ABORTO, EXCOMUNIÓN Y DEMÁS… Esteve Figuerola Comes

ABORTO, EXCOMUNIÓN Y DEMÁS…

Esteve Figuerola Comes.

Publicado en La Vanguardia el miércoles 26 de febrero de 2003

 

   

La polémica en torno al aborto es un punto caliente en los foros de opinión y aparecen aportaciones con ausencia de pies y cabeza de “internautas-opinautas”, que se pueden rebatir fácilmente por cualquier filósofo aficionado, con la suave y honrada filosofía, buscadora de la verdad y del sentido común, sin esforzarse demasiado y con una mediana dosis de paciencia meditativa.

 

Como ejemplo de los textos breves de dudosa inteligencia filosófica de sus autores, podemos citar algunos:

 

(1º)Dice uno, “sobre el aborto, los últimos en opinar deberían ser los curas y las monjas, porque carecen de experiencia en criar hijos”; rebatido con lo siguiente: los foros de opinión están abiertos a todo el mundo, independientemente de las creencias de cada uno, y no existe ninguna ley que prohiba a los católicos, curas y monjas manifestar su postura, porque seria antidemocrático; sobre lo de que les falta experiencia en criar hijos, es verdad a medias, puesto que han sido siempre las avanzadillas asistenciales de los desamparados de la Historia.

 

(2º)Dice uno, “en el aborto, la Iglesia ejerce una presión ilegítima sobre las conciencias con el método de la excomunión y de la expedición de visados para el Paraíso”; rebatido con lo siguiente: la Iglesia como todos los grupos humanos, se vale de unas normas de convivencia y de una doctrina para seguir, y todos los que no cumplen y se rebelan contra ello, por regla natural se echan fuera para salvaguardar la supervivencia del grupo; se requiere participar de unos sacramentos para pertenecer a la Iglesia, y por lo tanto, a quienes no obedecen en cuanto a ciertos pecados capitales, el derecho canónico tiene facultad para excomulgarles, que consiste en privarles de los sacramentos, en este caso, una privación que, no es lo mismo que quitarles el pan, y no creo que pueda afectar demasiado a quienes sean unos abortistas convencidos, porque con sus posturas ya se sitúan por si mismos fuera de la Iglesia.

 

(3º)Dice uno, “el aborto es conveniente en las clases muy empobrecidas a fin de impedir el nacimiento de hijos que se conviertan en delincuentes”; rebatido con lo siguiente: de entrada y ahora no podemos prever el futuro de ciertos países pobres actuales, y este dicho solo defiende el derecho a vivir de las clases pudientes; además no tiene en cuenta que según las estadísticas, el porcentaje de suicidios es mayor en las capas humanas con el problema del alimento solucionado, y no, en las capas humanas con la falta de comida, y este detalle nos enseña algo revelador sobre quienes tienen más ganas de vivir en el planeta.

 

(4º)Dice uno, “el aborto es la mejor solución para salvar la salud mental de una niña o mujer violada”; rebatido con lo siguiente: no puede ser la mejor solución, puesto que nadie puede demostrar que, se aloja en su vientre el embrión de un futuro monstruo feroz, y aunque la mujer puede sufrir lo indecible por el trauma de violación, hay muchas salidas para ambos, ella puede conseguir la asistencia adecuada a su trauma y a su salud, y el niño se puede dar en adopción; además también los abortos producen un doloroso trauma en las mujeres que los sufren, y por este procedimiento se quiere solucionar el problema causando el homicidio del feto y también el trauma en la mujer.

 

(5º)Dice uno, “los ciudadanos que se oponen al aborto en general son hombres, curas y monjas”; rebatido con lo siguiente: nada más falso, y solo hay que sondear los foros de opinión donde podemos leer las opiniones de madres de familia y muchísimas mujeres que hacen un gran alarde combativo anti-abortista digno de elogio.

 

(6º)Dice uno, “el aborto es el derecho de la mujer a decidir, por ser ella la dueña de su cuerpo”; rebatido con lo siguiente: dueña de su cuerpo, dudoso, y dueña del ser de sus entrañas todavía más dudoso; aquí entra en juego si la misma “moral social”, por ejemplo, nos permite ser dueños de nuestros cuerpos para hacer de ellos lo que nos plazca, el descuidar nuestro aseo personal, el ir vestido de forma indecente, el drogarse, y el mismo suicidio; los seres humanos pertenecemos al grupo, porque prestamos un servicio a la comunidad, y de la comunidad recibimos la subsistencia y el apoyo, y es demostrado que, nadie existe por si mismo, porqué quien más quien menos, todo el mundo cobra un sueldo del grupo donde trabaja y presta sus servicios.

 

(7º)Dice uno, “es conveniente legalizar el aborto, por los peligros a que se exponen las mujeres que abortan ilegalmente”; rebatido con lo siguiente: legalizar el aborto solo para que un numero indeterminado de mujeres puedan abortar legalmente en condiciones sanitarias, nos expone a provocar un mal mayor al consentir en una practica homicida y su propagación a nivel planetario, con consecuencias funestas en las costumbres sociales y en el futuro de las nuevas generaciones.

 

(8º)Dice uno, “el feto no es una persona y por lo tanto, abortarlo no es un homicidio”; rebatido con lo siguiente: nadie es nadie para decir que el feto no es una persona; solo con respetarlo y dejarlo crecer, muy bien veremos como al cabo de poco tiempo se convierte en un obrero de la construcción, en una maestra, en un ingeniero o bien en un sagaz político defensor de los oprimidos.

 

Faltan aprendices de filósofos en el Reino de España, es evidente, o tal vez no conviene que existan los pensadores profundos habituales. Misterios inescrutables.

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