Aborto anencefalia: La historia de Sandra Maritza

Mi historia comienza cuando me hice la primera ecografía, mi mamá me acompañó, yo estaba feliz, todos en la familia querían que fuera niñita, yo pensaba que iba a ser varón.

Mientras el doctor estaba haciendo la ecografía, nosotras tratando de descifrar lo que se podía ver, nos reíamos, cuando de pronto el doctor cambió la expresión de su rostro, y revisaba y revisaba, todos en silencio… cuando irrumpió diciendo… ¿estabas tomando algún medicamento antes o después de quedar embarazada? y yo le respondí: NO, luego me miro muy seriamente y me dijo: “mira hijita, así como damos noticias buenas, también debemos dar las malas” ¿Qué pasa? Le pregunte asustada, y me dijo:”tu guagüita viene con problemas, no le ha crecido el cerebro, esto se llama anencefalia” pero… ¿se puede hacer algo? Pregunté, no, me dijo, no hay nada que se pueda hacer, ni tratamiento, ni operación ni nada, viene así y no hay nada que se pueda hacer. Con esa tremenda noticia se nos olvidó hasta preguntarle el sexo. Con mi mamá salimos llorando de la clínica, con mucha tristeza.

La verdad es que con lo que me dijo el doctor no me quedó completamente claro lo que estaba pasando, yo no sabía de qué se trataba este tipo de malformación, pensaba que quizás iba a nacer con algún tipo de retraso mental o algo así. Hasta que entre a Internet a averiguar de que se trataba, y ahí me encontré con esta hermosa pagina, aclare todas mis dudas y lloré muy amargamente por mi bebé.

En este país, Chile, esta prohibido el aborto quirúrgico, así me lo explicó el doctor, porque yo, pensando en evadir esta pena tan grande que se me venía encima, se lo mencioné, pero después me sentí tan mal…sólo de haberlo insinuado.

La manera en que pude seguir adelante, fue gracias a Dios y al enorme apoyo de mi familia.

Leí todo al respecto sobre esta malformación y también vi programas televisivos para estar informada… yo quería saber todo lo que estaba pasando en mi interior y también convencerme a mi misma que no había sido mi culpa que mi niña viniera así.

Así pasaron los meses y llegue a las 41 semanas, un día viernes me dijeron que tenía que hospitalizarme el lunes, así que me fui a la funeraria y al cementerio, para dejar todo preparado, la verdad es que este tramite lo deje hasta el ultimo momento, es muy doloroso preparar el primer entierro de mi vida…y comenzar con mi hija. Dios me dio la fortaleza…

El día lunes me hospitalicé y el martes me pasaron a pre-parto, para comenzar un tratamiento con misotrol, y así hacer madurar el cuello del útero para un parto normal. Comencé con dolores y estuve así hasta el día jueves 5 de julio, mi niña nació a las 21:30 hrs. Pesó 2.450 kg. Y midió 45 cm. Le puse por nombre Sandra Maritza, igual que mi mamá, porque ella me lo pidió. Los dolores del parto fueron horribles, tuve a mi niña sin anestesia ni nada, fue muy doloroso, pero por ella valía la pena.

El doctor me dijo que apenas le cortaran el cordón iba a morir, yo le suplicaba a Dios que me la dejara un ratito, para tenerla en mis brazos, decirle que la amaba y que pronto estaríamos juntas.

Apenas nació se la llevaron de inmediato, la sentí llorar… despacito, la vistieron y me la pasaron para darle un besito, era hermosa…un angelito. Después se la llevaron a neonatología y a mí a recuperación. Yo quería tenerla conmigo, pero me dijeron que esperara hasta el otro día, que tenía que descancansar…

Esa noche recé mucho, le pedía que no se fuera todavía, que me esperara…

Y así fue, al otro día, desperté tempranito, y me dijeron que aun seguía con vida, que fuera a verla.

Estaba en algo parecido a una incubadora, y solo podía tocarla a través de eso…era tan hermosa, un angelito, pero solo dormía…yo quería estar junto a ella todo el tiempo, pero me decían que tenía que descansar, etc. Sentía mucha impotencia tener que ver a mi hija cuando ellos quisieran y solo a través de una incubadora, solo en una ocasión dejaron que la cargara, pero se puso morada, como si se estuviera atorando, me dio mucho susto, no estaba lista para verla morir, no tan pronto…así que la entregue, volvió a recuperar el aliento y yo el mío…

Sentía que ese día era el más feliz de mi vida, pero era tan corto…sentía la necesidad de tomarla y sentirla, me sentía tan vacía sin ella en mi interior… nos separaron…pero tenía que pasar algún día…

Después llegó la noche del día viernes y aun seguía con vida, habían pasado ya más de 24 horas, la última vez que la vi eran las 23:00hrs. Mi Sandrita tenía sus manitos moradas y su respiración agitada, una enfermera me dijo que le hablara, que le dijera que se fuera, que descansara…que a veces eran los papas quienes los retenían tanto tiempo… y le hablé…le dije que la amaba, que era la bebe mas hermosa que haya visto, que se fuera con Dios y los angelitos, que me esperara que nos íbamos a reunir algún día, ya que ahora me tenía que quedar a cuidar a sus hermanitos, sobre todo le dije que muchas gracias por el tiempo de vida que me regaló y que jamás la íbamos a olvidar.

Me dijeron que quizás no pasaba la noche y que si pasaba algo me iban a avisar a mi habitación.

Subieron a avisarme a las 3:15am que había muerto, yo no quise ir, porque quería recordarla viva…no se si fue una buena elección, pero ya esta hecho…

Muchos dicen “tu sabías lo que iba a pasar, debías estar preparada” yo pienso que ninguna mama esta preparada para ver morir a un hijo, ese es el dolor mas grande que se pudieran imaginar, no hay medicamento que calme el dolor del alma, solo el tiempo…

Para mí mi hija no fue algo malo, sino al contrario, una bendición, lo mas hermoso de mi vida, si me dieran a elegir si volver a pasarlo o no, lo volvería a pasar mil veces por ella, porque la amo y la recordaré por el resto de mi vida.

Te amo hija, eres lo más hermoso que me ha pasado…

Tu mamita.

 

Fuente:  http://www.anencephalie-info.org/sp/sandra.php

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