Aborto anencefalia: La historia de Anouk

El 18 de Julio del 2000 nació nuestra cuarta hija, Anouk. Trece horas más tarde ella murió. Hoy trato de poner en papel lo que vivimos con ella.

Hasta la vigésima semana de embarazo, todo transcurría normalmente. El momento de la ecografía se acercaba. El ginecólogo cree ver un fibroma en mi útero el cual puede causar complicaciones durante el parto. Como él no estaba seguro me aconsejó consultar a un especialista del CHUV (Centro Hospitalario Universitario del Canton de Vaud, Suiza). Todo parecía estar en orden, solo la cabeza no pudo examinarla; pero en el CHUV podrán seguramente.

Yo no me inquietaba en lo absoluto y dos semanas despues me encontraba en la clinica del Dr. Vial, especialista en ultrasonidos. El no me mencionó nada acerca de un fibroma y por lo tanto el exámen duró más tiempo que de costumbre. “Tengo una gran inquietud con respecto a la cabeza del bebé” me dijo él. “Su hijo tiene una grave malformación: Anencefalia; quiere decir que falta el hueso craneano y la piel que lo recubre; el cerebro es destruido por el líquido amniótico y en su lugar hay un tejido celular que está al descubierto. Un niño con esta malformación no puede sobrevivir, muere rápidamente despues del nacimiento.” El médico estaba seguro de su diagnostico, no había ninguna posibilidad de curación.

“¿Y ahora?” si yo lo deseo puedo interrumpir el embarazo. “No, de ninguna manera” aunque no podía comprender todavía la magnitud de estas palabras, no hay ninguna duda en mi, la decisión entre la vida y la muerte no me pertenecen a mi, sino solamente a Dios. Además El es todopoderoso y puede hacer un milagro en todo momento. Con esta respuesta tan clara, el Dr. me dice: “es usted quien puede decidir.”

El resto del embarazo y el parto deberán desarrollarse normalmente. El único riesgo es la demasiada producción de líquido amniótico, pero eso puede fácilmente controlarse y remediarse. ¿Sí tengo otras preguntas? yo no sé lo que pasaba a mi alrededor, si vivía realmente esa situación o si solamente era una pesadilla. ¿Cómo hacer una pregunta en este estado? El me dijo que podía llamarlo en todo momento, y, sí lo deseaba, podía continuar el resto de controles en su clinica.

Una vez de regreso a casa, y ya en los brazos de Christophe, pude derramar todas las lágrimas de mis ojos; él primeramente estaba aliviado de que nada malo había en mi; porque al contrario de mi, él se preocupaba más por mi estado de salud.
La noticia de este diagnóstico no lo dejó indiferente. Para él también no había ninguna duda: Había que ir hasta el término del embarazo. Decidimos enseguida de no preguntar a Dios el porqué de esta situación. El no nos respondería probablemente nunca y no queríamos dejar ningún lugar a la amargura.

Anais, nuestra hija mayor en enseguida se da cuenta que algo no estaba bien. Traté de explicarles a los niños que el bebé moriría después del nacimiento.
“Lo único que tenemos que hacer es orar, Jesús lo sanará”, sí, eso es lo que siempre les decimos. Pero esta vez no pienso que Dios quiera hacerlo.

Esa noche, llamé por telefono a un tío que es médico para tener otras explicaciones. Aparte de la confirmación de que un bebé con anencefalia no puede vivir, él no pudo darme otras explicaciones pero él me animó a que diera a este bebé los mismos derechos que a cualquier otro.
Tengo que tratar de vivir lo más normalmente posible. Estas palabras me sacuden, pues uno de mis primeros pensamientos después del diagnóstico, era de saber como iba a vivir cuatro meses y medio mas, con un ser condenado a morir dentro de mis entrañas

La noche siguiente fue la peor de mi vida. No pude cerrar mis ojos, mis pensamientos daban vueltas y vueltas, al día siguiente me levanté para ocuparme de Anais ( 6 ½) años, Max ( 5) y Tabea (3).

Nuestro pastor y su esposa nos visitaron, juntos oramos para que el Señor nos guie y nos consuele, no hubo ninguna oración de sanación, ni nosotros ni ellos sentíamos que era el camino a seguir.

Llamé por teléfono también a la enfermera, al igual que mi tío, ella me dijo que debía continuar mi vida normalmente y dar a este bebé todo lo que yo daría a un niño saludable. El tiene los mismos derechos de amor y cuidados que cualquier otro niño. Debemos también aprovechar el tiempo que nos queda para preparar el parto con el fin de que todo salga como nosotros lo deseábamos. Ella igualmente me dió una dirección de un sitio en internet sobre la anencefalia (www.asfhelp.com). Es allí que por primera vez ví fotos de bebes anencefálicos. Los testimonios de otros padres que vivieron la misma situación me ayudaron mucho en los dias que siguieron. No es completamente insensato de querer llegar hasta el final del embarazo. Sí la gente no puede comprender nuestra decisión, Dios si lo puede. El me mostraba todos los dias versículos bíblicos que me conmovían profundamente, me daban aliento, me ayudaban de manera concreta. Asi una mañana leí los versículos siguientes:

“Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muete en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro tu victoria? Más gracias sean dadas a Dios que nos dá la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo! ” 1 Corintios: 53-57.

¡En estos versículos es donde encontré mi esperanza y mi fuerza! porque yo creo en esas palabras, podré vivir los meses que vienen confiadamente! no es la esperanza en un milagro que me permiten soportar todo sino la certeza de la resurrección y de la vida eterna de este bebé! Que son el peso de 80 años (cuando todo va bien) en comparación con toda la eternidad.

Para que nosotros pudiésemos dar un nombre a nuestra hija, viviendo lo más consientemente posible el tiempo que nos quedaba por delante, decidimos, a pesar de todo saber si sería una niña o un niño. En el próximo control, el ginecólogo nos dijo que esperábamos una niña. Ella se llamaría Anouk. Aparte de eso, la consulta se desarrolló muy mal. Tenía la impresión que el médico no me escuchaba para nada. El quería darme solamente su opinión y no quería admitir que nosotros ya estábamos decididos desde hace mucho tiempo de quedarnos con Anouk.
¡Para él la gente normal no podía pensar así! Fue mi última visita en su clinica. Prefería continuar con el Dr. Vial, donde sentíamos que nuestra decisión estaba aceptada y en quien podíamos tener confianza.

Escogimos el nombre de Anouk porque simplemente nos gustaba sin buscar su significado, pero es ahora que nos damos cuenta lo que significa: Anouk es un derivado de Ana que quiere decir “gracia” la gracia es algo que uno no merece, es aquello que uno recibe sin haber hecho algo.
Anais el nombre de nuestra hija mayor tiene la misma raíz. Y despues de dos abortos naturales, ella fue un precioso regalo.
¿Y ahora todavia un regalo semejante? Sí, un regalo, ciertamente; pero con otro sentido, Dios nos hace un regalo de algo muy especial, muy valioso: su paz, incluso si todo estuviera contra nosotros.

Yo estaba bien. Aceptaba la muerte de Anouk, Yo ya no le tenía miedo, sabía que Dios podía sanarla pero no creía que él quisiera hacerlo.
La gente que estaba a nuestro alrededor querían darnos ánimos con testimonios de sanación de otros bebes. No dudaba en aquellos hechos pero estos me dejaban indiferente. “Basta con mi gracia” dice Dios a Pablo cuando éste le pide sanación.
Tomé esa palabra para mi y vivía bien con ella, en ese momento trataba de regocijarme de cada momento con mi embarazo, de gozar cada movimiento de Anouk, ella se movía mucho; cada uno de sus movimientos era algo maravilloso; y yo me daba cuenta cuan presioso era cada día de su vida, cuando no la sentía moverse durante todo un día. Me preguntaba ¿”y sí ella estuviera muerta”? Que alivio sentía en el momento de la próxima patadita!

En la busqueda de otros padres concernidos con el asunto, toqué todas las puertas imaginables, pero sin resultado. La anencefalia es bastante rara (felizmente) y todas las mujeres, o casi todas, abortan despues del diagnóstico. Mi última esperanza era un anuncio que puse en un periódico cristiano para familias. Mi paciencia (Dos meses y medio después de la publicación) fue recompensada; 3 familias alemanas me llamaron por teléfono. Me hizo mucho bien poder hablar con gente que habían vivido la misma situación. Sus relatos me alentaron, sus experiencias me dieron nuevos impulsos. Ellos me hablaron también de un libro, “Immanuel, la historia de un hijo anencefálico”, en el cual encontré un capítulo del pastor Marcus Rahn donde hablaba de la dignidad humana, un sentimiento que yo había siempre tenido en mi.

“Los seres humanos se distinguen de diferentes maneras como la estatura, la inteligencia, sus resultados y la duración de su vida. Y muchos aspectos físicos humanos estan compartidos con ciertos animales: el caminar verticalmente, utilización de instrumentos e incluso el lenguaje. Aunque bastantes animales adultos son superiores a los niños y bebes humanos los bebes son seres humanos y estos no son menos que los adultos.
El estatus de ser humano no disminuye ni aumenta con el curso de la vida.
Una persona en estado de coma o estado vegetativo no es menos que un ser humano en buen estado de salud. Y un anciano no es menos ser humano que un bebé. Ser “hombre” es una constante para toda la vida. ¿Pero cuándo comienza eso? ¿En el nacimiento? Es ciertamente un evento importante en la vida, pero si miramos de cerca, no es la naturaleza del ser humano lo que cambia, sino su entorno.
Hay entonces solamente una respuesta posible: El ser humano es ser humano desde el comienzo. Sí la condición humana es constante despues del nacimiento él debe serlo también desde su inicio. El ser humano no se desarrolla hacia el ser humano, sino que ya es ser humano. Este desarrollo dura desde la concepción hasta la muerte.”

El Dr. Vial organizó un encuentro con el sevicio de neonatología del CHUV. Pudimos explicarles como imaginábamos la corta vida de nuestra hija; les emitimos nuestros deseos que él aceptaría sin problema.
Esta situación me conmovió, porque de repente me di cuenta que solo teníamos algunas semanas hasta el nacimiento. Despues todo se convertiría en realidad.

El nacimiento de un bebé anencefálico no se desencadena solo; a causa de la ausencia del cerebro, las hormonas responsables no pueden ser producidas. El Doctor Vidal me propone hacer una inducción a las 38 semanas de embarazo. En ese momento el bebé estaría completo lo único que haría es aumentar de peso. Al principio estaba aliviada de saber que estaría con dos semanas menos; pero mientras el término del embarazo se aproximaba más era mi deseo de llegar al último día.
Deseaba en primer lugar que Dios guiara todo en su tiempo para que todo salga bien para Anouk, para mí, para Chistophe y los niños. Mientras más fácil se desarrollara el parto, mejor podríamos aprovechar el tiempo que pasaríamos con Anouk. Las cosas practicas me daban miedo: ¿Cómo reaccionaríamos a la herida de la cabeza?, Podría Anouk lactar?

“A Yahvé de los ejércitos, a El santificad; sea El vuestro temor, y el sea vuestro miedo” Isaias 8:13

Despues de haber leido ese versículo comprendía que no debía tener miedo a esas preguntas, pero pude ponerme al abrigo de Dios en todo momento.
Escuchaba casetes con textos de la biblia y música de alabanza. Aquellas palabras me recordaban la naturaleza de Dios y sus promesas. Ellas me ayudaron a ver a Anouk con los ojos de Dios, es decir con el corazón.

Los últimos dias antes del fin del embarazo fueron bastante difíciles, cada hora parecía durar una eternidad, tenía dificultad de pensar en otra cosa que no fuera sobre el parto. Esto me ocupaba tanto que quería estar sola en una isla. La gente que estaba a mí alrededor me enojaba. Eran amables, me preguntaban cómo estaba, y me manifestaban su simpatía. Pero yo, deseaba estar sola. Mi humor cambiaba de un minuto al otro, del gozo inmenso al hoyo mas profundo. Fisicamente estaba bien. No había la tirantez acostumbrada del parto. Había paz. Pero espiritualmente era una tempestad. Tenía muchas preocupaciones, tenía miedo de lo que me esperaba. Un parto normal no es placentero, aquí se añadía toda la inseguridad de “el despues”. Creía de repente comprender a Jesús en el Getsemaní; desanimada y amedrentada. Pero Dios estaba allí ¡El no nos hace pasar siempre al lado de las pruebas, El nos ayuda a atravesarlas.

“Por nada estéis afanosos, si no sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. ”
Filipenses 4:6-7

El día antes de la fecha del parto llamé al Doctor Vidal para pedirle de inducir el parto. Hasta el último momento, esperaba que las contracciónes comenzaran solas, pero ya no podía esperar más. Era demasiado duro. Cuando llegamos al 18 de julio al cuarto del hospital un calendario bíblico nos recibió con el siguiente versículo:

“Sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia.”
Eclesiastés 8:12

¡Que promesa! Todos mis temores se fueron y dieron lugar a una gran paz que no nos dejaría nunca. Y Dios respondió a cada una de nuestras oraciones: Anouk nació a las 17 horas con 21 minutos despues de un parto normal, muy corto y sin problemas. La enfermera le puso justo un gorrito y al fin pude tenerla en mis brazos.

¡Está viva!

¿Va a respirar?

La gente a mi alrededor no contaba, lo único que contaba era mi hija. Cada minuto con ella era infinitamente maravilloso, y nosotros estábamos tan agradecidos. A pesar de que yo sabía que ella iba a morir yo estaba feliz. El gozo nos inundo en la habitación. El gozo y la paz. Dulcemente Anouk comienza a respirar, de una manera muy espaciada al principio y más tarde de una manera más puntual.
La miraba más de cerca, me parecía minúscula, sobretodo la cabeza. El gorro pequeño que yo misma tejí con mucho cuidado, era a pesar de todo demasiado grande. No quería ver todavía lo que había bajo el gorro.
Traté de impregnarme del resto de su cuerpo. Veía a mi hija, un bebé con una malformación terrible, pero antes que todo mi hija. Ella se parecía a los otros tres al nacer. Hubiéramos podido confundirlos con Anouk.

Y luego ellos llegaron: Anais, Max y Tabea vinieron a conocer a su pequeña hermana. Intimidados por la sala de partos con todos esos aparatos, desestabilizados porque mamá estaba acostada en una cama blanca y no podía levantarse para recibirlos. Ellos miraron a Anouk con gran curiosidad e hicieron un montón de preguntas. Nadie quería cargarla .Con su piel color violeta parecía muy extraña. Tomamos muchas fotos para acordarnos más tarde.

“Su hija tiene mucha suerte de ser recibida en vuestra familia” me dijo la enfermera. Ella nos agradeció de haber podido estar presente en el parto. El pediatra nos dijo como nuestra decisión y actitud lo habían impresionado. Sin que hablemos de Dios todo el mundo sentía que El estaba presente. ¡El guió todo maravillosamente!

Depues de la visita de nuestros padres, yo me quede sola con Anouk. Ella esta sorda y aunque que abriera sus redondeados ojos azules ella también estaba ciega. Pero ella es capaz de reaccionar al amor que nosotros le dábamos. Veíamos claramente sus reacciones. Porque el amor es dado y recibido con el corazón. Nadie necesita un cerebro para esto. Ahora estaba lista para hecharle una ojeada bajo el gorro manchado de sangre. La herida no era nada bonita pero era parte de Anouk y no me chocaba para nada.

Todo era tan pacífico en el cuarto de hospital que yo estaba contenta que Anouk estaba viva. Pero debo confesar que estaría aliviada cuando ella muriera. Ella no sobrevivirá, no había duda alguna.
Hacia las dos de la mañana, ella comienza a llorar, y su respiración se vuelve dificil. Yo llamé al pediatra y él le despejó las vías respiratorias. Ella se calma pero respira incluso con más dificultad que antes. Y todavia más lentamente. Poco antes de la 6:30 Christophe y yo oramos por ella, la pusimos en las manos de su Padre Celestial. Ella respiró una vez más y entonces se fue.
Yo no necesito un médico para saber que ya no había vida. Yo cargaba en mis brazos un sobre vacío. Lloré y lloré; Pero en el fondo no había tanta tristeza. Sí, estoy triste pero también llena de gozo con la certeza que el alma de Anouk ahora estaba cerca de Dios.
Christophe llora también y eso me hacía un bien enorme.

Antes de bañar y vestir a Anouk, tomamos huellas de sus manos y sus pies. Era importante para mí tener lo más de recuerdos posibles. Más tarde, siempre los podría botar pero nunca atraparlos. Enseguida más nada me retiene en el CHUV. Nuestros hijos necesitaban de nosotros en la casa. Dejé el hospital llorando, lloré en el coche y cuando Tabea nos preguntó en la casa adónde estaba Anouk, me puse de nuevo a llorar. Pasé el resto del día en la cama con una caja de pañuelos, pero a pesar de todo no pude dejar de agradecer a Dios.
No hay amargura, ni quejas. No puedo lamentar un solo segundo de los últimos meses.
Me regocijo a pesar de toda mi tristeza.

”Porque la muerte está destruida, la victoria completa es! ¿Oh muerte, dónde está tu poder de herir? Pero alabado sea Dios porque nos da la victoria a traves de nuestro Señor Jesucristo .! ”

Ahora comprendo una frase que una mujer me escribió durante el embarazo: “! El amor vivido nunca será un problema, sino lo que le hayamos sustraído!”

Nosotros le dimos todo nuestro amor a Anouk y ahora podíamos dejarla partir.

Monika Jaquier

 

Fuente:  http://www.anencephalie-info.org/sp/anouk.php

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