Aborto anencefalia

Aborto eugenésico

Es el que se realiza cuando el feto o embrión es portador de malformaciones congénitas diagnosticadas por ultrasonido fetal y/o amniocentesis para realización de cariotipo fetal.

Si bien rodos los abortos voluntarios constituyen un atentado contra la vida humana, el eugenésico es el más repugnante, pues impide nacer a personas con taras físicas o psíquicas, asumiendo que su vida vale menos que la de una persona sin discapacidad y, por tanto, hay que eliminarle.

Aunque, fundamentalmente, se ha hablado de la anencefalia, no nos engañemos: en todo el mundo el mayor número de abortos por malformaciones se produce en casos de Síndrome de Down y otras alteraciones cromosómicas. Por lo pronto, este síndrome y la anencefalia son considerados como graves taras. Luego se incluirá a enfermedades graves infecciosas como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

 

Aborto, anencefalia y salud materna

La Anencefalia es el más grave de los defectos del tubo neural fetal, producido porque este tubo no puede cerrarse en la base del cráneo, durante la 3ª o 4ª semana, contada desde la concepción, impidiendo la formación de ciertos huesos craneales que rodean la cabeza. Por esta razón, falta parte o todo el cerebro. Los recién nacidos anencefálicos no son viables ni tratables y su sobrevivencia se mide usualmente en horas más que en días.

Se argumenta que la anencefalia pone en riesgo la vida de la madre. Eso no es verdad. La ciencia médica no considera que la anencefalia pueda ocasionar un mal grave y permanente en la salud de la gestante. Si bien muchos casos de anencefalia pueden ocasionar polihidramnios (aumento del líquido amniótico), éste tiene tratamiento. Por ello, es comprensible y fundado el temor de los médicos a interrumpir una gestación que en principio no conlleva un peligro de gravedad o muerte para la madre. La afectación psicológica se puede superar perfectamente con el apoyo de profesionales.

Para reafirmar lo anterior, comentaré una sola investigación, publicada en la revista Obstetrics and Gynecology: se hace una revisión de 14 casos de embarazos gemelares, donde uno de los dos pequeños es anencefálico y el otro es normal; se concluye que lo ideal es el manejo conservador: no hacer nada. Para muestra un botón, este solo ejemplo refuerza lo dicho, en el párrafo anterior.

 

Prevención y no aborto

Lo ideal es que la Anencefalia no se produzca. Muy cerca tenemos el ejemplo de Chile, el país latinoamericano con mayor incidencia de anencefalia, que tras fortificar las harinas utilizadas en la producción del pan con ácido fólico, ha reducido su incidencia en un 30 por ciento, en los últimos años.

Necesitamos que el Gobierno apoye a todas las mujeres desde el primer momento de la gestación y, si es posible, desde antes, para reducir la incidencia y probabilidad de anencefalia u otros defectos del tubo neural. Se calcula que hasta la mitad de todos los defectos de nacimiento son prevenibles, si la mujer en edad reproductiva come suficiente cantidad de alimentos provistos o fortificados con ácido fólico, o suplementos vitamínicos.

Fuente: Gerardo Castillo Cordova, “Aborto eugenésico: peligrosa puerta abierta”.

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