Aborto provocado

En este capitulo nos centraremos en el aborto provocado de forma intencionada. Por lo tanto,
este fenómeno de muerte biológica adquiere una dimensión ética cuando
ella ha acaecido no como consecuencia de procesos fisiopatológicos, sino
como efecto de la acción libre de la mujer y/o de otro sujeto, profesional o
no de la salud, que se ejerce sobre fetos viables o no viables. Dentro de este
contexto es necesario diferenciar entre aquellos que buscan directamente
la destrucción de ese feto como fin o como medio, de los que intentando
actuar sobre otra realidad morbosa del organismo de la mujer provocan
indirectamente por ejemplo la expulsión precoz del feto. En el primer caso
nos encontramos ante una acción directa cuyo objetivo primero es evitar el
nacimiento del feto. En el segundo frente a un aborto indirecto, que no es
objetivo de la acción, sino consecuencia no deseada – pero inevitable- de
determinadas acciones terapéuticas adecuadas en si a la situación de
enfermedad de la mujer. En esta capitulo nos ocupamos únicamente del
primer caso: el denominado “aborto provocado directo“. Además, sin
entrar en detalle en lo que podríamos denominar microabortos, causados
sobre todo en la anticoncepción preimplantatoria y en la manipulación
embrionaria, entraremos a debatir la cuestión sobre el “estatuto ético del
embrión humano”. Pues este aspecto es muy importante en la discusión
actual, sobre la licitud de dichos microabortos, aunque no lo es tanto en el
aborto clásico tal como hoy se plantea en nuestras sociedades, pues,
siempre que la mujer sospecha su situación de embarazo, el embrión tiene
mas de tres semanas, fecha en la cual la inmensa mayoría de científicos
esta de acuerdo en que existe ya un individuo de la especie humana.

Aborto provocado
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