asombro tanto Gerardo y Yo no pudimos contener nuestro llanto, pero Dios dulcemente nos consoló cuando en el fondo nos pedía una hermosa misión. El bebe vivirá siempre y cuando lo dejemos vivir. Solo yo seria portadora de su vida. Desde ese momento sentíamos una gran responsabilidad.

Fue muy duro contarle a la familia lo que estábamos viviendo pero aun más cuando escuchábamos que algunas personas no comprendían nuestro deseo de seguir con el embarazo. Es así que nuevamente el Señor me llevó gracias al Internet al encuentro de varias familias que habían vivido lo mismo que nosotros. Encontré en el testimonio de Monika Jaquier y su bebé Anouk una gran esperanza. Empecé a sentirme tranquila y sentir la misma ilusión que mis otros tres embarazos. Era portadora de una vida y debía estar agradecida por ello. Empecé a dejar de tener miedo al que seria mi gran preocupación. Como será mi bebe?, Lo podré ver tal como realmente es?. Podrán mis hijos conocerlo, Podré ser capaz de amarlo tan intensamente como a mis otros hijos.

Es así que empecé a comprender el valor de la vida, el valor de nosotros mismos, valor que sobretodo encontramos en el interior de las personas. Lo único que sabíamos era que estabas con vida, ya que también había la posibilidad de perderte en cualquier momento.

Gracias a Monika encontré en un grupo de apoyo junto a otras mamis con las cuales a diario intercambiaba consejos y mucho apoyo, A ellas les debo tanto.

El quinto y el sexto mes fueron llenos de amor y a la vez de preocupación ya que no te movías mucho y eso me inquietaba y asustaba.

El séptimo mes fue hermoso ya que creciste y me sentía una mamá llena de dicha y dolor a la vez. Ya para finales del séptimo mes y principios del octavo, vino a nuestro encuentro el Padre Jurgen, quien entregó todo de si para poder sentir en él un gran apoyo. Recuerdo cuando me decía que mirara a María ya que en ella podía encontrar un modelo para poder sobrellevar este intenso dolor. Al igual que ella iba a vivir la triste pérdida de su hijo, tristeza que se convertiría en una gran alegría por la pronta resurrección.

Escogimos el día de Santa Rosa un 30 de Agosto para efectuar la inducción. Queríamos sentirnos acompañados por aquella Santa que había sido muy importante en toda mi vida.

La semana previa a la inducción sin duda Ella nos acompañó silentemente. Mi dulce Santa Rosa.

Empecé a sentir contracciones a las 2:00 AM del 30 de agosto y hasta las 8:30 AM no había dilatado nada. En el transcurso de esa mañana hubo momentos en que los latidos de Pedro José bajaron. Ello motivó también además de mi cansancio nuestra decisión de ir por una cesaria. Para las 3:30 PM ya me encontraba en sala de operaciones. Nuestro Doctor nos apoyó en todo momento. Sentíamos tanto apoyo en él.

Pedro José nació a las 4:05 PM. Ya que el Padre Jurgen estaba presente en sala, Pedro José fue bautizado inmediatamente. Yo solo podía observar desde la camilla ya que aun me estaban terminando de operar. A pesar de tu sencillez y en medio de tanta angustia fuiste bautizado con toda nuestra Fe.

Durante tu bautizo sentía un tremendo dolor de no poder tenerte entre mis brazos pero a la vez una intensa alegría por ver como formabas parte de la iglesia. Estaban contigo tu Papá y nuestro Pediatra que en su total entrega te recibió con mucho amor. Sin duda el veló por ti a partir de ese momento. A El le estaré eternamente agradecida.

Una vez ya en mi cuarto y luego de una confiada espera junto a mi mami y amigas queridas, Pedro José vino a estar a mi lado en el calor de mi regazo. Sentía su débil respiro pero a la vez una fuerza tan grande por vivir.

Pedro José vivió por 62 horas. Fueron tres días llenos de entrega, amor y dolor. Lo gocé por tan poco tiempo pero puedo decir que tuve la dicha de tenerlo entre mis brazos. Gerardo y Yo te gozamos, así como también tus hermanitos que fueron a verte y también te cargaron, junto a tus abuelitos y tíos.

A pesar de que había en mi cierto temor de ver tu herida, yo finalmente no tuve miedo y descubrí tu cabecita. Sentí una gran pena por verte tan débil pero me enseñaste que en ese momento era el símbolo de tu humildad. Una vez más me enseñaste sin decir palabras que nuestro cuerpo no es lo que importa.

Pude verte todo así como Dios te formó en mi vientre, al ver tu cabecita no me pareció fea,. Eras mi hijo, te vestí y te decoré, todo a ti me entregué.
Pedro José murió a las 6 AM del día 02 de Setiembre, con la luz de la aurora y el canto de los pajaritos. Tu papito y Yo no te vimos partir, hasta en eso fuiste dulce ya que ante una noche de agonía te fuiste en paz sin mirarnos a los ojos. Es allí que finalmente te vimos lleno de paz, Paz que no habíamos podido ver en tus ojitos de dolor en todas esas horas que generosamente El Señor nos obsequió.

Te extrañamos mucho mi amor. Descansa en paz mi Pedro José, tan débil… pero a la vez tan fuerte.

Te quiero mucho mi amor….

Tu Mami

 

Fuente:  http://www.anencephalie-info.org/sp/pedro.php

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Aborto anencefalia: La historia de Fabián Alejandro

Mi historia comienza el 26 de Mayo de 2006, ese día me hice el test de embarazo para comprobar que mis 14 días de atraso, eran lo que yo estaba esperando…. Un nuevo hijo…
Estaba ansiosa, deseaba mucho tener un bebé, que vendría a coronar el mejor momento de mi vida. Tan solo 7 meses antes, su papá y yo habíamos formalizado nuestra unión y nos habíamos casado tanto por el civil como por la iglesia. Mi hija mayor tenía ya 6 años, y era el momento propicio para por fin darle un hermanito….
Todo nos estaba saliendo estupendo. Estábamos felices, y concretando nuestros sueños…

Rápidamente comenzamos a pensar que nombre le pondríamos, cómo le ordenaríamos su dormitorio, las cosas que le compraríamos, etc.

En las 2 primeras ecografías, estaba todo bien…. Y cuando tenía que realizarme la del 3º mes, fui sola, ya que era, para mí, algo de rutina, sin mayor importancia; además ese mismo día 16 de Agosto, Mi esposo iría a comprar nuestro primer auto, ya que queríamos que todo estuviera perfecto para cuando llegara este nuevo miembro de la familia.

Mientras el doctor me realizaba una ecografía abdominal, me parecía raro su silencio…Hasta que me pidió que me sacara la ropa interior, ya que me haría una ecografía transvaginal…. Me sorprendió más aún y le dije que si pasaba algo debía decírmelo…. Luego de un rato, el doctor, me dijo “Siéntese” y allí supe que algo andaba mal…. Me dijo: su bebé tiene un problema, no se le desarrolló una parte del cráneo, tiene rostro, desde las cejas hacia abajo, pero no tiene el huesito que debe proteger al cerebro… Yo sentí que me desdoblé… una parte de mí solo lloraba, mientras que la otra se mantenía serena y hacía preguntas… Cómo será la calidad de vida de mi hijo, que posibilidades hay que se le forme ahora, como se puede operar después,… pero todo se desvaneció cuando me respondió: “no hay posibilidad de que ese bebé pueda vivir”… “El nacerá y morirá a las pocas horas, y no hay nada que puedas hacer…. Te aconsejo que llames a tu medico tratante lo antes posible y le digas que te hiciste la ecografía y el resultado es un feto acraneo…. Me vestí, me despedí del Dr. Relativamente serena y me fui….
Pasé al baño, y allí me puse a llorar desesperadamente, gritaba, lloraba no me cabía en la cabeza por qué si todo ese día debía ser perfecto…por qué estaba ahí sola con esa tremenda noticia sin saber que hacer…. Llamé a una amiga y le preguntaba cómo voy a pasar los próximos 6 meses sabiendo que mi hijo se va a morir, que en vez de pensar en una cuna, debo comprar un lugar en el cementerio…. No, no puede ser….
Me vine llorando en el colectivo a mi casa, pero en ningún momento sentí rabia contra Dios, sino que le pedí que me diera fuerzas y le agradecía de corazón que mi otra hija, Alison, estaba sana.

Llegando a la casa, mi mamá y mi hija me preguntan cómo me había ido con el doctor y yo dije: Mal. El bebé está enfermo… Nacerá y morirá y no hay nada que podamos hacer. Ambas se pusieron a llorar, y yo trataba de ser fuerte…. Cuando llegó Fabián (mi esposo) a la casa, él venía feliz manejando nuestro autito…
Mi hija le contó inmediatamente, pero él creyó que Alison le estaba contando algo de sus muñecas y no la tomó mucho en cuenta…. Cuando ya se le pasó toda su emoción con el auto me dice “¿negra como te fue?, ¿cómo esta el niño?”, y cuando le conté casi se desmayó…. Y subió corriendo al dormitorio. Yo esperé un rato prudente, no sé cómo pero dentro de todo, ya estaba serena, y luego subí… Allí estaba mi esposo, tirado boca abajo en la cama llorando, maldiciendo a Dios, preguntándole porque lo castigaba así, yo le dije que no pensara nada malo contra Dios, que estas son pruebas y debíamos aceptarlas y ser fuertes.

Mi hija, que en ese tiempo iba en kinder, me dijo que le ayudara a escribir “Yo no tengo hermano, tiene un problema en la cabeza”, luego lo recortó llorando y me dijo que se lo entregaría a su profesora.

En la noche, por fin podría pensar tranquila en lo que me estaba sucediendo y dejar de mostrarme tan fuerte, pensé en que no sería capaz de sentir a mi hijito dentro de mí sabiendo que moriría…. Recordé un reportaje que había leído días antes, sobre el aborto y que hablaban de unas pastillas que vendían por Internet…. Pensé que si mi doctor no me hacia algo, compraría eso, porque yo era muy débil, para soportar esta situación.

Al día sgte. Mi esposo y mi mamá, me acompañaron al doctor… Este nos confirmó lo que yo ya sabia, nos explicó que acá en Chile, el aborto es ilegal, pero que él podría hacer algo…. Pero que lo pensara…. Y que ya sea si decidiera seguir con el embarazo hasta el final o interrumpirlo, él me apoyaría en todo.

Fui al trabajo, y cuando llegué todos se quedaron en silencio, para escuchar lo que yo les tenía que contar… Uno de ellos me dijo: Si solo vas a tener a tu hijo un momento, aprovéchalo…. En ese minuto sentí mucha rabia con sus palabras, ¡que sabia él lo que es tener un hijo y saber que va a morir ¡¡¡….

Mi esposo y mi mamá debían irse a sus respectivos trabajos, en el mío, me dieron 2 días libres… Tomé el metro hacia mi casa…. Una canción rondaba mi mente y no me la podía sacar de la cabeza “sabes hermano lo triste que estoy, se ha muerto mi niño…. Enorme y azul la vida se le dió, no pudo tomarla de tan pequeño…. Que hacemos ahora con 2 pechos llenos de leche y dolor”… Me fui a la iglesia, sin saber que hacer, ni que pensar… Fui hasta la imagen del Sagrado corazón y le pedí a Jesús, que me dijera qué era lo que debía hacer… y en ese momento lo descubrí… Sí, seguiría con el embarazo adelante, porque yo no era quien para quitarle la vida a mi hijo, él estaba allí luchando por su vida y mientras estuviera en mi vientre, el era feliz. Así sea que viva 5 minutos ò 1 hora, es y será por siempre mi hijo.

Salí de la iglesia, confortada, sintiéndome fuerte, sabiendo que debía darle todo mi amor a ese hijo especial, debía tratar de ser feliz, para no traspasarle ninguna angustia ni nada…

Al día sgte., traté de buscar en Internet algo que me pudiera orientar… en el google, busqué “feto acraneo”, que siempre me ha parecido una palabra demasiado fea, y fueron esas benditas palabras que me llevaron a leer la historia de “Sebastián”, y a descubrir que yo no era la única mujer en el mundo que vivía una situación así… pude conocer a Lily, que me envió las fotos de los niños con anencefalia, y que me ayudó a expresar mis sentimientos y poder conocer a otras mamas que ya han vivido esta experiencia y a pesar de lo triste, estaban llenas de paz.

En la sgte. Ecografía, mi esposo iba lleno de esperanza de que todo había sido un error, y obviamente no nos dijeron eso, si no que se comprobó su anencefalia y supimos que era un varoncito…. Elegí como nombre Fabián Alejandro.

Los meses pasaron y los aproveché bastante, le di mucho cariño, trataba de estar feliz, ¡para qué pensar en el futuro si mi hijito estaba conmigo¡ ¡ ¡… Fue un embarazo bonito, “a pesar de todo”, le compre un osito de peluche que rezaba el Ángel de la guarda… Todas las noches lo ponía en mi pancita, para que rezáramos juntos….

A medida que se acercaba la fecha de parto, supuestamente el 12 de febrero, me iba poniendo más y más ansiosa, en parte se me estaban agotando las fuerzas, esa alegría permanente, estaba llegando a su fin y necesitaba descansar, quería que si algo iba a pasar, que pasara y punto, para dejar de sentir esa agonía…
Mi médico, quería que fuera lo más natural posible, no quería apresurar nada, pero ya el 13 tuvo que inducirme el parto, que no resultó ya que después de 12 horas solo había dilatado 1 cm., por lo tanto debieron hacerme una cesárea, pero ya era 14 de febrero, Día del amor…. Mí amado hijito nacería el día más hermoso y significativo…

Fabián Alejandro nació a las 7:03 AM. Midió 49 CMS y pesó 2.460 grs.…. Sentí su llanto débil y lo pusieron a mi lado para que lo besara…. Pensé que ese seria el único instante en que lo vería, y a eso de las 8:10 AM, ya en mi habitación aparece mi esposo, y al cabo de unos minutos, llegó mi niño…. Vestido de celeste, con un gorrito blanco.

No lo pude tomar en brazos, porque estaba demasiado adolorida, así que lo pusieron a mi lado.
Allí en mi habitación, teniendo a mi lado a mi príncipe, me sentía feliz; pero igual me daba tristeza ver como él siendo tan chiquitito, nos quería demostrar que era fuerte….. Hacia burbujitas, yo me alegré y emocioné al principio, pero en el fondo de mi corazón tenia pena al pensar que lo hacia porque tal vez no sabia cómo debía respirar…..

Alison compartió con él algunos minutos, se sacaron fotos, y le tomó la manito.

De repente, nos preguntamos si le habían dado de comer, y llamamos a neonatología y llegó una enfermera que escucho los latidos de su corazón, le tomó el pulso, nos miró con ternura y se fue.
Pasaron menos de 3 minutos y vi que sus labios, dejaron de hacer burbujitas, me quedé en silencio…. Y pensé en que se había ido al cielo.. Eran 11:50 AM.
Mi mamà rompió el silencio y dijo: El niño se fue…. Lo dijo con una voz dulce, no de tristeza, sonó con tranquilidad y paz, y sentí una paz interior muy profunda. No lloré… estaba Fabián, mi mamá, y mi suegra. No quise ver su cabecita descubierta, quería recordarlo para toda la vida hermoso como lo ví.

El día viernes 16, debíamos enterrar a mi hijo, y a pesar que estamos en verano, llovió…. En todas las noticias hablaban de este temporal que era tan inusual, y que estaba lloviendo como si estuviésemos en invierno……
Yo pensaba que era mi hijito llorando, tal vez estaba triste porque vio todo lo que lo amábamos…
Le dije que no estuviera triste, que nosotros no le reprochábamos nada, que sabíamos y aceptábamos que él solo venía por un ratito, que estuviera tranquilo que siempre lo vamos a querer y recordar

Gracias Dios, por regalarme casi 5 horas junto a mi hijo, por darme tanta fuerza, yo que me creía tan débil,
Gracias por permitir que Alison lo conociera.

Hay días en que la tristeza me inunda y lloro mucho, pero… después me llega desde el cielo mucha paz… Pienso en que mi hijito no quiere verme triste, asi que saco fuerzas y sigo adelante..
Lo amo y lo amaré por siempre.

 

Fuente: http://www.anencephalie-info.org/sp/fabian.php

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Aborto anencefalia: La historia de Facundo Ezequiel

A mediados de Octubre de 1991 supe que un pequeñín crecía dentro de mi, fue una noticia inesperada pero me puso feliz, la situación no era nada fácil, yo tenia 19 años vivía con mi abuela y estaba estudiando para maestra jardinera.Mi novio con inmaduros 25 años estaba sin trabajo y viviendo con su mama.De todas maneras sin dudarlo  supimos que llegarías a nuestras vidas a mediados de Junio, a mi abuela no le parecía bien que una adolescente hubiese quedado embarazada así que me sugirió que viviera con el papa del bebe para que la gente no hablara.

Así fue, convivimos nos llevamos bien aunque yo no estaba conforme con su idea de que su mama con unos ingresos de alquileres y jubilación nos mantuviera a nosotros y pronto a un bebe que demandaría gastos.  Me realice cada mes los controles correspondientes a mi embarazo, aunque el no tener recursos significa tener que atenderse en hospitales públicos pésimos con escasos insumos, cada mes mi pancita crecía pero recién para el séptimo mes podríamos ver a nuestro bebe a través del ultrasonido, corrían los años 91 y no era tan accesible realizar uno en forma particular como se hacen hoy en DIA.

Como no veía respuesta de parte de mi pareja por buscar un trabajo pensé que no podía cargar de tanta responsabilidad a mi suegra y decidí viajar con mi mama, su pareja y mis hermanas que se encontraban a 500 kilómetros de Buenos Aires (capital) por motivos de trabajo.Llegue con ellos el 4 de Abril, me lleve mis cosas y el bolsito que estaba preparando para mi bebe ,con su ropita, una mantita verde agua que tejí con mucho amor, muy poquito le había  comprado y algunas cosas me habían regalado.

El 8 de eses mes fui a la consulta habitual y todo marchaba bien, aparentemente.

Me sentía bien .La noche del sábado 11 mis hermanas salieron a bailar y me quede viendo tele hasta tarde, como a las 12.30 PM me empecé a sentir mal,como no había cursos PRE partos y todavía me faltaba para la fecha yo no sabia como serian las contracciones y mucho menos las esperaba todavía.Cada vez me dolía mas la panza pero pensé que era algo que me había hecho mal, cuando decidí llamar a mi mama para que fuéramos al medico sentí que un liquido salía de entre mis piernas,( había roto bolsa de liquido amniótico) inmediatamente subimos al auto directo al hospital, solo que no había lugar para internación y me derivaron a otro que estaba a 30 Km. de allí, todavía sentía sus suaves movimientos dentro de mi vientre y le hablaba para que estuviese tranquilo .Iba pensando que nombre le pondría,  todavía no lo habíamos decidido con el papa pero ya que lo iba a vivir sola seria la encargada de elegirlo, me acorde de una canción que decía “Facundo ha llegado al mundo a darnos un poco de felicidad….” Ese seria su nombre FACUNDO EZEQUIEL, me encanto…

Poco después llegamos por fin, la doctora me reviso, quiso escuchar con esa antigua corneta los latido del bebe y no podía, tuve miedo por el, empecé a rezar, vi que había en la habitación una imagen de Jesús y me puse en sus manos, solo le pedí por mi bebe.

Inmediatamente me llevaron a la sala de partos, sentí muchas ganas de pujar y así lo hice, la doctora hizo una expresión como ; UY NO!! (Después supe que fue al ver asomar su cabecita). En el primer pujo mi hijo salio completamente de mí, pude sentirme vacía, me quede inmóvil, paralizada, no sentí su llanto y supe sin que nadie dijera nada que no lo había resistido, las lagrimas invadieron mis ojos pero sin poder mover ni un músculo de mi ser, escuche a lo lejos que llamaron a mi mama para que lo viera, una enfermera se acerco y sin decir ni una palabra me tomo muy fuerte de la mano, solo quería morirme!!!

Por que a mi bebe? Por que a mi? Fueron muchas las preguntas que rondaban mi cabeza pero nadie me las contestaba, me enoje ,me enoje con Dios, a el le había pedido todo el tiempo por mi Facundo y ya no lo tenia…

Debido al skock  de ese momento creyeron que seria mejor que no lo viera y se lo llevaron, escuche: Varón, 860 gramos 30 centímetros, mi bebe tenia casi 7 meses de gestación.

Me llevaron a la habitación ,escuchaba llorar a todos los bebes que estaban con sus mamis en esa misma habitación y yo tenia una cunita vacía, me atormento tanto esa situación que al DIA siguiente pedí irme …sin alta , sin fuerzas, sin nada.

Ante de firmar unos papeles sugirieron hacerle una autopsia para saber el motivo de su muerte, los firme, sin saber ni que hacia….mi mama me había dicho que mi bebe no era para este mundo, ella lo había conocido, con inmensa tristeza me pidió que no lo viera, era su primer nieto, .era primer sobrino….era amado.

Los días siguientes fueron terribles no recuerdo nada puntualmente, no me levante de la cama por casi 15 días, comía porque me obligaban y pensaba una y otra vez hacer cosas terribles. Afortunadamente fui cobarde y no pude lograr lo que planeaba.

El 29 de Abril, un DIA horrible, sin duda el peor DIA de mi vida, había llovido mucho, me avisaron que habían remitido a mi bebe al hospital y que fuéramos a buscarlo para darle sepultura.

Es muy difícil explicar con palabras lo que sentí al verlo, me sentí mama desde que me entere que el estaba creciendo en mi vientre pero al verlo pude reconocerlo como parte de mi ser, ERA MI AMADO HIJITO ,no me impresiono verlo, era hermoso ,rosadito  ,gordito a pesar de sus 900 gs, lo observe con amor ,note que se parecía a su papa, increíble que no estuviera  ahí conociéndolo también, estaba en posición fetal, estaba desnudito y tenia su cabecita descubierta pero para mi solo le faltaba un huesito del cráneo  (acaso lo hubieran podido operar si vivía) nada sabia de su diagnostico y de esa terrible malformación,  no me anime a tocarlo , me dejaron solo unos momentos y me pidieron ropita para vestirlo, me acuerdo que lleve lo mas lindo que tenia, todo de blanco y les di también un juguetito y un chupete para que lo acompañara en su viaje a su casita en el cielo, Salí de esa sala y llore como loca….

Fuimos hasta el cementerio municipal de Mar de Ajo, ahí quedo su cuerpito y junto a el mi corazón  porque yo sentí que me morí con el….estaba muy triste y no encontraba consuelo.

Solo con el pasar del tiempo pude “aceptar” que su misión seria cuidarme desde el cielo, guiarme…y aunque el dolor que sentí al perderte “ANGELITO MIO” no se pueda superar nunca se que en el cielo no solo estarás con Dios si no también con mi papa y mi abuelo que partieron un Abril como vos y te esperaran con los brazos abiertos y con infinito Amor…Te ame apenas te supe conmigo, te ame cuando te sentí, te ame mas aun cuando pude conocerte y aunque me quede un gusto amargo por no haber podido tener la dicha de tenerte aunque mas no fuera unos minutos con vida en mis brazos, y abrazarte y besarte como hubiese querido,  necesito que sepas mi bebe querido que “Te amo y te amare hasta el ultimo momento de mi vida y cuando no tenga mas vida te amare toda la eternidad” Hijo querido; te recuerdo con inmenso amor cada DIA  y cada noche y vivirás siempre en mi corazón .Descansa en paz mi angelito.

Con amor, tu mami

 

Fuente:  http://www.anencephalie-info.org/sp/facundo.php

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Aborto anencefalia: La historia de Anouk

El 18 de Julio del 2000 nació nuestra cuarta hija, Anouk. Trece horas más tarde ella murió. Hoy trato de poner en papel lo que vivimos con ella.

Hasta la vigésima semana de embarazo, todo transcurría normalmente. El momento de la ecografía se acercaba. El ginecólogo cree ver un fibroma en mi útero el cual puede causar complicaciones durante el parto. Como él no estaba seguro me aconsejó consultar a un especialista del CHUV (Centro Hospitalario Universitario del Canton de Vaud, Suiza). Todo parecía estar en orden, solo la cabeza no pudo examinarla; pero en el CHUV podrán seguramente.

Yo no me inquietaba en lo absoluto y dos semanas despues me encontraba en la clinica del Dr. Vial, especialista en ultrasonidos. El no me mencionó nada acerca de un fibroma y por lo tanto el exámen duró más tiempo que de costumbre. “Tengo una gran inquietud con respecto a la cabeza del bebé” me dijo él. “Su hijo tiene una grave malformación: Anencefalia; quiere decir que falta el hueso craneano y la piel que lo recubre; el cerebro es destruido por el líquido amniótico y en su lugar hay un tejido celular que está al descubierto. Un niño con esta malformación no puede sobrevivir, muere rápidamente despues del nacimiento.” El médico estaba seguro de su diagnostico, no había ninguna posibilidad de curación.

“¿Y ahora?” si yo lo deseo puedo interrumpir el embarazo. “No, de ninguna manera” aunque no podía comprender todavía la magnitud de estas palabras, no hay ninguna duda en mi, la decisión entre la vida y la muerte no me pertenecen a mi, sino solamente a Dios. Además El es todopoderoso y puede hacer un milagro en todo momento. Con esta respuesta tan clara, el Dr. me dice: “es usted quien puede decidir.”

El resto del embarazo y el parto deberán desarrollarse normalmente. El único riesgo es la demasiada producción de líquido amniótico, pero eso puede fácilmente controlarse y remediarse. ¿Sí tengo otras preguntas? yo no sé lo que pasaba a mi alrededor, si vivía realmente esa situación o si solamente era una pesadilla. ¿Cómo hacer una pregunta en este estado? El me dijo que podía llamarlo en todo momento, y, sí lo deseaba, podía continuar el resto de controles en su clinica.

Una vez de regreso a casa, y ya en los brazos de Christophe, pude derramar todas las lágrimas de mis ojos; él primeramente estaba aliviado de que nada malo había en mi; porque al contrario de mi, él se preocupaba más por mi estado de salud.
La noticia de este diagnóstico no lo dejó indiferente. Para él también no había ninguna duda: Había que ir hasta el término del embarazo. Decidimos enseguida de no preguntar a Dios el porqué de esta situación. El no nos respondería probablemente nunca y no queríamos dejar ningún lugar a la amargura.

Anais, nuestra hija mayor en enseguida se da cuenta que algo no estaba bien. Traté de explicarles a los niños que el bebé moriría después del nacimiento.
“Lo único que tenemos que hacer es orar, Jesús lo sanará”, sí, eso es lo que siempre les decimos. Pero esta vez no pienso que Dios quiera hacerlo.

Esa noche, llamé por telefono a un tío que es médico para tener otras explicaciones. Aparte de la confirmación de que un bebé con anencefalia no puede vivir, él no pudo darme otras explicaciones pero él me animó a que diera a este bebé los mismos derechos que a cualquier otro.
Tengo que tratar de vivir lo más normalmente posible. Estas palabras me sacuden, pues uno de mis primeros pensamientos después del diagnóstico, era de saber como iba a vivir cuatro meses y medio mas, con un ser condenado a morir dentro de mis entrañas

La noche siguiente fue la peor de mi vida. No pude cerrar mis ojos, mis pensamientos daban vueltas y vueltas, al día siguiente me levanté para ocuparme de Anais ( 6 ½) años, Max ( 5) y Tabea (3).

Nuestro pastor y su esposa nos visitaron, juntos oramos para que el Señor nos guie y nos consuele, no hubo ninguna oración de sanación, ni nosotros ni ellos sentíamos que era el camino a seguir.

Llamé por teléfono también a la enfermera, al igual que mi tío, ella me dijo que debía continuar mi vida normalmente y dar a este bebé todo lo que yo daría a un niño saludable. El tiene los mismos derechos de amor y cuidados que cualquier otro niño. Debemos también aprovechar el tiempo que nos queda para preparar el parto con el fin de que todo salga como nosotros lo deseábamos. Ella igualmente me dió una dirección de un sitio en internet sobre la anencefalia (www.asfhelp.com). Es allí que por primera vez ví fotos de bebes anencefálicos. Los testimonios de otros padres que vivieron la misma situación me ayudaron mucho en los dias que siguieron. No es completamente insensato de querer llegar hasta el final del embarazo. Sí la gente no puede comprender nuestra decisión, Dios si lo puede. El me mostraba todos los dias versículos bíblicos que me conmovían profundamente, me daban aliento, me ayudaban de manera concreta. Asi una mañana leí los versículos siguientes:

“Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muete en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro tu victoria? Más gracias sean dadas a Dios que nos dá la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo! ” 1 Corintios: 53-57.

¡En estos versículos es donde encontré mi esperanza y mi fuerza! porque yo creo en esas palabras, podré vivir los meses que vienen confiadamente! no es la esperanza en un milagro que me permiten soportar todo sino la certeza de la resurrección y de la vida eterna de este bebé! Que son el peso de 80 años (cuando todo va bien) en comparación con toda la eternidad.

Para que nosotros pudiésemos dar un nombre a nuestra hija, viviendo lo más consientemente posible el tiempo que nos quedaba por delante, decidimos, a pesar de todo saber si sería una niña o un niño. En el próximo control, el ginecólogo nos dijo que esperábamos una niña. Ella se llamaría Anouk. Aparte de eso, la consulta se desarrolló muy mal. Tenía la impresión que el médico no me escuchaba para nada. El quería darme solamente su opinión y no quería admitir que nosotros ya estábamos decididos desde hace mucho tiempo de quedarnos con Anouk.
¡Para él la gente normal no podía pensar así! Fue mi última visita en su clinica. Prefería continuar con el Dr. Vial, donde sentíamos que nuestra decisión estaba aceptada y en quien podíamos tener confianza.

Escogimos el nombre de Anouk porque simplemente nos gustaba sin buscar su significado, pero es ahora que nos damos cuenta lo que significa: Anouk es un derivado de Ana que quiere decir “gracia” la gracia es algo que uno no merece, es aquello que uno recibe sin haber hecho algo.
Anais el nombre de nuestra hija mayor tiene la misma raíz. Y despues de dos abortos naturales, ella fue un precioso regalo.
¿Y ahora todavia un regalo semejante? Sí, un regalo, ciertamente; pero con otro sentido, Dios nos hace un regalo de algo muy especial, muy valioso: su paz, incluso si todo estuviera contra nosotros.

Yo estaba bien. Aceptaba la muerte de Anouk, Yo ya no le tenía miedo, sabía que Dios podía sanarla pero no creía que él quisiera hacerlo.
La gente que estaba a nuestro alrededor querían darnos ánimos con testimonios de sanación de otros bebes. No dudaba en aquellos hechos pero estos me dejaban indiferente. “Basta con mi gracia” dice Dios a Pablo cuando éste le pide sanación.
Tomé esa palabra para mi y vivía bien con ella, en ese momento trataba de regocijarme de cada momento con mi embarazo, de gozar cada movimiento de Anouk, ella se movía mucho; cada uno de sus movimientos era algo maravilloso; y yo me daba cuenta cuan presioso era cada día de su vida, cuando no la sentía moverse durante todo un día. Me preguntaba ¿”y sí ella estuviera muerta”? Que alivio sentía en el momento de la próxima patadita!

En la busqueda de otros padres concernidos con el asunto, toqué todas las puertas imaginables, pero sin resultado. La anencefalia es bastante rara (felizmente) y todas las mujeres, o casi todas, abortan despues del diagnóstico. Mi última esperanza era un anuncio que puse en un periódico cristiano para familias. Mi paciencia (Dos meses y medio después de la publicación) fue recompensada; 3 familias alemanas me llamaron por teléfono. Me hizo mucho bien poder hablar con gente que habían vivido la misma situación. Sus relatos me alentaron, sus experiencias me dieron nuevos impulsos. Ellos me hablaron también de un libro, “Immanuel, la historia de un hijo anencefálico”, en el cual encontré un capítulo del pastor Marcus Rahn donde hablaba de la dignidad humana, un sentimiento que yo había siempre tenido en mi.

“Los seres humanos se distinguen de diferentes maneras como la estatura, la inteligencia, sus resultados y la duración de su vida. Y muchos aspectos físicos humanos estan compartidos con ciertos animales: el caminar verticalmente, utilización de instrumentos e incluso el lenguaje. Aunque bastantes animales adultos son superiores a los niños y bebes humanos los bebes son seres humanos y estos no son menos que los adultos.
El estatus de ser humano no disminuye ni aumenta con el curso de la vida.
Una persona en estado de coma o estado vegetativo no es menos que un ser humano en buen estado de salud. Y un anciano no es menos ser humano que un bebé. Ser “hombre” es una constante para toda la vida. ¿Pero cuándo comienza eso? ¿En el nacimiento? Es ciertamente un evento importante en la vida, pero si miramos de cerca, no es la naturaleza del ser humano lo que cambia, sino su entorno.
Hay entonces solamente una respuesta posible: El ser humano es ser humano desde el comienzo. Sí la condición humana es constante despues del nacimiento él debe serlo también desde su inicio. El ser humano no se desarrolla hacia el ser humano, sino que ya es ser humano. Este desarrollo dura desde la concepción hasta la muerte.”

El Dr. Vial organizó un encuentro con el sevicio de neonatología del CHUV. Pudimos explicarles como imaginábamos la corta vida de nuestra hija; les emitimos nuestros deseos que él aceptaría sin problema.
Esta situación me conmovió, porque de repente me di cuenta que solo teníamos algunas semanas hasta el nacimiento. Despues todo se convertiría en realidad.

El nacimiento de un bebé anencefálico no se desencadena solo; a causa de la ausencia del cerebro, las hormonas responsables no pueden ser producidas. El Doctor Vidal me propone hacer una inducción a las 38 semanas de embarazo. En ese momento el bebé estaría completo lo único que haría es aumentar de peso. Al principio estaba aliviada de saber que estaría con dos semanas menos; pero mientras el término del embarazo se aproximaba más era mi deseo de llegar al último día.
Deseaba en primer lugar que Dios guiara todo en su tiempo para que todo salga bien para Anouk, para mí, para Chistophe y los niños. Mientras más fácil se desarrollara el parto, mejor podríamos aprovechar el tiempo que pasaríamos con Anouk. Las cosas practicas me daban miedo: ¿Cómo reaccionaríamos a la herida de la cabeza?, Podría Anouk lactar?

“A Yahvé de los ejércitos, a El santificad; sea El vuestro temor, y el sea vuestro miedo” Isaias 8:13

Despues de haber leido ese versículo comprendía que no debía tener miedo a esas preguntas, pero pude ponerme al abrigo de Dios en todo momento.
Escuchaba casetes con textos de la biblia y música de alabanza. Aquellas palabras me recordaban la naturaleza de Dios y sus promesas. Ellas me ayudaron a ver a Anouk con los ojos de Dios, es decir con el corazón.

Los últimos dias antes del fin del embarazo fueron bastante difíciles, cada hora parecía durar una eternidad, tenía dificultad de pensar en otra cosa que no fuera sobre el parto. Esto me ocupaba tanto que quería estar sola en una isla. La gente que estaba a mí alrededor me enojaba. Eran amables, me preguntaban cómo estaba, y me manifestaban su simpatía. Pero yo, deseaba estar sola. Mi humor cambiaba de un minuto al otro, del gozo inmenso al hoyo mas profundo. Fisicamente estaba bien. No había la tirantez acostumbrada del parto. Había paz. Pero espiritualmente era una tempestad. Tenía muchas preocupaciones, tenía miedo de lo que me esperaba. Un parto normal no es placentero, aquí se añadía toda la inseguridad de “el despues”. Creía de repente comprender a Jesús en el Getsemaní; desanimada y amedrentada. Pero Dios estaba allí ¡El no nos hace pasar siempre al lado de las pruebas, El nos ayuda a atravesarlas.

“Por nada estéis afanosos, si no sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. ”
Filipenses 4:6-7

El día antes de la fecha del parto llamé al Doctor Vidal para pedirle de inducir el parto. Hasta el último momento, esperaba que las contracciónes comenzaran solas, pero ya no podía esperar más. Era demasiado duro. Cuando llegamos al 18 de julio al cuarto del hospital un calendario bíblico nos recibió con el siguiente versículo:

“Sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia.”
Eclesiastés 8:12

¡Que promesa! Todos mis temores se fueron y dieron lugar a una gran paz que no nos dejaría nunca. Y Dios respondió a cada una de nuestras oraciones: Anouk nació a las 17 horas con 21 minutos despues de un parto normal, muy corto y sin problemas. La enfermera le puso justo un gorrito y al fin pude tenerla en mis brazos.

¡Está viva!

¿Va a respirar?

La gente a mi alrededor no contaba, lo único que contaba era mi hija. Cada minuto con ella era infinitamente maravilloso, y nosotros estábamos tan agradecidos. A pesar de que yo sabía que ella iba a morir yo estaba feliz. El gozo nos inundo en la habitación. El gozo y la paz. Dulcemente Anouk comienza a respirar, de una manera muy espaciada al principio y más tarde de una manera más puntual.
La miraba más de cerca, me parecía minúscula, sobretodo la cabeza. El gorro pequeño que yo misma tejí con mucho cuidado, era a pesar de todo demasiado grande. No quería ver todavía lo que había bajo el gorro.
Traté de impregnarme del resto de su cuerpo. Veía a mi hija, un bebé con una malformación terrible, pero antes que todo mi hija. Ella se parecía a los otros tres al nacer. Hubiéramos podido confundirlos con Anouk.

Y luego ellos llegaron: Anais, Max y Tabea vinieron a conocer a su pequeña hermana. Intimidados por la sala de partos con todos esos aparatos, desestabilizados porque mamá estaba acostada en una cama blanca y no podía levantarse para recibirlos. Ellos miraron a Anouk con gran curiosidad e hicieron un montón de preguntas. Nadie quería cargarla .Con su piel color violeta parecía muy extraña. Tomamos muchas fotos para acordarnos más tarde.

“Su hija tiene mucha suerte de ser recibida en vuestra familia” me dijo la enfermera. Ella nos agradeció de haber podido estar presente en el parto. El pediatra nos dijo como nuestra decisión y actitud lo habían impresionado. Sin que hablemos de Dios todo el mundo sentía que El estaba presente. ¡El guió todo maravillosamente!

Depues de la visita de nuestros padres, yo me quede sola con Anouk. Ella esta sorda y aunque que abriera sus redondeados ojos azules ella también estaba ciega. Pero ella es capaz de reaccionar al amor que nosotros le dábamos. Veíamos claramente sus reacciones. Porque el amor es dado y recibido con el corazón. Nadie necesita un cerebro para esto. Ahora estaba lista para hecharle una ojeada bajo el gorro manchado de sangre. La herida no era nada bonita pero era parte de Anouk y no me chocaba para nada.

Todo era tan pacífico en el cuarto de hospital que yo estaba contenta que Anouk estaba viva. Pero debo confesar que estaría aliviada cuando ella muriera. Ella no sobrevivirá, no había duda alguna.
Hacia las dos de la mañana, ella comienza a llorar, y su respiración se vuelve dificil. Yo llamé al pediatra y él le despejó las vías respiratorias. Ella se calma pero respira incluso con más dificultad que antes. Y todavia más lentamente. Poco antes de la 6:30 Christophe y yo oramos por ella, la pusimos en las manos de su Padre Celestial. Ella respiró una vez más y entonces se fue.
Yo no necesito un médico para saber que ya no había vida. Yo cargaba en mis brazos un sobre vacío. Lloré y lloré; Pero en el fondo no había tanta tristeza. Sí, estoy triste pero también llena de gozo con la certeza que el alma de Anouk ahora estaba cerca de Dios.
Christophe llora también y eso me hacía un bien enorme.

Antes de bañar y vestir a Anouk, tomamos huellas de sus manos y sus pies. Era importante para mí tener lo más de recuerdos posibles. Más tarde, siempre los podría botar pero nunca atraparlos. Enseguida más nada me retiene en el CHUV. Nuestros hijos necesitaban de nosotros en la casa. Dejé el hospital llorando, lloré en el coche y cuando Tabea nos preguntó en la casa adónde estaba Anouk, me puse de nuevo a llorar. Pasé el resto del día en la cama con una caja de pañuelos, pero a pesar de todo no pude dejar de agradecer a Dios.
No hay amargura, ni quejas. No puedo lamentar un solo segundo de los últimos meses.
Me regocijo a pesar de toda mi tristeza.

”Porque la muerte está destruida, la victoria completa es! ¿Oh muerte, dónde está tu poder de herir? Pero alabado sea Dios porque nos da la victoria a traves de nuestro Señor Jesucristo .! ”

Ahora comprendo una frase que una mujer me escribió durante el embarazo: “! El amor vivido nunca será un problema, sino lo que le hayamos sustraído!”

Nosotros le dimos todo nuestro amor a Anouk y ahora podíamos dejarla partir.

Monika Jaquier

 

Fuente:  http://www.anencephalie-info.org/sp/anouk.php

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